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El Cantante de Gospel: poca cabeza sin cortar

(reseña de El Cantante de Gospel en Un libro al día)


El pueblo se llama Enigma y tiene menos de mil habitantes. Enigma. El Cantante de Gospel, al que en toda la novela no se llama por su nombre, es el más famoso de todos los que nacieron allí. De vez en cuando, cada vez de forma más espaciada, regresa a su pueblo a ver a su humilde familia, que convive, en la enorme y costosa casa que él les pagó, con los cerdos cuya cría ha sido su sustento. Lejos del glamour que le acompaña a él y a su siniestro representante Didymus. Pero esta vez vuelve en mal día. Vuelve justo el día en que Willalee está encerrado en el calabozo, acusado de asesinar a golpes de picahielo (sesenta y uno, concretamente) a MaryBell, joven belleza local que, mira por dónde, estuvo realacionada con el Cantante de Gospel. Willalee, de raza negra, en serio peligro de que la multitud se tome la justicia por su mano, recibe casi tantas visitas... (SIGUE LEYENDO)



Harry Crews: la grotesca y sonora carcajada del gótico sureño

(especial Crews en la muy recomendable web de Indienauta)

Hace meses que os dije que la buena gente de Acuarela & A.Machado iban a aparecer bastante por estas páginas, gracias a su saber hacer editorial y excelente ojo para detectar historias apasionantes y arriesgadas. Pues bien, hoy nos vamos a adentrar, por partida triple, en la que quizás sea la referencia estrella de su fantástico catálogo, Harry Crews, algo así como la sardónica, grotesca y sonora carcajada del gótico sureño. El azote de los “normales” y el abanderado de los white-trash freaks. El pintor de un mundo espeluznante, brutal, desesperado y… aterradoramente humano.

Fallecido en 2012, Harry Crews escribió más de 20 novelas, ensayos, relatos y una autobiografía. Pero también fue marine, campeón de los pesos ligeros en el ejército, karateka, adiestrador de halcones, alcohólico y drogota, profesor de (SIGUE LEYENDO)

El Cantante de Gospel (segunda edición)


Ayer nos mandaron desde Tipos Infames estas fotografías.
Estamos muy contentos de ver cómo El Cantante de Gospel, de Harry Crews, con su segunda edición viento en popa, se mantiene impertérrito en las mesas de novedades de algunas librerías.



EL CANTANTE DE GOSPEL ENTRE LOS OCHO DE KIKO AMAT PARA SANT JORDI

Amanecemos en Gent Normal con estas 8 recomendaciones de nuestro querido Kiko Amat para Sant Jordi, entre las que se encuentra El Cantante de Gospel de Harry Crews. ¡Gracias una vez más, Kiko!


6) El cantante de góspel, HARRY CREWS (Acuarela)
Siempre les hablo de Harry Crews. Es otro de mis dioses. No me gustan todos sus libros (Karate is a thing of the spirit es demasiado pulp-Carradine-kung fu para mí; Tarantino sacaría de él una buena película, imagino) pero cuando la clavaba, se quedaba clavada. Me encanta todo del mundo Crews: su emoción, el lugar de donde venía, la violencia y la defensa de la rareza, la sangre y la cerrazón, los pueblos y los deformes, los flacos y los orgullosos. Me gusta cómo define lo que hacemos y por qué lo hacemos. Me gusta cuando habla de la vergüenza que sentía por ser white trash. Me gusta que pueda romper narices, y me gusta que sea un bruto ilustrado. Me gusta imaginarle en cuadriláteros con algunos autores españoles que no voy a nombrar. Este es su primer libro, aunque nadie lo diría. Emocional y estilísticamente está emparentado con El diablo a todas horas, de Donald Ray Pollock (no sale en esta lista porque, se lo prometo, soy tan fan que me he hartado de hablar de él), con el que es hermano en la distancia. Hay predicadores, un semi-Elvis de música religiosa, mánagers mezquinos, familias de acémilas atrasadas, raíces, barro, fanatismo, racismo y linchamientos. Es maravilloso.

Me recuerda a: I’m still the best says Johhny Angelo de Nik Cohn mezclado con Jim Thompson y Knockemstiff. Tal cual.

El artículo entero aquí.

Bestias del Sur salvaje: Harry Crews en Leer

Confesamos que nos ha encantado el artículo que le ha dedicado Ada del Moral a Harry Crews (de quien hemos publicado en Acuarela El Cantante de Gospel y Cuerpo) en la revista Leer, y nos ha divertido mucho la ocurrencia que han tenido de ponerlo ¡¡en la sección de "Infantil y Juvenil"!!, sobre todo teniendo en cuenta el careto que tiene Crews en la foto que utilizan, que ya hemos subido en alguna ocasión al blog pero que recordamos aquí para ilustrar la cuestión.


Como decíamos, nos gusta mucho  la espídica visión que presenta Ada del bueno de Harry, y queríamos compartir con vosotros algunos ejemplos:

"En el fondo, era un príncipe que ponía gestos de trasgo para apurar el miedo. De ese material están hechos los valientes."

"Su ejército se nutría con gente de los márgenes: freaks, deformes de espíritu, quienes batallan en el mar de la poca fortuna. Salve, oh, César de las almas pérdidas."

[Sobre la muerte de Crews] "Quizás esté con aquel truhán, Bret Harte, y Bukowski en el cielo de Sing-Sing en medio de una timba con cartas y whisky indio ilegal, bien rodeados de ángeles tetudos salidos de los bíceps de bikers y marineros".

"El mundo tardó en aprenderlo, pero la tribu Crews y su gran jefe tienen la habilidad de los topillos, esos rodeores que hacen que te desnuques en la pradera hueca."

[Sobre El Cantante de Gospel] "El pobre chico de la voz de oro lo tiene difícil. La locura conejil que exuda la suma religión+música+jodienda abrasa lo mejor de cada casa."

[Sobre Cuerpo]  "En esta novela la moruguez moral deja paso a la cutrería del culturismo. Al certamen estrella de esta disciplina llegan, para hacer temblar sus frágiles cimientos, los Turnipseed, los "semilla nabo", una estirpe que suda sirope de maíz y orina, alcohol barato y sebo."

"[La mayoría de su obra está inédita] salvo El Cantante de Gospel y Cuerpo, editados con belleza e inteligencia gracias a una coedición entre Acuarela Libros y Antonio Machado)."

"La tribu Crews va camino de ser legión."

La tragicomedia del culturismo: Cuerpo en el blog de Juan Bonilla

 (reseña de Cuerpo, de Harry Crews, en el blog de Juan Bonilla en El Mundo)

También leemos novelas para aprender cosas, porque hay otros mundos pero están en éste, y no hay tiempo de habitarlos todos (¿quién quiere habitarlos todos?: ni Pessoa se creía aquello que aullaba su Alvaro de Campos: serlo todo de todas las maneras) y una novela es un ticket barato para ciertos mundos que no merecen visitas prolongadas, más efectivo que un reportaje si se hace bien. Y Harry Crews lo hacía muy bien. Murió hace unas semanas, y las notas necrológicas formulaban una biografía dura y apasionante que no vamos a glosar aquí, nos bastará con copiar un fragmento del prólogo que el poeta Jesús Llorente le puso a la edición española de Cuerpo (Acuarela & Antonio Machado Libros, 2011, traducción de Javier Lucini). Lo copiamos porque, además de que el prólogo es muy bueno, este fragmento es por sí mismo un poema que podría titularse Harry Crews: (Sigue leyendo)

Imaginario grotesco: El Cantante de Gospel en El País

(Reseña de José Luis de Juan en Babelia-El País sobre El Cantante de Gospel, de Harry Crews)
  • En 'El cantante de Gospel' brilla la mejor prosa de boxeador de Harry Crews: ágil, veloz, hostil
Harry Crews en Florida en 1998. / Associated Press
 La reciente muerte en Florida de Harry Crews (1935-2012) ha puesto de relieve su obra, poco conocida en España. Autor de 16 novelas, Crews fue un outsider que dio vida a la América profunda y ahondó como nadie en su verdadero ser, dejando un imaginario grotesco, lleno de autenticidad y fuerza poética. Era una poesía freak, de lo monstruoso y lo marginal. Quizá por eso sus novelas tuvieron una resonancia menor de la que merecía su talento. No todos supieron ver una original concepción del mundo a través de sus personajes sonados, primitivos o incompletos. Le gustaban los defectos y las cicatrices. “Una cicatriz muestra que el dolor ha pasado, que la herida está curada” (Scar Lover).  Crews, que vivió su infancia en una casa sin electricidad, perdida “al final de un camino de tierra”, escribió para huir (Sigue leyendo)



 



La mirada digna y compasiva de Harry Crews: reseña en El Cultural

 (reseña de El Cantante de Gospel en El Cultural)


Harry Crews (Bacon County, 1935- Florida, 2012) fue un duro sin pose: nació en un triste rincón de Georgia, perdió a su padre a los pocos meses de nacer, tuvo una infancia enfermiza y una adolescencia no exenta de escarceos sexuales resueltos sobre un charco de culpa; luego fue marine en Corea, practicó karate, se tatuó una calavera con un verso de E.E. Cummings, perdió un hijo, trabajó como profesor y escribió una veintena de libros. Es un escritor de culto querido por miles de lectores pero poco citado en manuales, inencontrable en la tienda Kindle de Amazon (excelente metonimia del Mercado Que Nos Viene) y, hasta hace poco, inédito en castellano. Al fin, Acuarela & A. Machado publicaron primero la muy burra Cuerpo y ahora El cantante de gospel, que supuso el debut de Crews en 1968 y es una magnífica novela de poso impregnante.

El paisaje es el Sur, esa desolación. En un pueblo llamado Enigma, tomado por resollantes cerdos y sus ignorantes criadores, confluyen las siguientes circunstancias: 1. La guapa oficial, MaryBell Carter, ha sido supuestamente violada y asesinada por un negro, siendo lo segundo especialmente grave a ojos de sus vecinos, puesto que “después de que un negro la violara, seguro que cualquiera se la podía haber tirado”; 2. Vuelve a casa de visita el Cantante de Gospel, hijo a la fuga de Enigma, hombre de voz tocada por Dios que recorre el país convirtiendo al incrédulo en ferviente hombre de fe y a cualquier virgen en casquivana; 3. También llega a la población un circo de freaks dirigido por un enano de pie colosal que sigue al Cantante de Gospel dondequiera que vaya, por negocio y por destino.


Es difícil comentar El cantante de gospel sin aludir al prólogo de Kiko Amat, que da en todas las dianas que Crews y la novela ofrecen al lector. Amat se muestra dicharachero y espídico, pero sobre todo... (Sigue leyendo)

El árido Sur de Harry Crews: reseña de El Cantante de Gospel en Paraiso4

Mandamos un fuerte abrazo a  Francisco Miguel Espinosa, que ha escrito una reseña elogiosa de El Cantante de Gospel en la web literaria Paraiso4.com y aquí es donde nos toca la fibra nos agradece la labor de descubrir a Harry Crews al público español. Está siendo un placer, sobre todo al ver la acogida que está teniendo. Aquí tenéis la reseña.


Acuarela Libros, junto con Antonio Machado Libros, nos trae la primera novela del incomparable Harry Crews. El cantante de Gospel, publicado originalmente en 1968, supone el debut de uno de los autores malditos del gótico sureño que más patadas en la boca ha dado. Aunque las ventas no siempre le acompañasen.

En esta irrepetible novela, el pueblo de Enigma recibe en una visita agridulce a su mayor tesoro, a su hijo prodigio: el Cantante de Gospel. Un muchacho de rizos dorados, belleza excepcional y una voz para cantar la palabra de Dios como nunca se ha escuchado antes. El Cantante de Gospel regresa a Enigma en el marco del asesinato de su antigua novia, MaryBell, a manos de un negro y de la visita del circo del misterioso Pie: un enano con un pie gigante.

El espectáculo de freaks está servido.

El autor nos presenta a toda una serie de personajes estrambóticos (Sigue leyendo)

Descarnada realidad y poesía sincera: así ven a Crews en El Destilador Cultural

 (Reseña de El Cantante de Gospel en El Destilador Cultural)

 
Perteneciente a esa rara estirpe de escritores donde la descarnada realidad y la poesía más sincera van íntimamente unidas de la mano, Harry Crews vuelve ser traducido al castellano en un rescate de esos que hacen a uno preguntarse cómo pudo tardarse tanto tiempo en llevarse a cabo. Como un primo lejano de la familia Fante -John y Dan -, Edward Bunker y, el más reciente, Donald Ray Pollock, Crews surge como uno de los retratistas más humanos y viscerales que se puedan degustar entre las lindes literarias del siglo XX. Para muestra de este don, nada mejor que El Cantante de Gospel. Escrita en 1968, estamos hablando de un debut que explota en ríos de tinta humeante ... (Sigue leyendo)



Segunda Edición de EL CANTANTE DE GOSPEL

Desde aquí queremos agradecer a todos nuestros lectores el apoyo y el entusiasmo que han hecho que esta misma semana entre en imprenta la segunda edición (¡en menos de tres meses!) de El cantante de gospel la ópera prima de Harry Crews. Ni qué decir tiene que estamos muy contentos y muy animados para seguir adelante con nuestra Biblioteca Crews. ¡Muchas gracias, amigos!



Dios es un paria que recorre el sur


Reseña de Ramón Calandria en DIAGONAL.

El cantante de góspel, de Harry Crews, nos introduce en el sur estadounidense, un terreno abonado para la literatura de los desposeídos.

Enigma, en el Estado de Georgia, era una calle sin salida. Atentos al sutil espoiler, o chafatramas, en la primera frase de El cantante de góspel, una novela de Harry Crews (1935-2012) publicada en castellano por Acuarela. El título y esa primera frase nos ponen en la rampa de salida de la crónica de un par de días en ese pueblo, uno de esos lugares del que todo el mundo quiere huir. Polvo, sudor y hierro el de las horcas que la white trash carga por si se tercia una turbamulta violenta, el intenso olor de los animales de granja, hasta (casi) la segregación entre blancos y negros, todo eso desaparece cuando canta el cantante de góspel.
Sarah Anne Lloyd
Deduce KikoAmat en el prólogo del libro que ese serafín, de bucles dorados y una voz capaz de obrar milagros (¿o no?), se trata en realidad de Elvis, ya saben, el Rey. Y no es difícil establecer los paralelismos entre el personaje que retrató Crews en su primera novela y el sensacional cantante elevado a los altares, en primer lugar, por la clase desposeída estadounidense de los 50.
A pesar, o precisamente porque se trata de una ficción, si ese cantante conmovedor aparece ante el lector como un personaje familiar, será porque ya hemos leído alguna vez más la historia de la estrella del rock que se siente un fraude. No obstante, Crews logra sin esfuerzo aparente (del otro mejor le hablan sus biógrafos de harrycrews.org) dibujar a un personaje único, frágil en su éxito, dirigido en primer lugar por su concupiscencia y en segundo por un agente siniestro, Didy­mus; demandado, el cantante, en el sentido de exigido, por todos aquellos que se topan con él. El cantante de góspel es la historia del loser con un don, de la mentira que se convierte en trending topic, de la Gran Ver­dad o la Mentira Verdadera (res­­pé­tense las mayúsculas) en palabras de Amat.
We love freaks
¿Cómo sería una feria de rarezas? Sin duda, una especie de Enigma concentrada, lo mismo de lo que había querido escapar recorriendo medio mundo. Tampoco es la primera vez que leemos sobre una feria de freaks, de las que el personal guarda gratos recuerdos gracias a la película de Todd Browning o de la serie de televisión Carnivàle. De nuevo, la prosa sin adornos pero jugosa como un bistec de Crews suma símbolos a ese imaginario de los monstruos de feria construido en gran parte a través de las novelas del gótico sureño, pariente de la obra de este exmarine autodidacta. Volvemos a esa idea tan calentita de gran teatro del mundo, en el que el freak ejerce de maestro de ceremonias, casi de referente moral en el desierto. Por su lugar de deformado primigenio, Pie, el líder freak de El cantante de góspel, ejerce de árbitro allí donde, apunta Anne Foata, se nos apa­rece una visión de una humanidad deformada, esto es, depravada, [que] puede ser la leche agria que el joven Crews mamó en los severos alrededores calvinistas del sur de su Georgia natal.
El cantante de góspel, seguido por las caravanas de la feria de Pie, llega en un Cadillac negro (casi estamos por escribir en un Mercedes blanco) a una Enigma sacudida por un crimen. La hermosa Mary Bell ha sido asesinada con un picahielos por un negro que espera su linchamiento pacientemente, igual que si se tratase de una vieja costumbre. Polvo, sudor, el aire cálido y denso de un apretón sexual en una cuneta como una vena negra junto a la autopista, la mediocridad del medio ambiente y, flotando como una manta zamorana sobre el aire sureño, una violencia primordial que sólo queda temporalmente suspendida cuando la voz divina del cantante humano, demasiado humano, se eleva sobre la miseria. El arranque de la novela, decíamos, es el anuncio de lo inevitable. Aún así, qué les vamos a decir, merece la pena seguir el ritmo cadencioso y preciso de un narrador que sin perseguir la Gran Verdad reparte pequeñas chinas en un camino pedregoso que, seguro, llega a un lugar mejor que el viejo sur del que partimos.
Para ser un escritor de los duritos
Nacido en una granja de arrendatarios de Georgia (EE UU), Harry Crews (1935-2012) pertenece a esa liga de los hombres duros (the hard men path) que puebla la literatura norteamericana del siglo XX. Para entrar en esa liga hay que 1) darse hostias como panes --Crews fue campeón de boxeo en su regimiento durante la Guerra de Corea--; 2) tener aficiones que impliquen trato con los animales --la cetrería y la pesca, en el caso que nos ocupa--; 3) decir tacos --como en "envejecer es una putada. Lo que tienes que hacer es no tenerle respeto a nada, sea lo que sea. Cágate mucho en ello y dale una patada en el culo al diablo" (de una entrevista en Vice)--. Y, por último, 4) tener un vicio o, lo que viene siendo lo mismo, una grandiosa forma de matar el dolor.
Leer la entrada original aquí.



JOHNNY CASH, SUR Y MÚSICA GOSPEL (II)

Este es la segunda entrada dedicada a la importancia cultural de la música gospel en la zona del Cinturón Bíblico en la que transcurren las novelas de Harry Crews. Como decíamos en la entrada anterior, el ejemplo más claro es el que nos proporciona Johnny Cash en su primera autobiografía, Man in Black. Los siguientes pasajes también pertenecen al segundo capítulo. En ellos Cash nos habla de la importancia de la radio y de su hermano Jack.

[...] El momento que todos esperábamos durante todo el año era el tiempo de la cosecha. Nos pagaban por recolectar el algodón y el Tiempo de la Cosecha (Pickin’ Time) era el único momento en que obteníamos algún ingreso.

           
“I got cotton in the bottom land.
It’s up and growin’ and I got a good stand.
My good wife and them kids of mine,
Gonna get new shoes come pickin’ time.

It’s hard to see by the coal oil light,
And I turn it off pretty early at night.
‘Cause a jug of coal oil cost a dime,
But I stay up late come pickin’ time.

Last Sunday morning when they passed the hat,
It was still nearly empty back where I sat.
But the preacher smiled and said, “That’s fine;
The Lord’ll wait till pickin’ time.”.

*******************

“Tengo algodón en la tierra de abajo.
Está alto y sigue creciendo y tengo una buena cantidad.
Mi buena esposa y mis hijos,
tendrán zapatos nuevos pues ha llegado el tiempo de la cosecha.

El gospel es mi guía: Sam Cooke & The Soul Stirrers


RESEÑA DE EL CANTANTE DE GOSPEL EN EL ABC: HARRY CREWS Y EL ELOGIO DE LAS VIDAS TORCIDAS



Se publica «El cantante de gospel», debut literario del más maldito de los autores de culto de la literatura estadounidense.


por David Morán

Fotografía de Maggie Powell
No lo encontrarán en las Grandes Enciclopedias de la Literatura y, si estuviésemos hablando de hace un par de años, ni siquiera lo encontrarían en las librerías españolas. Triste pero cierto: entre la ingente cantidad de novedades que cada semana saturan el mercado editorial, Harry Crews (1935-2012) ha tenido que esperar toda una vida para ver como sus obras empezaban a traducirse al castellano. 

El toda una vida cobra, en este caso, una dimensión trágicamente literal: pocos meses después de que Acuarela Libros y Antonio Machado se liasen la manta a la cabeza e inaugurasen una suerte de Biblioteca Crews con Cuerpo”, publicada originalmente en 1990, el escritor norteamericano fallecía a los 76 años en su casa de Florida. 

Atalaya de la vida humana: EL CANTANTE DE GOSPEL



EL CANTANTE DE GOSPEL, de HARRY CREWS

No se podría describir mejor la literatura de HarryCrews de como lo hizo el maestro de la palabra Álex Portero en la solapa:

"Los perdedores, los parias, los sucios, los ignorantes, los benditos grotescos, los violentos, los feos, las que les echan ovarios, los que les echan cojones a la vida, los que nunca ganan, los que sudan, los que se equivocan, los que acumulan cicatrices y heridas, los que no salen en las películas si no es para ser objeto de mofa, los que no aparecen en la publicidad, los que no existen, ni cuentan, los que solamente mueren en las estadísticas, todos y cada uno, agradecen al gran Harry Crews que haya sido su bardo terrible, que hiciera el trabajo sucio, contándolo sin ahorrarse detalles, y que lo convirtiera en alta literatura. Alguien tenía que hacerlo. Y nadie pudo haberlo hecho mejor".

Diez líneas sencillamente perfectas que ya de entrada nos dan una buena razón para comprar el libro. También tenemos el prólogo de Kiko Amat, algo largo para mi gusto (cerca de treinta páginas en las que no se consigue el denominado efecto "Álex Portero"), pero donde se explica con lujo de detalles la novela y la vida del autor.  

JOHNNY CASH, SUR Y MÚSICA GOSPEL

Este es la primera de las entradas que vamos a dedicar a la importancia cultural de la música gospel en la zona del Cinturón Bíblico en la que transcurren las novelas de Harry Crews. El ejemplo más claro es el que nos proporciona Johnny Cash en su primera autobiografía, Man in Black. Los siguientes pasajes pertenecen al segundo capítulo. En ellos Cash nos habla de cómo eran las iglesias y las misas en su infancia, así como de la importancia que tenía la música en ellas. Él siempre se consideró, fundamentalmente, un Cantante de Gospel.

2
JESÚS FUE NUESTRO SALVADOR–EL ALGODÓN FUE NUESTRO REY

[...] La Iglesia de Dios de la Carretera Quince estaba en una vieja escuela. No conservo recuerdos agradables de las misas de la iglesia a las que me llevaba mi madre en la Carretera Quince cuando era pequeño. Mi madre no pertenecía a aquella congregación –siempre ha sido metodista– pero le encantaba ir. Lo que más recuerdo era el miedo. Entonces no lo entendía como un culto. Sólo sabía que era un lugar a donde mamá me llevaba. El predicador me aterrorizaba. Gritaba, chillaba y jadeaba. Cuanto más predicaba, más alterado se ponía y más le costaba respirar.
Era un hombre joven envuelto en un viejo y oscuro traje de tweed con una corbata que yo pensaba que le acabaría asfixiando hasta matarle, pues no podía proferir más de tres o cuatro palabras entre cada aliento. Podía contarlas. Cuando llegaba hasta el punto de sólo poder gritar un par de palabras entre cada respiración, era consciente de que estaba a punto de morirse o de explotar.
Pero la gente quedaba atrapada en el fervor. El predicador podía andar entre la congregación, agarrar a alguien y levantarle de su sitio, gritando: “¡Acude a Dios! ¡Arrepiéntete!”. Y les conducía hasta el altar donde caían de rodillas.

Religión, el Cinturón Bíblico y el Sur moderno (parte II)



A modo de claves para entender el Sur de El Cantante de Gospel de Harry Crews

Religión, el Cinturón Bíblico y el Sur moderno (parte II).
por Thomas Daniel Young 
(Profesor de Inglés en la Universidad de Vandelbilt y oriundo de Mississippi. Ha escrito artículos para la revista Swanee)
Traducción de Alicia Escovar Gómez.

Quienes hayan leído El Ruido y la Furia de William Faulkner, recordarán el sermón del reverendo Shegog, el ministro invitado de Saint Louis, en la iglesia bautista negra el 8 de abril de 1928, domingo de Pascua:

 Cuando el visitante se puso de pie para decir su sermón, sonó como cualquier hombre blanco. Su voz era ecuánime y fría... La gente comenzó a observarlo como si estuvieran viendo a un hombre en la cuerda foja. Incluso llegaron a olvidar lo insignificante de su figura ante el virtuosismo con el cual corría, subía y bajaba con su voz fría, acerada y sin inflexiones, de tal manera que cuando finalmente volvió a aparecer junto al atril donde estaba leyendo, se deslizó, y quedó de pie, con un brazo a la altura de los hombros y su cuerpo de simio tan desprovisto de movimiento como una momia o una vasija vacía, todos los asistentes lanzaron un enorme suspiro y se reacomodaron en sus sillas, como si recién despertasen de un sueño colectivo…
Luego una voz dijo: “Hermanos”… la voz murió en sonoros ecos entre las paredes. Entre su tono de ahora y el anterior había una diferencia como entre el día y la noche, y su voz ahora tenía un timbre alto y lastimero como el de una corneta de tono alto, que penetraba en sus corazones y retumbaba de nuevo donde mismo había desaparecido en ondulantes ecos.

Religión, el Cinturón Bíblico y el Sur moderno (parte I)


A modo de claves para entender el Sur de El Cantante de Gospel de Harry Crews

Religión, el Cinturón Bíblico y el Sur moderno.
por Thomas Daniel Young 
(Profesor de Inglés en la Universidad de Vandelbilt y oriundo de Mississippi. Ha escrito artículos para la revista Swanee)
Traducción de Alicia Escovar Gómez. 

Cinturón Bíblico
La mayoría de esa parte de los Estados Unidos conocida en esta época como el “Profundo Sur” o como el “Cinturón Bíblico”, pasó de región fronteriza a sociedad civilizada entre 1790 y 1830 aproximadamente. Tres de los estados más próximos al bajo Mississippi y al Golfo de México fueron admitidos como parte de la Unión entre 1812 y 1821, y Arkansas se convirtió en estado en 1836. (La adquisición de Louisiana, mediante la cual se le compró la mayoría de estas tierras a Francia, no fue ratificada oficialmente hasta diciembre de 1803). Los pobladores de estas tierras llegaron procedentes de Virginia, las Carolinas, Kentucky, Maryland y algunos estados de la costa nororiental del país, trayendo consigo lo suficiente como para cubrir sus necesidades más básicas: algunos alimentos, animales de trabajo, vacas lecheras y sus largos rifles, para abastecer a su mesa de carne. Pero eso sí, casi todos llegaron con su Biblia bajo el brazo: la palabra de Dios, la inspiración divina, sobre la cual se basaba su inquebrantable fe. Aunque entre ellos había algunos miembros de la iglesia episcopal, la mayoría de estos primeros colonos pertenecía a las sectas protestantes más fundamentalistas.

Literatura airada en tiempos de crisis

Enfadados por Navidad. La literatura airada regresa con fuerza en tiempos de crisis. Autores como Tom Robbins, Harry Crews o Edward Abbey desatan la ira en sus páginas.

Carlos Sala. La Razón. Barcelona.

Lo malo no es levantarse con el pie izquierdo, lo malo es hacerlo y que un caimán te coma el pie y encima un maldito koala empiece a darte puñetazos e insultar a tu madre. Si alguien se levanta así, la ira será su humor habitual y lo proyectará a cualquier cosa. Como toda experiencia humana, existe una literatura del odio, la ira y el mal humor. Gente como Strinberg, Thomas Bernhard o Celine escribieron siempre con el labio levantado y gruñendo, pero hay muchos otros, y en estas navidades las editoriales se han puesto de acuerdo para recuperarlos.

Rebeldes con o sin causa

Desde Praga llega Ladislav Klíma, escritor admirado por Bohumil Hrabal que fue expulsado de la escuela por insultar al Estado y a todo el que se cruzaba por su camino. A principios de siglo XX escribió «Las desventuras del príncipe Sternenhoch» (Libros del Silencio), una crónica del odio y la rabia, siempre bajo un humor absurdo, a través de la triste vida de un príncipe tan feo como vanidoso. El resultado fue una obra maestra sobre la distancia que hay entre la realidad y lo que nosotros creemos de ella.

Otro escritor con historia terrible fue Harry Crews, que cuando era niño cayó en una olla de agua hirviendo y sobrevivió por los pelos. Después combatió en Corea, practicó karate y nunca quiso ser el alma de las fiestas. Aún así, escribió sin parar de los parias y desheredados con sentido del humor. La editorial Acuarela & A. Machado publica ahora su primera novela, «El cantante de Gospel», obra maestra de 1968 que, al igual que «El callejón de las almas perdidas», de William Linsay Gresham, otro escritor airado, nos sumerge en un circo de «freaks».

A veces, el mal humor está bien dirigido y tiene una víctima clara. Es el caso de Edward Abbey, icono de la contracultura y azote del capitalismo. La editorial Berenice recupera «La banda de la tenaza», sátira feroz protagonizada por cuatro quijotes empeñados en luchar contra las grandes compañías que están destrozando el desierto del oeste estadounidense. Su nombre incluso se pudo ver en los indignados que ocuparon Wall Street, que llevaban pancartas con la cita «Abbey vive». En realidad, no, murió en 1989.
Por último, la editorial Alfabia acaba de rescatar a Tom Robbins, autor polifacético que era capaz de hablar de dinosaurios, el amor cortés o los chihuahuas, todo con el mismo distanciamiento lúdico y rabia feliz. «Naturaleza muerta con pájaro carpintero» es una magnífica manera de entrar dentro de su fulgurante e airada forma de escribir. Y a estos nombres habría que añadir a Donald Ray Pollock y «El diablo a todas horas»; Knut Hamsun y «El hambre»; y Allan Sillitoe y «Sábado noche, domingo mañana».