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Ghetto Defendant, de los Clash: canción Acuarela

Hace no mucho, reescuchando a The Clash, hemos descubierto una canción, Ghetto Defendant, que recoge tres mundos que nos interesan mucho en Acuarela: el punk, la contracultura estadounidense y la música jamaicana.




Por un lado tenemos a los Clash, uno de los grupos más importantes de la primera ola punk británica. Además, acompañando a Joe Strummer encontramos la voz de Allen Ginsberg, el poeta beat que se unió con gran alegría a los yippies, los activistas de los sesenta de los que hemos publicado Yippie! Una pasada de revolución, de Abbie Hoffman. Y en tercer lugar tenemos el tono general de la canción y, sobre todo, el bajo de Paul Simonon, que le deben mucho al reggae y en concreto al dub, un subgénero del reggae.


Buscando una traducción buena de la letra al español, que no hemos encontrado, hemos descubierto un miniensayo buenísimo de James Peacock específicamente sobre Ghetto Defendant (compuesta y grabada en 1981, publicada en 1982). Si encontramos un momento lo traducimos (aunque si alguien se anima...), pero entretanto os damos algunas pinceladas del texto. Ah, y tenéis la letra en inglés al final del ensayo de Peacock, antes de la bibliografía.

- A Joe Strummer le gustaba verse como heredero de los beat y su imagen y estilo debían mucho a Kerouac. En el 1997 participaría en un álbum homenaje a Kerouac llamado Kicks Joy Darkness.

- Pese a que los Clash habían cantado aquello de "Hartos de los EEUU" en su primer disco, Strummer desarrollaría una fascinación con Norteamérica y sobre todo con los cantantes protesta del siglo XX, hasta el punto de que insistía que se le llamara "Woody" en homenaje a Woody Guthrie, quien a su vez fue una influencia importante en los beatniks.

- El 10 de junio de 1981, Ginsberg se unió en directo a los Clash en Nueva York durante el tema Capitol Air, un tema que Ginsberg describió como "un poema con cambios de acorde". Aquí está la grabación.

- Poco después Ginsberg se unió a los Clash en estudio para colaborar en Ghetto Defendant

- La letra de Ghetto Defendant es un "amargo retrato de un liderazgo equivocado y funesto e instituciones corruptas; y con su insistencia en llamar la atención sobre los efectos locales de las fuerzas económicas y políticas globales, la canción puede considerarse como un pariente cercano de (...) Washington Bullets [un tema del álbum Sandinista]".

- La oscuridad de los versos de Ginsberg los empapa de una sensibilidad muy al estilo poético de Rimbaud, que de hecho es mencionado en la canción.

- Si en la parte de las letras el enfoque trasnacional es evidente por la descripción de los efectos de las políticas del eje Reagan-Thatcher en Latinoamérica (y más allá), en el aspecto musical este elemento internacional viene sobre todo de la línea de bajo de dub reggae de Paul Simonon. El bajo, como es habitual en el dub, le da al tema un aire sobrecogedor. "Al tomar su inspiración de Kingston, Jamaica, el bajo complementa el contenido de la letra recordando al oyente que el problema de drogas en Nueva York no puede separarse de las complejas relaciones políticas y económicas de Estados Unidos con sus vecinos internacionales, sobre todo en los países del Caribe y Latinoamérica. Jamaica, por ejemplo, es un fuente primaria de la marihuana que entra en EEUU, así como un punto fundamental de tránsito de la exportación de cocaína desde Sudamérica y el origen de numerosas bandas de narcotraficantes (posses) en Estados Unidos".

- Otro elemento musical jamaicano se encuentra en la armónica de Mick Jones, que recuerda a "álbumes de reggae de los setenta y principios de los ochenta como Torch of Freedom de Keith Hudson (1975), Progress de Big Youth (1979), Sinsemilla de Black Uhuru y Rastaman in Exile de Ras Midas (1980). Estos discos no solo fueron una importante influencia en la música de los Clash sino también en las portadas de singles como Complete Control (1977) y álbumes como Black Market Clash (1980)". Un ejemplo muy bueno de este uso jamaicano de la armónica para darle un toque blues al roots reggae es Like I'm Dying de Keith Hudson.


Esta portada de los Clash utiliza una foto de las revueltas de Notting Hill (Londres) en 1976. En primer plano, el anglojamaicano Don Letts, que introdujo a los punks al reggae pinchando música entre los conciertos punk en el Roxy.
- "El objetivo de los Clash desde que grabaron Police and Thieves [versión de una canción de igual título cantada por Junior Murvin y producida por Lee Scratch Perry] era adoptar el reggae, 'ponerlo en el autobús 31 y hacer que llegue hasta Camden Town' [palabras de los Clash]".

- "Se puede argumentar que la experimentación de los Clash con el reggae no fue solo un intento de aportar su 'propia música a la fiesta' (Strummer), sino también una forma de trastocar el rígido vínculo entre ese género musical y las políticas de identidad negra con las que se asociaba tradicionalmente. Era, en cierto sentido, una forma de recontextualizar, trasnacionalizar o globalizar el reggae con el fin de iniciar un diálogo entre la clase obrera blanca y los inmigrantes negros".

Filmografía Yippies y Contracultura 60: Growing Up In America

Aquí tenéis Growing Up in America (1988, Morley Markson) un documental sobre el espíritu de los sesenta y sobre qué pasó con muchos de los hippies, los yippies y en general el mundo de la contracultura de los sesenta, con entrevistas a Allen Ginsberg, Jerry Rubin, Abbie Hoffman, Fred Hampton, Deborah Johnson, John Sinclair, y Timothy Leary.





Las aventuras de los yippies (4.3): El Festival de la Vida - El OM de Allen Ginsberg frente a las porras



(Continuamos con las acciones de los yippies y la brutal represión policial durante la Convención Demócrata de Chicago en 1968. Recurrimos de nuevo a un fragmento de Norman Mailer y su Miami y el sitio de Chicago -publicado en Capitán Swing, con traducción de Antonio G. Maldonado-, ilustrado con un vídeo de Allen Ginsberg y los yippies en la playa del lago Michigan poco antes de la batalla de Chicago; cerramos la entrada con la descripción de la escena junto al lago por el propio Abbie Hoffman en Yippie! Una pasada de revolución.)


OM FRENTE A PORRAS (Norman Mailer)

[...] Sin embargo, muchos de los que se quedaron eran en teoría pacifistas, manifestantes admiradores de Gandhi -defendían la no violencia, la interposición mística de los cuerpos frente al ataque, como si la violencia del enemigo pudiera aplacarse mediante la acción espiritual de resistir pacientemente, resistir pasivamente los miles, las decenas de miles, los cientos de miles de golpes recibidos a lo largo de los años-. Ahora era Allen Ginsberg el que les dirigía la palabra.

La policía, mirando a través de las viseras de plexiglás, que habían bajado de los cascos, se vio obligada a contemplar al poeta, calvo, con los ojos agrandados por las gafas con monturas de carey, y una espesa barba oscura, mientras pronunciaba su discurso con voz de rana. El lunes por la noche y el martes por la noche le habían rociado gas, y había estado en la playa de madrugada, leyendo los tantras hindúes a algunos yippies. La unión de sus cantos y los gases le había arruinado por completo la voz, su preciosa voz. Uno de los instrumentos más poderosos e hipnóticos del mundo occidental había quedado reducido a los estertores de una garganta resentida, en carne viva.

Lo mejor que podéis hacer -les decía Ginsberg- en casos de histeria, angustia o miedo, sigue siendo cantar OM, todos juntos. Ayuda a aquietar los cosquilleos en el estómago. Uníos a mí, voy a intentar enseñaros.

La multitud siguió a Ginsberg. Aquélla era una generación dispuesta a probar cualquier idea, cualquier droga, cualquier forma de acción -incluso es posible que hubiera intentado colocarse con gas lacrimógeno durante los últimos días-, de modo que repetían OM.

LÁGRIMAS AL AMANECER (Abbie Hoffman)

El martes por la mañana hace fresco. Convenzo a los polis que me siguen para que me lleven a North Beach. Camino por la arena y me arrodillo junto a Ginsberg, cantando «Hare-Hare, Hare-Hare, Krishna». Voy con la chaqueta de karate, la porra y el casco. Me siento como un samurai en una iglesia. Es un grupo pequeño y están temblando, cubiertos con unas mantas. Contemplo las olas grises del lago Michigan desplegándose en la playa. Veo cuatro coches de policía aparcados en la carretera. Lloro lágrimas de verdad durante 10 minutos. Suelto un breve discurso diciendo que eso no sale en los telediarios, que esa noche eso no saldría en televisión ya que en su lugar habría violencia en las calles.

Me puso muy triste y me cagué en este puto país. Cuando me fui, los polis que me siguen dijeron:

—Qué extraño, ¿por qué vas a eso?
—Un buen político siempre va a la iglesia por la mañana —respondí.

Las aventuras de los yippies 1: Levitando el Pentágono
Las aventuras de los yippies 2: Tirando dinero en la bolsa
Las aventuras de los yippies 3: Vota al Cerdo
Las aventuras de los yippies 4.1:  El Festival de la Vida
Las aventuras de los yippies 4.2: El Festival de la Vida según Norman Mailer

Bibliografía Yippies y Contracultura 60: Testimonio en Chicago, de Allen Ginsberg.

Hoy os recomendamos esta gozada de libro. Incluye, aparte de las actas de las declaraciones de Ginsberg, un fantástico prólogo de Fernanda Pivano (de la que en la entrada anterior de la bibliografía Yippie recomendamos su obra Beat, Hippie Yippie, del underground a la contracultura), la declaración pública de Jean Genet del 27 de agosto de 1968 en el Chicago Coliseum, y un postfacio de Jason Epstein.
de Allen Ginsberg.
Traducción de Julia Osuna.
Publicado por Gallo Nero.
"[...]  El activismo de los yippies, dinamizadores de las masas anárquico-místico-comunitarias de los hippies, había nacido durante la Marcha al Pentágono del 21 de octubre de 1967; y, al menos en un primer momento, su activismo parecía encaminado esencialmente a defenderse de la represión perpetrada por el establishment contra su modo de vida. La idea que tenían para Chicago era hacer una macrofiesta con música, un nude-in en la playa del lago, talleres de todo tipo, LSD, prensa underground, sesiones de poesía, intercambio de información, foros de discusión política, etcétera. El partido ni siquiera se adhirió a la marcha de protesta que organizó la Movilización: cada participante quedaba así libre de "do his own thing".

Cuando los delegados yippies (Hoffman, Rubin y Krassner) acudieron el 22 de marzo al primer encuentro de la Movilización Nacional, el partido ya había dado muestras de su poder de convocatoria en dos manifestaciones: en febrero, cuando ocuparon el campus de Stony Brook, y el 21 de marzo en la estación Grand Central de Nueva York (5000 asistentes, 50 arrestados y muchos heridos). En el encuentro, mientras la "Izquierda" discutía si hacer o no una manifestación en Chicago, los yippies se decidieron sin más a hacerla y se aliaron con el grupo del Seed, un periódico underground de Chicago; alianza esta de corta vida puesto que el grupo del diario (que se definía como cultural) y el de los activistas políticos (a los que se denominó heavies) no tardaron en escindirse ante la insistencia de Rubin de hacer una manifestación, cuando, en realidad, el grupo del periódico no quería tener nada que ver con la Convención Demócrata. Hasta tal punto llegó el desencuentro que el Seed, convencido de que las Autoridades no permitirían ocupar el parque Lincoln, decidió publicar la siguiente advertencia: "No vengáis a Chicago si lo que esperáis es un festival de Vida, Música y Amor. Chicago puede convertirse en un festival de sangre".

Llevados tal vez por las palabras de Marx cuando dijo que las revoluciones son las fiestas de los oprimidos, los yippies no renunciaron a la idea de celebrar su Festival de la Vida, definido por Hoffman como "cinco días de intercambio de energía". En qué consistió ese intercambio de energía es algo que todo el mundo sabe en nuestros días, sobre todo gracias a la crónica de Norman Mailer [...]".

(del prólogo de Fernanda Pivano). 

  
El 25 de agosto de 1968 tuvo lugar en Chicago la Convención del Partido Demócrata. Cinco mil personas entre anarquistas, pacifistas, hippies, comunistas, exponentes de la nueva Izquierda, radicales, militantes negros, llegaron a la ciudad y se acamparon en el Lincoln Park. Junto a Ginsberg estaban Norman Mailer, William Burroughs, Jean Genet. La respuesta de las Fuerzas Armadas, inmediata, masiva y violenta hizo historia. Soldados, agentes de policía, detectives del FBI, un total de 24.000 hombres se lanzaron en una despiadada caza al hombre.

Aunque un informe oficial estableció que la violencia fue provocada por las fuerzas del orden, los organizadores de las protestas de Chicago fueron procesados y condenados.  Delante de los jueces desfilaron las personalidades más representativas de la nueva cultura norteamericana: entre ellos por supuesto estaba Allen Ginsberg.

Durante el interrogatorio y el contrainterrogatorio, el autor de Aullido salmodió y recitó sus poemas, indiferente a toda clase de burlas  por parte de la corte y determinado a explicar las razones profundas de aquellas protestas.

The Wild Bunch
Testimonio en Chicago recoge las actas del interrogatorio con un prólogo de Fernanda Pivano y la crónica de la comparecencia de Ginsberg delante de los jueces que se publicó en The New York Review of Books en 1970 firmada por Jason Epstein, editor, escritor, periodista y co-fundador de la revista.

Allen Ginsberg (1926-1997) nació en Newark, New Jersey. En 1944, en New York, su vida se cruza con la de Jack Kerouac y William Burroughs, encuentro que marcará y anticipará el movimiento de la Beat Generation. En 1956 publica  Aullido, uno de los textos poéticos más leído del siglo XX.

Exorcizar Amérika!


Hace un tiempo os contábamos que Acuarela estaba trabajando un par de sorpresas relacionadas con la contracultura amerikana de los años 60. Bueno, pues ya tenemos en las librerías Yippie! Una pasada de revolución, de Abbie Hoffman y nos gustaría recomendar los dos programas de radio sobre la época que se emitieron en Una línea sobre el mar (Radio Círculo).

Lo que proponen esos dos programas es imaginar los 60 como un gigantesco EXORCISMO DE MASAS.

Lo que se trataba de exorcizar es Amérika, una civilización entera.

¿Por qué exorcismo? Porque en los 60 se intuye claramente que el enemigo está dentro, que los demonios del militarismo, el patriotismo, el poder, la propiedad o el dinero están dentro del cuerpo individual y colectivo. Y entonces de lo que se trata es de ahuyentarlos y expulsarlos… a través del LSD y la marihuana, a través de la música y el pelo largo, a través del teatro de guerrilla y el sexo libre.

Por los dos programas pasean algunos de los brujos más interesantes implicados en aquel exorcismo colectivo: desde Jerry Rubin hasta Allen Ginsberg, pasando por los Jefferson Airplane y Phil Ochs. Desde el Living Theatre hasta Abbie Hoffman, pasando por los Fugs o David Peel.

Exorcizar Amérika Parte 1
Exorcizar Amérika Parte 2

Para Allen Ginsberg















Los acuarelas nos fuimos a ver la peli sobre Ginsberg (Howl) porque habíamos leído que no era un simple biopic más. Y en efecto: ES ALGO MUCHO PEOR.

La película es un total disparate. Un sinsentido. Bazofia de la peor calidad. El poema, la base sobre la que todo orbita, es recitado por una voz que intenta parecerse a la de Ginsberg sin conseguirlo y lo hace dos veces. Una de ellas tiene el terrorífico acompañamiento de unas animaciones feas, tediosas y cuyo afán es subrayar pasajes del mismo y aportarle una especie de lectura infantil al texto.

El casting (de los actores que encarnan a los camaradas de Ginsberg, quizá se salva por los pelos el que “interpreta” a Jack Kerouac) y la banda sonora original (insoportable y anacrónica) no tienen ni pies ni cabeza. El juicio al libro Howl por obscenidad (y a su editor, Lawrence Ferlinghetti) y la primera lectura en City Lights cuyas historias se cuentan en paralelo, siguen el modelo más típico de la americanada.

En fin, un derroche de dinero, de tiempo y un proyecto simplemente inexplicable. Lo peor de todo es que la idea de fondo, una película a partir del poema "Howl", parecía una idea interesante y fructífera. Lo mejor son los 30 segundos finales en que aparece el verdadero Ginsberg cantando y que ahí acaba de una vez el bodrio enlazando con una canción de Dylan con The Band.

Desalentados por la pérdida de tiempo y de la ocasión para reivindicar a Ginsberg para el presente, esta mañana hemos recordado a Ginsberg a través de la voz de su amigo Ed Sanders, otra pieza clave de la contracultura americana de los 60, activista yippie, poeta y cantante de los míticos The Fugs. Aquí va Song for Allen para exorcizar los malos espíritus que nos meten en el cuerpo los malos biopics.

For Allen Ginsberg

He was one of my heroes
Where the river of freedom flows
and the blossom of peace grows
Allen Allen Allen has fallen

What a huge and giant brain!
with its hundreds of Blake lines memorized
10,000 vowels of Yeats,
a Catullus or two, 50 pages of Whitman
Milton's "Lycidas," samples of
Sapphic stanzas, vast memories
of his youth & family, gigabytes
upon infinitudinabytes of naked truth
above the burning fields of the earth

Ah Allen
your skyrocket mind
up there w/ Sappho & Keats
exploding
with such a wide, wild corona
out o'er our Little Part of the Milky Way

He was one of my heroes
Where the river of freedom flows
and the blossom of peace grows
Allen Allen Allen has fallen

Well, while I'm here I'll
do the work-
and what's the Work?
To ease the pain of living.
Everything else, drunken
dumbshow
(from "Memory Gardens" Oct. 22-29, 1969)

He was one of my heroes
Where the river of freedom flows
and the blossom of peace grows
Allen Allen Allen has fallen

No time to recycle
No time to read the mail
No time to look at the comet
No time to go to the meeting
No time for fabulous images
No time to think
No time to study Egyptian
No time to listen to Berg
No time to go to the rock shop
No time to relive that moment
No time to sort-out cosmology
No time to buy a new oar
No time to decipher the glyphs
No time to sort the papers
No time to measure the moonlight
No time to grow the peppers
No time to argue for freedom
No time to dismantle the fear
No time to savor the visions
No time no time no time no time

He was one of my heroes
Where the river of freedom flows
and the blossom of peace grows
Allen Allen Allen has fallen

Foto: The Music Lesson, Elsa Dorfman (Bob Dylan and Allen Ginsberg on the Rolling Thunder Revue in Lowell, Mass. "For Jack Kerouac")