Mostrando entradas con la etiqueta Reinaldo Laddaga. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reinaldo Laddaga. Mostrar todas las entradas

Creación y soledad: una respuesta a Javier Marías

[Amador Fernández-Savater: Cuando leí el artículo "Tanto compartir..." de Javier Marías, me pregunté inmediatamente qué tendría qué decir sobre él Reinaldo Laddaga. Para Marías, la creación en general es incompatible con la conversación y la interacción con una comunidad. Necesita una distancia, un silencio y una jerarquía incompatible con el trabajo colaborativo o en red. Por su parte, Laddaga ha investigado durante años precisamente sobre las formas colaborativas de creación llegando a conclusiones bien distintas (con un poco más de dedicación y menos prejuicios elitistas que Marías, eso es verdad). Yo había entrevistado a Reinaldo sobre estas investigaciones para el blog "Fuera de Lugar" y nos conocimos recientemente, así que decidí aprovecharme de ello y salir de dudas: invitarle a leer el artículo de Marías y responder algo si lo creía oportuno. Y aquí está el resultado.]

Estéticas de la emergencia, de Reinaldo Laddaga


(texto de Amador Fernández-Savater)

Estoy entrevistando para Público a Reinaldo Laddaga, autor de Estéticas de la emergencia.

Creo que a todos os puede interesar lo que dice este libro, os lo cuento muy resumido.

Explica que hay una especie de transición del antiguo “régimen estético” al nuevo “régimen práctico de las artes”. ¿En qué consiste?

En el antiguo régimen estético se producían obras, el autor las producía en relativo aislamiento, el espectador las recibía en cierto silencio (que no pasividad), la obra producía cierta interrupción de la normalidad.

El antiguo régimen estético lo explica muy bien Rancière: es una práctica cuyo momento decisivo es el aislamiento, la puesta a distancia de un fragmento de materia o de lenguaje que, en virtud de la interrupción de sus vínculos inmediatos con el espacio en el que viene a aparecer, se expone como portador de otras potencias. Y el artista es quien, desde un retiro, constituye una aparición separada y saturada, por eso mismo, de exterioridad.

Creo que el presupuesto del antiguo régimen estético es: lo familiar es asfixiante, el arte es liberador en tanto que rompe lo familiar e introduce “lo otro”.

Globalización, transformaciones del trabajo, emergencia de la red y de nuevas formas de individuación mediante, hoy asistimos al nacimiento del nuevo “régimen práctico de las artes” (NRP).

En el NRP no se producen tanto obras, como ecologías culturales, comunidades experimentales, procesos abiertos y colaborativos, formas de vida y mundos comunes.

El espectador ya no es un desconocido silencioso, sino un colaborador activo.

Lo que se hace ya no se presenta en exterioridad al lugar donde aparece (el museo por ejemplo), sino que construye directamente espacios de vida (o interviene en ellos, etc.).

Lo que se hace no son tanto obras-eventos que magnetizan o agreden al espectador, sino contextos de investigación y aprendizaje colectivo. Laboratorios al aire libre.

Lo que se produce sobre todo son vínculos y conexiones, visibilización de esas conexiones, interrogación sobre lo conectado.

Ejemplos:

-Roberto Jacoby y sus comunidades experimentales (que “expone” ahora en el Reina)

-la producción abierta de Wu Ming.

-la película la Comuna de Peter Watkins, un proceso colectivo.

-la reconstrucción de la biblioteca de Vyborg, que se abrió desde los artistas al barrio

Etc.

El papel de la ficción en el NRP es decisivo, porque es ella quien produce el contexto, la escena y el relato de sentido en el que se desarrollan los procesos colectivos (Luther Blissett, el Proyecto Venus de Jacoby, etc.).

Lo colectivo de que habla Laddaga no asume la forma colectiva tradicional: son más bien procesos de “fertilización cruzada”.

La “obra” ya no se recorta de las formas de vida (lo que explica tan bien Ranciére), sino que establece mil conexiones con el lugar en el que se produce. No opera en un medio distinto, sino que aspira a producir efectos allí donde sucede.

La “obra” ya no apunta tanto a producir crisis, trance o acontecimiento, sino otras posibilidades de existencia y convivencia. Ya no se trata tanto de visibilizar lo otro, inquietar o extrañar, sino de producir mundos comunes.

Lo que produce el NRP son “objetos fronterizos” que facilitan la comunicación de las partes de la colectividad de producción y son a la vez objeto de una exposición en el espacio público, pero sin un “borde duro” como la obra de arte.

Yo todo el rato mientras leía pensaba en el software libre, en espacios como Medialab-Prado o Tabacalera, en Cine sin Autor, incluso en mi misma práctica como “productor de conversaciones” (en el periódico, en la editorial, con las residencias...).

Creo que el presupuesto del nuevo régimen práctico es: ahora lo que hay es choque y dispersión, el arte es liberador en tanto que produce vínculos y sentido. Por eso dice Laddaga que el NRP parte del “incómodo reconocimiento de que todos vamos en el mismo bote” y ya no de la “trascendencia exaltada” (base del antiguo régimen estético).