Presentación: Una historia de interferencias

"Nadie se enamoraría si nunca hubiese oído hablar del amor"
La Rochefoucauld (citado por F. Savater en La Aventura Africana)

"Ya hay rebelión en imaginar que uno podría rebelarse"
Ana de Austria (citada por G. Debord en Panegírico)



La creación de Acuarela Libros surgió a partir de la idea y la ilusión de reunir dos proyectos, dos vías de difusión que habían nacido al mismo tiempo en lugares y con pretensiones distintas, pero que podían intentar complementarse y funcionar juntas. Estos dos proyectos eran la publicación Apuntes del Subsuelo y la compañía discográfica Acuarela. Ambos, casualmente, habían nacido en el año 1994, sin que cada uno conociera la existencia del otro.

Apuntes del Subsuelo se gesta en la cafetería de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense, aunque contó siempre con personas de otras facultades y con otras ajenas a la universidad. Fue una revista con vocación de fanzine o un fanzine con vocación de revista, que nació contra el tedio de las aulas y los pasillos, contra la rutina infértil que mueve la generalidad del campus universitario. Quería ser, y básicamente lo fue, un punto de encuentro entre la crítica política, el pensamiento en general (ya fuera sobre economía, sociedad, arte o ciencia) y la creación literaria. Su falta de jerarquías internas (no existía un verdadero consejo de redacción) determinó que no todo lo publicado tuviera la calidad necesaria, pero ello también se debió a que trató de estar abierto para ser una incitación a la acción frente a la pasividad circundante; de esta manera, muchos de los que apasionadamente intentaron colocar algún texto entre sus tapas, lo hicieron.

A pesar de ello, Apuntes mantuvo siempre una línea coherente con sus principios críticos y con su confianza en la creatividad y en que pensar era, siempre, aprender de nuevo a ver. Por último, Apuntes se caracterizó por la recuperación de autores despreciados o desenfocados por el aparato universitario. Una miscelánea de poetas, escritores y pensadores en general desfilaron a lo largo de sus seis números.

El segundo proyecto que confluye en Acuarela Libros es la compañía discográfica Acuarela, un sello independiente que ve la luz a finales de 1993, y que, en cierto modo, es también una reacción frente a la inercia que movía a la llamada música "alternativa" española hacia cánones ya hechos y seguros.

Acuarela Discos ha venido publicando, desde su origen, anomalías, álbumes que ninguna otra compañía se atrevía a publicar pero que, una vez publicados, se convertían en referente para muchos. Con un criterio ajeno a lo comercial, aunque con el lógico interés por la supervivencia económica, Acuarela Discos apostó desde el principio por una línea de riesgo y calidad musical, por grupos que se salían de los cánones del pop y artistas que se arriesgaban a explorar nuevos caminos, que entraban en ese confuso y rico terreno de la música que puede servir de banda sonora a una vida: música de emoción, por la que apasionarse.

Acuarela Libros no sólo se vale del entramado funcional, del nombre y de la experiencia como pequeña empresa de Acuarela Discos, sino que también hereda de ella la ilusión por el descubrimiento de nuevas voces y de voces olvidadas, de extrañas voces caracterizadas por la excelencia de su tono y su timbre.

Acuarela Libros no es realmente fruto de la fusión de Apuntes del subsuelo y Acuarela Discos pero el nacimiento de la editorial debe mucho a las interferencias, no siempre confluentes, entre ambos proyectos. En definitiva, nuestros objetivos como editorial han venido marcados por tales interferencias.

El horizonte que nos hemos encontrado, el mundo editorial español, está marcado por la velocidad en la producción, la infernal rotación de novedades, los grandes grupos empresariales y su conexión con los medios de comunicación.

Es un panorama en que el libro es un bien de consumo y no de uso, un efímero elemento de paso por la zona visible y real de las librerías; un panorama, en definitiva, completamente regido por lo económico. Los libros se producen y ello lleva a una forma de publicación que no se rige por la calidad ni por la excelencia. A pesar de que las editoriales dominantes publiquen algún que otro buen libro, la tónica general es la que define el mercado. El libro como objeto tampoco es cuidado y, así, elementos como los materiales con que se fabrican (o las traducciones) se descuidan a menudo. Ello es fruto de esa velocidad mercantil y competitiva.

Acuarela pretende lo contrario: cuidar el libro con el celo propio de un verdadero editor, desde la selección del texto hasta su resultado material, pasando por la traducción o la propuesta gráfica. Ésta corre a cargo del ilustrador Acacio Puig, cuyas ilustraciones tratan de ser algo más que un mero añadido o complemento subordinado al texto para incorporar una reflexión o diálogo con el mismo.

La coherencia de Acuarela Libros no estriba en una línea de contenidos concreta. Su esencia está en la búsqueda, por un lado, de un catálogo de calidad que combine las nuevas voces con los libros olvidados, es decir: que sea un antídoto contra el olvido. Pero, sobre todo, busca publicar libros donde las palabras puedan llevar a la acción. Nuestro objetivo es, por tanto, aportar una modesta contribución como editores, a vencer la mecánica de supervivencia existente en todos los ámbitos de la vida actual. Publicar libros de calidad (cosa que ya de por sí rompe con algunas mecánicas) que puedan convertirse para el lector en invitación, Anhelo, Posibilidad, Tentación, Sacudida, Despertar... Arrebato, incluso. Abrir alguna nueva ventana por la que se pueda mirar de otra manera.