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Llamamiento a todos los artistas del mundo (Correo Dadá)

LLAMAMIENTO POR UN ARTE ELEMENTAL

A todos los artistas del mundo. En arte, amamos la invención audaz, la renovación. El arte es la consecuencia, la suma de las tensiones de una época. Vivimos en el presente. Reclamamos, por consiguiente, la consecuencia de nuestra época, un arte que sólo parta de nosotros, que no exista antes de nosotros ni después de nosotros –y no en función de una moda cambiante, sino porque sabemos que el arte se renueva constantemente y no es sólo una consecuencia del pasado–. Representamos el arte elemental. El arte puede ser elemental si no hace filosofía, si se construye única y exclusivamente a partir de sus propios elementos. Dejarse modular por los elementos de la creación, eso es ser artista.

El artista es el único capaz de descubrir los elementos del arte. Éstos no proceden de la arbitrariedad personal; el individuo no es una entidad separada y el artista es el intérprete de las energías que conforman los elementos del mundo. Artistas, proclamaos solidarios del arte. Dad la espalda a los estilos. ¡Reclamamos la abolición de los estilos para alcanzar el estilo! El estilo nunca es plagio.

Este manifiesto tiene valor de acto: llevados por el movimiento de la época, con el arte elemental proclamamos la renovación de nuestra concepción, de nuestra conciencia de las fuentes de energía que se entrecruzan incansablemente, modelan el espíritu y la estructura del tiempo, y conciben el arte, cosa pura que, liberada de la utilidad y de la belleza, brota, elemental, del individuo.

¡Por el arte elemental! ¡Contra la reacción en el arte!

Berlín, octubre de 1921,
R. HAUSMANN, HANS ARP, IVAN POUGNY, MOHOLY-NAGY

Texto de Correo Dadá de Raoul Hausmann
Ilustración: Raoul Hausmann: Kutschenbauch dichtet, 1920. Museo de arte e industria, Saint-Étienne.

MANIFIESTO DADAÍSTA

(Texto de Correo Dadá de Raoul Hausmann)

El arte depende, en su ejecución y dirección, del tiempo en el que vive y los artistas son criaturas de su época. El arte más elevado será aquel que represente en el contenido de su conciencia los múltiples problemas de la época; el que, si fue sacudido por las explosiones de la semana anterior, recoja sus miembros bajo la amenaza del último día. Los mejores artistas, los más inauditos, serán los que, hora tras hora, recuperen los jirones de sus cuerpos en el guirigay de las cataratas de la vida y los que, obstinados en el intelecto de su tiempo, tengan sangre en las manos y en el corazón. ¿Acaso el expresionismo ha colmado nuestra expectativa de un arte así, que es la incertidumbre de nuestros intereses vitales?

¡NO!, ¡NO!, ¡NO!

¿Acaso los expresionistas han colmado nuestra expectativa de un arte así, que hace arder

¿Qué? ¿Dónde? ¿Quién?


(Texto de la Introducción de Correo Dadá de Raoul Hausmann)

"[...] Siete, sí, siete ciudades, siete ciudades griegas se disputaban el honor, se enorgullecían con la disputa de ser el lugar de nacimiento de Homero... quien probablemente no naciera en ninguna ciudad griega. ¡Con DADÁ se trata de varios países y dos continentes! Además, ¡nadie sabría definir con exactitud qué es Dadá, ni siquiera si vivió! ¡Al diablo! ¡Quiero saber qué es Dadá, dónde nació Dadá, quién era Dadá! ¡Todo lo que se puede leer sobre Dadá está escrito como una historia del mundo en la edad de piedra, embrollado, inexacto y arbitrario! [...]".

¡VICTORIA, TRIUNFO, TABACO Y JUDÍAS! (Correo Dadá)

Primera feria internacional dadá, 1920
¡VICTORIA, TRIUNFO, TABACO Y JUDÍAS!


MANIFIESTO DE LO IMPOSIBLE (Texto de Correo Dadá de Raoul Hausmann)

«Sería preferible no escribir nunca manifiestos pero, por desgracia, nos vemos obligados a hacerlo debido a los posibles malentendidos. Y en esto, de lo que nadie puede zafarse, nadie tiene tampoco escapatoria: el mundo entero es un manifiesto de la subjetividad que se desconoce a sí misma, que creyéndose objetiva cubre de oscuridad infinita su propio yo. En general, los manifiestos tienden a abolir la gravedad de la tierra o a declarar la cabeza de un tornillo como centro del cosmos –no obstante, la imaginación del hombre pretende hacerlos pasar como hechos para la eternidad–. Observemos ahora al hombre sobre la tierra, lo que se le parece y lo que no se le parece. En primer lugar, lo encontramos parecido a una peonza sonora, la cual se repite la identidad de su existencia con el mundo girando sobre su propia punta. Ésta, animada por un impulso desconocido, se obstina e indigna ante esa fuerza centrífuga vigorizante, demostrándose así su propia categoría: su gravitación, su noción de reposo, la pirámide.

La peonza, que algo puso a rotar, que algo quiso elevar por encima de su verdadera esencia, se vuelve a caer y esto es lo que la hace parecida al hombre, quien, como ella, en las formas limitadas de la identidad y de las nociones de conciencia, quiere aventurarse en lo infinito que lo atrae con medios insuficientes.

El hombre intenta en vano hacer de sí mismo un perpetuum mobile trascendente-inmanente. Gira, siempre en torno a su eje, por su propia gravedad, por su impulso a mantenerse sobre un suelo, sobre un pedestal, y refunfuña. Estas palabras dichas entre dientes denotan su habilidad para encontrar diferencias (con las que, sin embargo, no sabe qué hacer), de nuevo exactamente como la peonza sonora, que es, asimismo, un carácter: su moral consiste en su ilusión de ser cósmica, de participar en el dinamismo del mundo y se acuesta, pese a todo, para probar su propia individualidad.

El lema del hombre que pretende poseer el individuo infinito o la verdadera esencia del ser es «el amo se manifiesta en la restricción», el mismo que el de la peonza. El eje alrededor del cual giran tanto la peonza como el hombre

Actualidad de John Heartfield

"Morgan dice: 'Yo soy el estado. No tiene sentido que pague impuestos, cuando al final los impuestos siempre fluyen a mi tesoro'" (1933)


 (¡gracias, David!)
 

Un combate de boxeo histórico

Combate de boxeo histórico: Erwin Piscator (en el fondo), George Grosz, Wieland Herzfelde, John Heartfield, 1920 o 1924.



De guerrillas y herejías


por Carolina León

Esas resonancias que se generan entre las lecturas y los hechos, y qué difícil es determinar qué fue primero. Me estoy comiendo ‘Guerrilla’ de T.E. Lawrence (Acuarela Libros, 2004), y no podía dejar de pensar en el 15M. No ha sido hasta hace un rato que recordé que la comparación ya estaba hecha.

Hace algún tiempo navegaba en un libro llamado Correo Dadá (también publicado por Acuarela). No lo tengo a mano, solo apuntar que por entonces me parecía clarísimo que no había ninguna otra “vanguardia” más cercana a lo que era, es, el 15M. Algo indefinible, algo tan versátil que desconcierta, aturde, disloca.

Algo que cada vez que se intenta meter en unos moldes, se desborda. Dadá era tan iconoclasta como lo ha sido en todo este tiempo el movimiento, digo, salvando la “distancia” que algunos podrán señalar entre arte y política. El apunte queda ahí, porque la lectura quedó apartada un día debajo de otro millón de libros y movilizaciones.

La relación Guerrilla – 15M la hizo el propio editor del libro, Amador Fernández Savater, para relatar lo que había sucedido en Madrid en los primeros días de agosto de 2011, cuando se cerró la Puerta del Sol (en este blog escribí Plaza tomada más o menos por lo mismo).

La resonancia de la “guerrilla” de Lawrence me parece aún hoy pertinente, extensible al devenir del 15M más allá de los acontecimientos de hace un año. Las citas son todas del prólogo de Wu Ming 4:

La poesía es ahora (Correo Dadá)


LA POESÍA
La poesía no entiende de necesidades
Lleva cuatro mil años usándose para llenar el espacio de vida del hombre con arquetipos feudales.
Desde Homero, Esquilo, Sófocles y Virgilio hasta Racine, Molière, Shakespeare, Goethe y Hugo, se ha usado para reactivar el gran VACÍO mediante un IMAGINARIO heroico, de lenguaje
metafórico.
La Poesía del PRESENTE ha abandonado los arquetipos asiaticomediterráneos.
Ha abandonado a los HÉROES.
La Poesía del PRESENTE ha encontrado la nueva objetividad de las cosas del espacio de vida.
Ya no busca explicar fenómenos, ya sean sociales o falsamente filosóficos.
La Poesía del PRESENTE no ha nacido del miedo, se ha liberado del problema de la angustia y de la ridícula, trágica permanencia en los ardides de la lucha por comer.
La Poesía del presente comprende sus objetos, las palabras, como agentes de nuestro espacio vivido.
Devuelve a las palabras y mediante las palabras las correspondencias de las cosas de antes, al margen de las necesidades sociales y eugenésicas.
El sonido poético (no musical) crea una dimensión compleja: funcional, temporal y numérica, y hace ver a través de estas interrelaciones la coincidencia enfrentada de las cosas desde sus propios valores.
Estos valores no son nunca una mercancía de los estratos sociales ni de los aspectos históricos. La Poesía del PRESENTE está fuera de lo histórico restringido, de la utilidad medrosa antropofágica y antropomórfica.
La Poesía PRESENTE apunta a la vida relativa de las funciones indómitas y no clasificadas.
Para convertirlas en falsos simulacros.
La Poesía PRESENTE no está ni A FAVOR ni EN CONTRA, no es clásica, ni romántica, ni surreal.
Integra al SER y ES
Poetry Is Now
Presence Inter New
PIN
Poetry Intervenes New

RAOUL HAUSMANN, KURT SCHWITTERS
27 de diciembre de 1946

Texto de Correo Dadá de Raoul Hausmann
Ilustración: Boceto para la revista (nunca publicada) PIN

Dadá: ¡Vuela escarabajo! ¡Manifiesto de todas las posibilidades posibles!

(Texto de Correo Dadá de Raoul Hausmann)

Los manifiestos se escriben para decir algo, algo importante.
¡Pero yo sólo pienso en la vida misma y en que la cultura de la Edad Media era toda de hierro! Para un caballero en su armadura de acero, debía ser difícil, supongo, no parecer bello (¡aunque él también pudiera tener diarreas!) –todo cubierto de hierro y tan rígido como las catedrales góticas–, fortificado en sí mismo, algo a lo que el hombre actual, en su chaqueta americana, no puede aspirar. ¿Por qué ha cambiado todo esto, por qué se ha transformado?, ¿por qué las leyes del progreso deben ilustrar el progreso en todos los ámbitos en vez de dedicarse a demostrar que el hombre sigue siendo igual a sí mismo? Salvo si se presenta un hombre que comprenda suficientemente bien la aritmética (ligada a las prácticas económicas de sus pensamientos), porque por dominar su «dos más uno hacen tres» hasta el punto de olvidar la necesidad de contar hasta cuatro y por explotarlo como freno psíquico, éste se consideraría, y con todo derecho, expresionista.

Mucha gente cree seriamente que todo o, cuando menos, algo, se ha transformado. ¿El qué, Dios mío? ¿Qué habría podido cambiar? La Edad Media embutía a sus bandidos en trajes de acero muy bien construidos, nosotros preferimos lo «hecho a mano» pero, a cambio, las máquinas, ahora independientes, combaten y se comen los dedos o cabezas de los hombres que los introducen en ellas. Los hombres siempre han estado hermanados, ya sea en Dios, el Capital, el Pensamiento o el Espíritu –lo que viene a ser lo mismo–, así como todo lo que existe y ha existido se compensa en una misma forma.

¿Por qué brota y crece la hoja de tilo? Porque está la idea de la hoja de tilo. ¿Qué manifiesta la hoja de tilo? Tiene un tallo, el mismo tallo que poseía en la Edad Media; la recorren grandes y pequeñas nervaduras que dividen su superficie en pequeños complejos aparentemente intrincados –así como la Edad Media parecía intrincada, mantenida por un estilo, recorrida por corrientes semejantes a venas–. Todo era igual que hoy: la hoja de tilo, nuestra época, la Edad Media y muchas otras cosas son una y misma cosa. ¿Qué luchas de clases se desarrollan en la clorofila de la que y de las que no sabemos nada? Y, por último, ¿acaso el Gótico y los cimientos modernos no se parecen entre sí además de parecerse a la hoja de tilo?

Ahora el expresionista es un hombre

Dadá conoce la vida en su esencia

(Texto de Correo Dadá de Raoul Hausmann)

Dadá se distingue del pensador o del filósofo en que jamás se desespera por el significado de los valores cambiantes, aun si cambian de minuto a minuto; de lo contrario, no lograría vivir, se volvería inmóvil –y esta ambivalencia de lo estático y lo dinámico es para él la noción elemental de la vida–. Dadá no evalúa los matices entre el rojo y el verde, no juega con la expresión del Mentor el Bien frente al Mal, la culpabilidad frente a la Inocencia; ¡Dadá conoce la vida en su esencia y le deja su doble valor paralelo en sí mismo! ¡Viva Dadá! Es el único punto de vista que corresponde al hombre europeo porque materializa la identidad del Ser universal con todas sus oposiciones y deja adivinar, bajo un velo de ironía, la magia inexplicable e imposible de controlar. Dadá es mucho más que el Karma o la Libertad de la Voluntad. Dadá no es –disculpen– tan planamente insolente como los sistemas serios, cuyo fin es archivar nuestro mundo de discordancias armoniosas.

Foto: August Sander: Raoul Hausmann, Berlín, 1928.

Repaso visual por la obra del dadaísta Raoul Hausmann


El que fuera pionero del fotomontaje dejó más de 2000 negativos y cerca de 60 textos sobre fotografía. Con motivo de la reciente exposición en el Photomuseum de Zarautz, EITB realizó este repaso visual por su obra

Exposición de Raoul Hausmann en Zarautz (julio-septiembre)














El discurso pluridimensional de Raoul Hausmann

Photomuseum de Zarautz abre una muestra del precursos del fotomontaje que va de 1927 a 1957
E. Mingo, San Sebastián

Una buena representación de la obra del polifacético artista austríaco Raoul Hausmann (1886-1971), reconocido entre otras cosas por ser el precursor del fotomontaje -la técnica más empleada por el movimiento dadaísta-, quedará desde hoy, hasta el próximo 11 de septiembre, expuesta en el Photomuseum de Zarautz bajo el título 'Raoul Haussmann. Trabajos fotográficos desde 1927 hasta 1957'.

La exposición, una muestra de 60 imágenes de los cerca de 2.000 negativos que dejó, se compone de tres partes. Una comienza con sus montajes fotográficos que publicó en la revista 'a bis z' (de A a Z) (1931). Uno de ellos ilustra sus reflexiones teóricas acerca del modo de ver fotográfico y humano, que expone en el ensayo 'Formdialektik der Fotografie' (Dialéctica formal de la fotografía). El otro montaje es su serie fotográfica creada en 1932 'Ombres' (Sombras), uno de sus trabajos

Dadá contra el humanismo

(Texto de Correo Dadá de Raoul Hausmann)

PANFLETO CONTRA EL PUNTO DE VISTA DE WEIMAR

¡Anuncio el mundo dadá! Me río de la ciencia y la cultura, esas miserables garantías de una sociedad condenada a muerte. ¿Cómo podría afectarme el aspecto de Martín Lutero? Me lo imagino rechoncho y panzudo. Probablemente parecido a Ebert, el diputado del pueblo. ¿Por qué habríamos de leer los discursos de Buda? Es preferible tener un falso concepto de las ideas filosóficas, o bien saber que en el cambriano había unas libélulas gigantes en cuyo honor la presión del aire era más fuerte que hoy, o bien que 227 mil millones de átomos constituyen una molécula del tamaño de una décima parte de milímetro, o bien que... Pero los poetas serenos

Dadá: una patada donde la espalda pierde su nombre

(Texto de Correo Dadá de Raoul Hausmann)

...Ante lo cual, nosotros, Dadás, sólo teníamos exclamaciones y gestos afirmativos. Dadá era la patada donde la espalda pierde su nombre y el puñetazo en la cara a estos virtuosos aprendices de la civilización. El aspecto parcialmente indefinible de Dadá era tan refrescante para nosotros como la inexplicable realidad del mundo. El hecho de llamar Tao, Brahma, Om, Dios, Fuerza, Espíritu, Indiferencia o cualquier otra cosa a esa trompeta espiritual es indiferente: dadas las circunstancias, siempre son las mismas mejillas las que terminan hinchadas. Dadá no invita, Dadá es un torbellino nacido de su propia periferia, descendido de un estado de ser general, que arrastra a los hombres, los precipita, los sacude, los pone en pie –o los deja tumbados–. Dadá, en definitiva, consciente de su continua movilidad, no quiere, frente a otras tentativas bonachonas de transpiración, ofrecer posibilidades intelectuales de comprenderlo; él mismo se ve distinto mañana de lo que es hoy. Desde este punto de vista, Dadá mira irónicamente a los llorones de la civilización occidental y actúa en un mundo que permanece indefinidamente idéntico a sí mismo, donde existen fantasmas, realidades, lo absoluto, las dimensiones, el número, el tiempo e incluso alguna cosa más o también nada de eso. Se hace cargo de sí y de este mundo como de su destino, sin fatalismo, como su propia y ridícula gravedad. Dadá no se avergüenza de la estupidez de la que se le acusa, ve con demasiada claridad los rincones profundos y recónditos del pensamiento de quienes le reprochan su incapacidad, sus retruécanos, sus excesos o sus blufs. ¡Se siente demasiado asqueado por los santuarios de los grandes hombres de nuestra civilización, ay, cubierta de gloria! Dadá conoce todos los aspectos positivos y negativos de esta civilización burguesa –y tiene finalmente ganas de iluminar esta cultura de una forma un poco menos irónica–. Alrededor de Dadá, cocineros de prácticas espirituales sacan de minúsculas varitas pequeñas chispas ardientes de una Nada negra y boquiabierta para avivar el fuego de paja de sus cerebros.

Ilustración: Raoul Hausmann y Johannes Baa der: Portada de Der Dada I, junio 1919.


LAS SEIS VELADAS Y ESPECTÁCULOS DE TARDE DEL CLUB DADÁ DE BERLÍN, 1918-1919 (5 y 6)

(Texto de Correo Dadá de Raoul Hausmann)

La función de tarde del 7 de diciembre en el teatro de vanguardia «Die Tribune» fue el espectáculo dadá de más éxito.

El famoso crítico de arte Alfred Kerr escribió al día siguiente: «Los dadaístas han logrado poner en pie un auténtico cabaret literario». Habíamos decorado el escenario con los grandes bocetos de papel realizados por Baader para el parque zoológico de Hagenbeck, en Stelligen, cerca de Hamburgo, y con Huelsenbeck habíamos repartido unas octavillas para nuestra pieza «Oficina de Publicidad Dadá», pieza que ejecutamos entre Huelsenbeck, Mehring y yo mismo.
Después de ésta hubo un «Diálogo entre viejos» ejecutado en falsete por Mehring y Grosz escondidos tras unos biombos. Después leí mi sátira «El Restaurante espiritual de la clase burguesa», donde me burlaba, sobre todo, de Alfred Kerr, quien se vengó de mí tratándome de animal en su crítica. En su opinión, en vez de Raoul tenía que haberme llamado Rolf, sinónimo de perro lobo. Grosz bailó entonces un step y yo ejecuté un sixty one step.
La función se desarrolló como estaba planeado y, por fin, el público se tomó en serio a los dadaístas. Este éxito, sobre todo de prensa, animó a la dirección de la «Tribune» a contratarnos para una repetición una semana más tarde, el 13 de diciembre de 1919.
Pero impactados por las alabanzas y el éxito, decidimos vengarnos. La repetición tuvo, en consecuencia, un giro totalmente distinto. Empezábamos cada número del programa de la forma más seria posible para, pasados unos instantes, trastocarla nosotros mismos haciendo otra cosa, gritando invectivas, con el objetivo de exasperar al público. Objetivo que logramos cuando John Heartfield subió al escenario y comenzó a leer mi «Manifiesto contra el pequeñoburgués alemán», donde se acusaba a la escuela primaria de la imbecilidad del pueblo alemán. Para terminar, nos quitamos las chaquetas y nos lanzamos hacia el público amenazando con darle una paliza.

La gente se fue en medio de una gran confusión y nosotros nos quedamos muy contentos con nuestra «función fracasada». Atención: el Cabaret del Club Dadá de Berlín nunca existió. Sólo fue una noción lanzada por Alfred Kerr tras el espectáculo del 7 de diciembre.

LAS SEIS VELADAS Y ESPECTÁCULOS DE TARDE DEL CLUB DADÁ DE BERLÍN, 1918-1919 (4)

(Texto de Correo Dadá de Raoul Hausmann)

La velada del 24 de mayo en la «Meistersaal» debía haber tenido lugar diez días antes pero se había aplazado a causa del «duelo nacional» por la muerte, creo, del diputado Erzberger, asesinado por dos estudiantes de derechas. Esta velada tuvo un éxito mediocre. Encontró mucha resistencia entre los espectadores.
La pieza que despertó esta resistencia no fue otra que la «carrera entre máquina de escribir y máquina de coser», ejecutada por Mehring en la máquina de escribir y Grosz en la máquina de coser. Los dos dadá repicaban a tope sus instrumentos y hacían un ruido tremendo.
Pero la descripción que Mehring hace de ella en su libro Berlin dada es falsa. Aunque esta pieza no tenía texto, él la describe como si hubiera ido acompañada de una suerte de poema-diálogo entre él y Grosz. Además de esta «carrera», hubo «canciones de la jungla» de Mehring, música de Golyscheff y, por primera vez, un baile de máscaras de papel creado por mí.
Esta representación puso al público de mal humor y lo expresaba con gritos hostiles. Se respiraba una atmósfera bastante agitada pero Valeska Gert, una bailarina muy conocida, aprovechó para subir a escena e interpretar algunas de sus danzas grotescas, que siempre entusiasmaban al público.

LAS SEIS VELADAS Y ESPECTÁCULOS DE TARDE DEL CLUB DADÁ DE BERLÍN, 1918-1919 (3)

(Texto de Correo Dadá de Raoul Hausmann)

El tercer espectáculo dadá, el del 30 de abril de 1919, marcaba el final de la primera exposición dadá en el «Graphische Kabinett J. B. Neumann», en la Kurfürstendamm de Berlín. El público era numeroso y estaba de buen humor desde el principio.
Los participantes eran Huelsenbeck, Hausmann y Golyscheff, acompañado este último por una joven pianista con un vestido blanco. Como de costumbre, Huelsenbeck leyó una declaración sobre el movimiento Dadá que obtuvo una aprobación general. Después se ejecutó un poema simultáneo que yo acompañé con un bombo.
Entonces pedí el mayor silencio posible «porque debía hacer unas declaraciones delicadas». El público guardó silencio y yo empecé a atronar mis nuevas Seelenautomobile. Una vez recuperado de su sorpresa, el auditorio me dedicó un estruendoso aplauso. Después venía el número musical de Golyscheff. En 1912 ya conocíamos la música de Schönberg y de Scriabine y, algo más tarde, la de Bartók. La composición de Golyscheff, «la Antisinfonía», interpretada por la joven vestida de blanco, era de carácter «atonal» y despertó un entusiasmo delirante. El programa en su conjunto se desarrolló en una atmósfera de complacencia y aprobación. Fue un éxito total.

Ilustración: Portada de Phantastische Gebete, de Richard Huelsenbeck, ilustrada por George Grosz, 1920.

LAS SEIS VELADAS Y ESPECTÁCULOS DE TARDE DEL CLUB DADÁ DE BERLÍN, 1918-1919 (2)

(Texto de Correo Dadá de Raoul Hausmann)

El espectáculo de tarde de junio de 1918 en el Café Austria de la Potsdamerstrasse tuvo un carácter totalmente distinto. Baader y yo fuimos los únicos organizadores de esta función, para la cual yo había diseñado un cartel que hacía asimismo las veces de programa. Este cartel también proporcionaba información sobre nuestra fundación del «Consejo de obreros no asalariados» y aludía a nuestro calendario dadá, el cual introducía una nueva época que se iniciaba en el «año de la muerte del Superdadá Baader» AdI (A-año, d-abril, I-el primero de abril), pues uno de los diarios berlineses había anunciado, de broma, la muerte de Baader en esa fecha. La entrada era gratis pero todo el mundo debía comprar el cartel-programa. Evidentemente, el público se negaba a pagar, lo cual estuvo a punto de desencadenar una reyerta. Pese a todo, la función empezó y lo hizo con unas declaraciones de Baader sobre el nuevo calendario, sobre su declaración «los hombres son ángeles y habitan en el cielo» y sobre el «Consejo de obreros no asalariados». Después recité, por primera vez en público, mis Seelenautomobile. Pero el espectáculo dejó al público a la expectativa. Eran unos burgueses indiferentes.


LAS SEIS VELADAS Y ESPECTÁCULOS DE TARDE DEL CLUB DADÁ DE BERLÍN, 1918-1919 (1)

(Texto de Correo Dadá de Raoul Hausmann)

La primera velada dadá del 12 de abril tuvo lugar en el pabellón de exposiciones de pintura y escultura «Neue Sezession», en el Kurfürstendamm de Berlín. El público era numeroso porque los periódicos berlineses habían publicado varios artículos sobre Dadá. La velada se celebraba en la gran sala, llena de cuadros postimpresionistas. La lectura de Huelsenbeck de su declaración sobre la esencia del Dadaísmo dejó al auditorio tranquilo e indiferente. En la sala sólo se oían murmullos. El tumulto no estalló hasta que Huelsenbeck comenzó a acompañar a la Sra. Hadwiger, que leía poemas de guerra de los futuristas, con trompetas infantiles y sonajeros. El público se lo tomó como una ofensa tremenda porque estábamos en plena guerra patriótica. La gente se levantaba de su sitio y un soldado uniformado se cayó al suelo con un ataque de convulsiones epilépticas. Lo tuvieron que sacar fuera de la sala. Después, los «poemas limpios» de Grosz, unas coprolalias incoherentes, siguieron exasperando al público y el tumulto comenzó a alcanzar unas dimensiones considerables. La gente gritaba, gesticulaba y al llegar el turno del Dadásofo, que iba a leer el «manifiesto sobre el nuevo material en la pintura», el alboroto era tal que para proteger las telas expuestas, la dirección de la sala decidió apagar las luces. La sala se fue vaciando en la oscuridad.

Pero Huelsenbeck había desaparecido y en la caja nos informaron de que se había llevado la recaudación.

NOTA: «Las seis veladas y espectáculos de tarde del Club Dadá de Berlín», «¿Qué es el dadaísmo y qué quiere en Alemania?» (Was ist der Dadaismus und was will er in Deutschland?) y «Club Dadá Berlín» (1966), traducidos o escritos en francés por el propio Hausmann, se publicaron en Dada Berlin 1916-1924, Documents d’Art Contemporain, núm. 1, ARC 2 & Museo de Arte Moderno de la Ciudad de París, 1976. En este texto, Hausmann comenta los elementos que aparecen en la portada del primer número de Der Dadá (junio, 1919).

Historia e Importancia Auténtica de DADÁ

(Texto de Correo Dadá de Raoul Hausmann)

En la historia no ha habido más que dos caballos:
el caballo de Troya y el caballo dadá.
El primer caballo ayudó a destruir el feudalismo.
¡Oh, pobres y simpáticos Eneas y Héctor!
El segundo caballo ayudó a destruir la idea de Ciudad.
¡Oh, miserables cabezas serias de la civilización occidental!
Pero mientras que el caballo de Troya era de madera
y por la noche cagaba hombres-héroes,
¡el caballo dadá estaba vivo y eran los hombres
quienes lo habían parido a él!
¡Tremenda Historia la de parir un dadá,
que, además,
se extendió por todo el mundo y sólo dejó tras
su trasero un Mundo completamente DADÁ!
¡Oh, dadá, I dadá, U dadá, Eh dadá, Ah, DADÁ!
Se arrojaba por todas partes como un ferrocarril en un estruendo
que arrastraba
Arp-Pipi, Arp-Popo, Arp-Pipi, Arp-Popo, Arp-Pipi, Arp-Popo
Pipicabia-Popocabia, Pipicabia-Popocabia, Pipicabia-Popocabia
¡Mientras el Dadarp vaya en el blazer
Cualquier obra se declarará una Peste!
¡Viva el dadá blanco!

Ilustración: Iliazd, cartel para su conferencia en nombre de Degré 41, el 12 de mayo de 1922.