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Mediterráneo Sur: reseña de Estrella del Alba

 

Reseña de Estrella del Alba, de Wu Ming 4, Hombres soñando tras la guerra, firmada por Daniel Iriarte, en Mediterráneo Sur.


Es sabido que todos los hombres sueñan, pero no todos sueñan del mismo modo. Y eso, precisamente, es lo que nos viene a contar la novela Estrella del Alba. La última ficción del colectivo Wu Ming nos relata las cuitas de cuatro personajes que deambulan por el Oxford de 1919, veteranos todos ellos de la Gran Guerra, traumatizados, cada uno a su modo, obligados a lidiar con responsabilidades familiares e identidades reprimidas. Tom, Clive, Bob y Jack. O, respectivamente, tal y como el mundo les conocerá después, Lawrence de Arabia, C. S. Lewis, Robert Graves y J. R. R. Tolkien.
 
La idea de juntar a varios personajes históricos e imaginar sus interacciones dista mucho de ser nueva. Es, de hecho, una técnica bastante recurrente en los escritores de 'best sellers'. Pero Estrella del Alba está a años luz de ser un producto de fórmula, cocinado artificialmente.
"La sofisticación del cerebro que ha tramado esta deliciosa ficción queda de manifiesto guiños exquisitos"

Chesterton y Tolkien: tradiciones y cuentos de hadas (2)
















[Seguimos con algunos de nuestros autores favoritos: Chesterton, de quien publicamos La taberna errante, y Tolkien, que aparece como personajes en Estrella del alba de Wu Ming 4. Casi todos los textos de esta entrada ha sido sacados de las obras de JOSEPH PEARCE (autor de Tolkien: hombre y mito, J. R. R. Tolkien Señor de la Tierra Media y Wisdom Innocence: A Life of G. K. Chesterton. Su primera novela, The Three Ys Men es, según su propia estimación, “un bullicioso retozo en la tradición de Belloc y Chesterton con una pizca de la ficción de Tolkien más ligera”)]
 
Tolkien y Chesterton compartían también el amor por la tradición y el tradicionalismo. En 1909 Chesterton había defendido el tradicionalismo, titulándolo la filosofía del Árbol:

Chesterton y Tolkien: tradiciones y cuentos de hadas (1)


[Seguimos con algunos de nuestros autores favoritos: Chesterton, de quien publicamos La taberna errante, y Tolkien, que aparece como personajes en Estrella del alba de Wu Ming 4. Casi todos los textos de esta entrada ha sido sacados de las obras de JOSEPH PEARCE (autor de Tolkien: hombre y mito, J. R. R. Tolkien Señor de la Tierra Media y Wisdom Innocence: A Life of G. K. Chesterton. Su primera novela, The Three Ys Men es, según su propia estimación, “un bullicioso retozo en la tradición de Belloc y Chesterton con una pizca de la ficción de Tolkien más ligera”)]

LOS FUERTES LAZOS DE AFINIDAD ENTRE TOLKIEN Y CHESTERTON

“Chesterton reúne las condiciones necesarias para ser un hobbit honorario”.
JOSEPH PEARCE
“Los hobbits, escribió Tolkien, son muy aficionados a las historias y es fácil figurarse Egidio, el granjero de Ham y La Taberna Errante entre los primeros lugares de los libros más leídos por los hobbits”.
JOSEPH PEARCE

G. K. Chesterton

“[…] La relación de la Comarca con el distributismo de G. K. Chesterton y Hilaire Belloc reviste una particular importancia. La visión que tenía Tolkien de la Comarca era sorprendentemente similar a la que adoptó durante las décadas de los veinte y los treinta la Liga Distributista, de la que Chesterton era presidente. El credo distributista de que la propiedad privada debía ser disfrutada por el máximo de población posible, para que la gente se liberara de la “esclavitud salarial” de los grandes negocios o el monopolio estatal, aparece de modo sucinto en El Señor de los Anillos, en los pensamientos de Sam Gamyi: “conservaba aún, en lo más hondo de sí mismo, el indomable sentido común de los hobbits… El pequeño jardín de un jardinero libre era lo único que respondía a los gustos y a las necesidades de Sam; no un jardín agigantado hasta las dimensiones de un reino; el trabajo de sus propias manos, no las manos de otros bajo sus órdenes”. Las consecuencias para la Comarca una vez “el indomable sentido común de los hobbits” fue reemplazado por la codicia y el deseo de poder quedan ejemplificadas cuando los hobbits regresaron a casa para encontrar desolada la tierra que amaban. Su querida Comarca se estaba convirtiendo en un Mordor en miniatura […].

NEIL GAIMAN SOBRE TOLKIEN, LEWIS Y CHESTERTON


Neil Gaiman

[salvo el texto de Gaiman, el resto son extractos de las obras: TOLKIEN: HOMBRE Y MITO y J.R.R. TOLKIEN: SEÑOR DE LA TIERRA MEDIA, ambas del autor Joseph Pearce (que ha dirigido reuniones de la G.K. Chesterton Society y publicó en 1996 una biografía de Chesterton titulada WISDOM AND INNOCENCE]

En el año 2004, en la Mythopoietic Society, el conocido escritor y guionista Neil Gaiman (autor de títulos como Stardust o Sandman y ganador de varios y prestigiosos premios literarios), pronunció un discurso acerca de tres autores que influyeron en su carrera: J.R.R. Tolkien, C.S. Lewis y G.K. Chesterton.

El texto completo puede hallarse en inglés en la página oficial deGaiman, pero, a continuación, reproducimos un extracto traducido del mismo, correspondiente a la parte en la que se refiere a Tolkien, que hemos encontrado aquí.

“[…] Ahora, si existe una manera incorrecta de encontrar a Tolkien, yo hallé a Tolkien de una forma completamente incorrecta. Alguien había dejado una copia de un libro en rústica titulado The Tolkien reader en mi casa. Contenía un ensayo - "Tolkien`s Magic Ring" (El Anillo Mágico de Tolkien) de Peter S. Beagle - algo de poesía,  Hoja de Niggle y Egidio, el granjero de Ham. En retrospectiva, sospecho que lo recogí únicamente porque estaba ilustrado por Pauline Baynes (N. del T.: Neil Gaiman aclara antes en su discurso que conocía el trabajo de Baynes ilustrando Narnia, de C. S. Lewis, y que tuvo durante muchos años un póster con el mapa de Narnia en la pared de su habitación). Creo que tenía ocho, tal vez nueve años.

Lo que fue importante para mí, al leer ese libro, fue la poesía y la promesa de una historia.

Ahora bien, cuando cumplí los nueve cambié de colegio, y encontré, en la biblioteca de clase, un ejemplar maltrecho y muy antiguo de El Hobbit. Lo compré en oferta por un penique a la escuela, junto con una vieja copia de las Obras de W. S. Gilbert, y aún lo conservo.

Pasaría aún otro año más o menos cuando encontré el primero de dos volúmenes de El señor de los anillos, en la biblioteca principal del colegio. Los leí. Los leí una y otra vez: Terminaba Las Dos Torres y empezaba de nuevo al principio de La Comunidad del Anillo. Nunca llegaba al final. Esto no era tan duro como pueda sonar - Ya había leído en el ensayo de Peter S. Beagle que todo terminaba más o menos bien. Aún así, quería leerlo realmente por mí mismo. Cuando tenía 13 años, gané el Premio de Inglés del colegio, y se me permitió escoger un libro. Escogí El Retorno del Rey. Aún lo conservo. Sólo lo he leído una vez, de todos modos - emocionado de saber cómo terminaba la historia - porque más o menos por la misma época también me compré la edición en rústica en un solo volumen [con los tres libros, N. del T.]. Era lo más caro que me había comprado hasta entonces con mi propio dinero, y es ese ejemplar el que aún ahora leo y releo. 
 
Llegué a la conclusión de que El Señor de los Anillos era, muy probablemente, el mejor libro que jamás podría escribirse, lo cual me planteó un dilema. Yo quería ser escritor cuando creciese (En realidad esto no es cierto: yo ya quería ser un escritor por aquel entonces). Y quería escribir El Señor de los Anillos. El problema era que ya había sido escrito.

Pensé mucho sobre este asunto, y finalmente llegué a la conclusión de que lo mejor sería si, mientras tenía un ejemplar de
El Señor de los Anillos, me fugase a un universo paralelo donde el Profesor Tolkien no hubiera existido. Y entonces conseguiría que alguien reescribiera el libro - pues yo sabía que si le enviaba a un editor un libro ya publicado, incluso en un universo paralelo, habría sospechado, y también sabía que mi habilidad para escribir a los 13 años no iba a ser suficiente para escribirlo. Y una vez el libro fuera publicado yo podría, en ese universo paralelo, ser el autor de El Señor de los Anillos, y no puede haber nada mejor que eso. Y leí El Señor de los Anillos hasta que ya no necesitaba leerlo más, pues ya lo tenía dentro de mí. Años más tarde, envié una carta a Christopher Tolkien, explicándole algo que él no había podido aclarar en una nota a pie de página, y me sentí profundamente gratificado al verme en los agradecimientos del libro titulado La Guerra del Anillo (por algo que había aprendido al leer a James Branch Cabell, nada menos) […]”.


Reparto de "Estrella del alba", de Wu Ming 4

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T. E. Lawrence. Ned o T. E. para los amigos, conocido en todo el mundo como «Lawrence de Arabia». Es el héroe de la revuelta árabe contra los turcos; que una vez acabada la guerra, envuelto en un aura de celebridad, tiene que redactar la crónica de su propia aventura. Para hacerlo tendrá que profundizar en la ambigüedad, afrontando el propio lado oscuro.


Robert Graves. Poeta veterano de las trincheras, afectado por traumas, por explosiones, y en busca de una nueva inspiración. Conocer a Lawrence de Arabia cambiará por siempre sus versos y su vida.


J. R. R. Tolkien. El joven filólogo del Oxford English Dictionary tiene que arreglar las cuentas con los recuerdos de la guerra y los fantasmas de los amigos muertos. Solo así podrá encontrar el propio camino.


C. S. Lewis. Llamado Jack. Una promesa lo obliga a una doble vida en tiempos de paz. Para soportar ese peso siente la necesidad de descubrir la verdad sobre la estrella del momento.


D. G. Hogarth. Arqueólogo clasicista, experto de Oriente Medio y brujo de muchos hechizos. Es el demiurgo del destino del héroe.
(Lawrence y el Teniente Coronel Dawnay con D.G. Hogarth en el exterior de su Agencia Árabe en el Cairo, mayo 1918.)


Feisal. Descendiente del Profeta. Condujo la revuelta de los árabes contra los dominadores turcos, pero fue traicionado por los aliados ingleses. Es un príncipe en busca de un reino.

Edmund Allenby. General de Su Majestad Británica. Lo llaman «el Toro», porque cuando avanza, nada puede pararlo.


Jemal Pachá. Desde Armenia a Arabia lo conocen como «el Sanguinario». Tiene que detener a los cruzados ante la Ciudad Santa.


Lowell Thomas. Corresponsal de guerra, convirtió a Lawrence de Arabia en una estrella.


Nancy Nicholson. No se considera una buena esposa, sino una mujer. Quiere borrar la guerra y la prosopopeya de los hombres que la combatieron.
(Robert Graves con su primera esposa Nancy Nicholson)


Edith Mary Tolkien. Es la reina de las hadas, que un día bailó en los bosques y hoy desea la paz.


Andy Mills. La guerra no le dejó nada. Espera que alguien se enamore de él y le permita cambiar de vida.