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El Cantante de Gospel: poca cabeza sin cortar

(reseña de El Cantante de Gospel en Un libro al día)


El pueblo se llama Enigma y tiene menos de mil habitantes. Enigma. El Cantante de Gospel, al que en toda la novela no se llama por su nombre, es el más famoso de todos los que nacieron allí. De vez en cuando, cada vez de forma más espaciada, regresa a su pueblo a ver a su humilde familia, que convive, en la enorme y costosa casa que él les pagó, con los cerdos cuya cría ha sido su sustento. Lejos del glamour que le acompaña a él y a su siniestro representante Didymus. Pero esta vez vuelve en mal día. Vuelve justo el día en que Willalee está encerrado en el calabozo, acusado de asesinar a golpes de picahielo (sesenta y uno, concretamente) a MaryBell, joven belleza local que, mira por dónde, estuvo realacionada con el Cantante de Gospel. Willalee, de raza negra, en serio peligro de que la multitud se tome la justicia por su mano, recibe casi tantas visitas... (SIGUE LEYENDO)



Harry Crews: la grotesca y sonora carcajada del gótico sureño

(especial Crews en la muy recomendable web de Indienauta)

Hace meses que os dije que la buena gente de Acuarela & A.Machado iban a aparecer bastante por estas páginas, gracias a su saber hacer editorial y excelente ojo para detectar historias apasionantes y arriesgadas. Pues bien, hoy nos vamos a adentrar, por partida triple, en la que quizás sea la referencia estrella de su fantástico catálogo, Harry Crews, algo así como la sardónica, grotesca y sonora carcajada del gótico sureño. El azote de los “normales” y el abanderado de los white-trash freaks. El pintor de un mundo espeluznante, brutal, desesperado y… aterradoramente humano.

Fallecido en 2012, Harry Crews escribió más de 20 novelas, ensayos, relatos y una autobiografía. Pero también fue marine, campeón de los pesos ligeros en el ejército, karateka, adiestrador de halcones, alcohólico y drogota, profesor de (SIGUE LEYENDO)

¿Quién demonios es este Crews?

Esa es la pregunta que se hace Daniel Arjona en El Cultural (El Mundo) a propósito de una reseña de Una infancia: Biografía de un lugar (Harry Crews) en la que dice: "Crews miraba aquel mundo desde el suelo, con su chupete de azúcar, y lo reinventó después en un libro tan inclasificable como emocionante".
Aquí tenéis la reseña completa y a la izquierda podéis comprobar las maravillosas ilustraciones que lleva el libro (de Michael McCurdy). En este caso se trata de la imagen que se utilizó para la portada de una edición estadounidense.







Crudeza y ternura en los grabados de McCurdy para Infancia (Harry Crews)

Muchos nos habéis preguntado por las ilustraciones, tan llenas de crudeza y ternura, que acompañan al último libro de Harry Crews que hemos publicado en Acuarela, Infancia: Biografía de un lugar (1978).

De la cubierta y de los puntos de lectura se ha hecho cargo, una vez más, nuestro sospechoso habitual, Joaquín Secall (a quien le debemos buena parte del éxito de nuestros libros, junto a nuestro otro ilustrador, Acacio Puig), pero en esta ocasión se ha servido de los grabados en madera del ilustrador norteamericano Michael McCurdy (1942) que aparecían en la edición de la Universidad de Georgia en el año 1995.

McCurdy reside actualmente en Massachusetts, el grabado en madera es su técnica habitual, ha ilustrado cerca de 200 obras (10 de ellas de su propia autoría) y colabora habitualmente en publicaciones tan prestigiosas como New Yorker, Esquire y Field and Stream. Uno de sus trabajos más celebrados fue la edición homenaje para el sesquicentenario de la edición de Walden de Thoreau.

Los marcapáginas que se ha sacado de la manga nuestro querido Secall están desapareciendo de las librerías a la velocidad del rayo y se se están convirtiendo en raro material de coleccionista. ¡Corre a por los tuyos!


¿POR QUÉ NO SE LEE MÁS A GENTE COMO CREWS?

[Con "orgullo y satisfacción", como diría ese que ya no reina, a poco de haber publicado Infancia, Biografía de un Lugar, de Harry Crews, nos encontramos con esta reciente reseña de la primera novela que publicamos de este autor, allá por el 2011, en el fantástico blog Viaje Alrededor de una Mesa.]


Supongo que nunca sucederá, pero si algún día me decido a escribir algo, ojalá se parezca una décima parte a como escribe el Señor Harry Crews. Después de leer Cuerpo, que descubro tarde como siempre, me pregunto, no por mí, porque yo llego a las buenas novelas siempre a través de terceros, que son los más leídos y los que me aconsejan, me pregunto, ¿porque no se lee más a gente como Crews? Y de Crews a Hawkes y a Gass, a Coover a Gaddis y a tantos otros que se leen tan poco. Un montón de gente interesante, por decirlo sin pedantería, que está básicamente descatalogada o que se edita con cuenta gotas y que en ventas, responden básicamente al romanticismo más que al negocio. Supongo que por eso mismo un montón de ellos siguen... [SIGUE LEYENDO]

Las historias lo son todo y todo son historias

Recuperamos este vídeo que subtitulamos en su día con motivo de la publicación de nuestro primer libro de Harry Crews, Cuerpo. Se trata de una secuencia del documental Searching For The Wrong-Eyed Jesus, de Andrew Douglas, una atípica road movie, viaje personal que el cantante y compositor Jim White hace al sagrado y muy profano corazón del Sur de Estados Unidos.

El camino le lleva a través de iglesias bizarras, baretos de mala muerte, bosques frondosos, sórdidas paradas de camiones, campings desolados y prisiones hasta dar en una pequeña carretera comarcal con este peculiar e intrigante personaje, un Harry Crews ya envejecido que probablemente sea el autor sureño que mejor revela en sus obras que el Sur no es solo un acento (como en la canción de Tom Petty que versionará Cash en su etapa Rubin: Southern Accents) ni una zona geográfica más o menos deprimida y derrotada, sino un estado mental y una atmósfera.

Es particularmente interesante recordar esta secuencia porque lo que dice en ella Harry Crews hace directamente referencia a lo relatado en el último libro que hemos publicado suyo hace apenas un mes: Infancia, Biografía de un Lugar. Toda la filosofía y el imaginario de Crews retratado en menos de siete u ocho minutos. Nada muere si hay historias...


Ya tenemos "trilogía" en la biblioteca Crews


Con la publicación de Una infancia: Biografía de un lugar, son ya tres las bombas que hemos publicado de Harry Crews. Creemos que es para estar orgullosos de ello y por eso agradecemos tanto reseñas como la que incluimos debajo aparecida en El Periódico (originalmente publicada en EFE, en Barcelona). Nosotros lo hemos festejado encargando un cartel para la ocasión a Joaquín Secall, quien nos hizo las espectaculares portadas para El Cantante de Gospel y Cuerpo, y se encargó también del diseño de la portada de Una infancia sobre un dibujo de Michael McCurdy (además de muchas otras cubiertas en Acuarela Libros).

Acuarela Libros y A. Machado hacen renacer a Harry Crews

La editorial Acuarela Libros y A. Machado han editado Una infancia: Biografía de un lugar, la tercera traducción al español que publica del autor estadounidense ya fallecido Harry Crews.

Cuerpo, transcrita al castellano en 2011, y El cantante de Gospel, en 2012, han sido los precedentes del público español sobre la visión que tenía Crews de la sociedad del consumo, la cultura y tiranía de la belleza y del sueño americano. Con esta última edición juvenil, publicada en inglés en 1978 y que ha sido la más aclamada por la crítica, Crews introduce a los lectores... (Sigue leyendo)


Harry Crews golpea de nuevo con Una infancia: Biografía de un lugar


Acuarela Libros & A. Machado se complacen en invitarles a visitar de nuevo la Biblioteca CREWS. El viaje lo iniciamos hace tres años con Cuerpo —una crítica a la sociedad de consumo y la cultura/tiranía de la belleza—, seguida de su portentosa ópera prima, El Cantante de Gospel, donde Harry Crews nos sumergía en el basural del Sueño Americano. Ahora tenemos el orgullo de poder continuar descubriendo en castellano el secreto mejor guardado de la literatura norteamericana con la publicación de Una infancia: biografía de un lugar, su obra más aclamada por la crítica, un libro de iniciación juvenil, con ecos de Mark Twain y Flannery O'Connor, que transcure en la ciénaga inmunda, pero al mismo tiempo tierna y bella, de la que salió el propio Crews casi de milagro: ese Sur profundo y derrotado, sin aparente escapatoria, donde proliferan los linchamientos, las cicatrices, el analfabetismo, los circos de freaks y el fanatismo religioso...
"No eran hombres violentos, pero sus vidas estaban llenas de violencia."

La infancia recuperada de esta novela es el lugar del que Harry Crews se marchó a los diecisiete años con idea de no volver. No la miserable cabaña de arrendatarios en la que siendo apenas un bebé amaneció un buen día junto a su padre muerto, ni siquiera aquella cama en la que se pasó tendido buena parte de su infancia soñando con huir al mundo idílico y sin cicatrices que se anunciaba en las páginas satinadas de los catálogos de Sears, sino todo el condado de Bacon, con sus gentes y sus historias. Sobre todo sus historias. Historias de alambiques ilegales escondidos en mitad de la espesura, de viejas rencillas sangrientas, de serpientes que hablan, de pájaros que pueden poseer el alma de un niño, de predicadores delirantes y hechiceras que espantan a los espíritus... Y es que en Bacon todo el mundo cuenta historias. Las historias lo son todo y todo son historias. Contar historias es su manera de sobrevivir y de comprenderse. Nada muere si hay historias. Todo, tanto lo bueno como lo malo, se incorpora y se traspasa de una generación a la siguiente y son quienes cargan con ese legado los que acaban por darle forma y color. A lo largo de estas páginas el autor de El Cantante de Gospel intenta regresar al territorio delimitado por las historias que configuraron su infancia para descubrir que de aquel lugar del que, como el viejo Huckleberry Finn, siempre quiso huir, por muy lejos que le llevarían sus futuros vagabundeos, nunca logró marcharse.
"Una infancia no trata sobre una América olvidada, trata de una parte de América que raramente, salvo en libros como este, ha sido puesta al descubierto." NEW YORK TIMES BOOK REVIEW.
"El gran don de Crews es su capacidad para mostrarnos lo absolutamente execrables y hermosos que somos." NEW YORK TIMES NEWSDAY.

Harry Crews (1935-2012) sirvió como marine durante la guerra de Corea. Durante su primer año en el ejército fue campeón de los pesos ligeros en su regimiento y le rompieron la nariz al menos seis veces. Practicó karate durante 27 años. Su primer hijo murió ahogado en la piscina de un vecino. Entrenó halcones. Le gustaba la cetrería. Tenía un tatuaje en el brazo derecho con la frase «How do you like your blue eyed boy, Mr. Death» bajo una calavera. Es un verso de e.e. cummings. Bebió mucho y se drogó lo suficiente. Hasta los 47 no tuvo su primera resaca. Admitía no ser una persona divertida. La gente no se sentaba a su alrededor y se reía con sus ocurrencias. Él mismo se reía bastante poco. Todo su humor se encuentra en sus más de 20 libros. Murió en Florida, a los setenta y seis años, por complicaciones de una neuropatía.
"Su literatura se aferra al terruño natal, delimitando una geografía personal que remite de manera perversa al naturalismo de Flannery O’Connor y Carson McCullers. Pero también al retrato, entre poético e intimista, de William Faulkner y Truman Capote; y, sobre todo, al delirante humorismo de John Kennedy oole." (David Bizarro, TENTACIONES)
 OTROS LIBROS EN LA BIBLIOTECA CREWS:
http://acuarelalibros.blogspot.co.uk/2012/11/el-cantante-de-gospel-el-sucio-sur-de.htmlEl Cantante de Gospel
(2012)
«Hay predicadores, un semi-Elvis de música religiosa, mánagers mezquinos, familias de acémilas atrasadas, raíces, barro, fanatismo, racismo y linchamientos. Es maravilloso.» KIKO AMAT
Cuerpo
(2011)
«Un fastuoso fresco salvaje, divertido, violento, grotesco y muy, muy incorrecto sobre el abono más putrefacto y menos complaciente de la sociedad norteamericana moderna.»
JUAN CERVERA(Rockdelux)

El Cantante de Gospel (segunda edición)


Ayer nos mandaron desde Tipos Infames estas fotografías.
Estamos muy contentos de ver cómo El Cantante de Gospel, de Harry Crews, con su segunda edición viento en popa, se mantiene impertérrito en las mesas de novedades de algunas librerías.



EL CANTANTE DE GOSPEL ENTRE LOS OCHO DE KIKO AMAT PARA SANT JORDI

Amanecemos en Gent Normal con estas 8 recomendaciones de nuestro querido Kiko Amat para Sant Jordi, entre las que se encuentra El Cantante de Gospel de Harry Crews. ¡Gracias una vez más, Kiko!


6) El cantante de góspel, HARRY CREWS (Acuarela)
Siempre les hablo de Harry Crews. Es otro de mis dioses. No me gustan todos sus libros (Karate is a thing of the spirit es demasiado pulp-Carradine-kung fu para mí; Tarantino sacaría de él una buena película, imagino) pero cuando la clavaba, se quedaba clavada. Me encanta todo del mundo Crews: su emoción, el lugar de donde venía, la violencia y la defensa de la rareza, la sangre y la cerrazón, los pueblos y los deformes, los flacos y los orgullosos. Me gusta cómo define lo que hacemos y por qué lo hacemos. Me gusta cuando habla de la vergüenza que sentía por ser white trash. Me gusta que pueda romper narices, y me gusta que sea un bruto ilustrado. Me gusta imaginarle en cuadriláteros con algunos autores españoles que no voy a nombrar. Este es su primer libro, aunque nadie lo diría. Emocional y estilísticamente está emparentado con El diablo a todas horas, de Donald Ray Pollock (no sale en esta lista porque, se lo prometo, soy tan fan que me he hartado de hablar de él), con el que es hermano en la distancia. Hay predicadores, un semi-Elvis de música religiosa, mánagers mezquinos, familias de acémilas atrasadas, raíces, barro, fanatismo, racismo y linchamientos. Es maravilloso.

Me recuerda a: I’m still the best says Johhny Angelo de Nik Cohn mezclado con Jim Thompson y Knockemstiff. Tal cual.

El artículo entero aquí.

Bestias del Sur salvaje: Harry Crews en Leer

Confesamos que nos ha encantado el artículo que le ha dedicado Ada del Moral a Harry Crews (de quien hemos publicado en Acuarela El Cantante de Gospel y Cuerpo) en la revista Leer, y nos ha divertido mucho la ocurrencia que han tenido de ponerlo ¡¡en la sección de "Infantil y Juvenil"!!, sobre todo teniendo en cuenta el careto que tiene Crews en la foto que utilizan, que ya hemos subido en alguna ocasión al blog pero que recordamos aquí para ilustrar la cuestión.


Como decíamos, nos gusta mucho  la espídica visión que presenta Ada del bueno de Harry, y queríamos compartir con vosotros algunos ejemplos:

"En el fondo, era un príncipe que ponía gestos de trasgo para apurar el miedo. De ese material están hechos los valientes."

"Su ejército se nutría con gente de los márgenes: freaks, deformes de espíritu, quienes batallan en el mar de la poca fortuna. Salve, oh, César de las almas pérdidas."

[Sobre la muerte de Crews] "Quizás esté con aquel truhán, Bret Harte, y Bukowski en el cielo de Sing-Sing en medio de una timba con cartas y whisky indio ilegal, bien rodeados de ángeles tetudos salidos de los bíceps de bikers y marineros".

"El mundo tardó en aprenderlo, pero la tribu Crews y su gran jefe tienen la habilidad de los topillos, esos rodeores que hacen que te desnuques en la pradera hueca."

[Sobre El Cantante de Gospel] "El pobre chico de la voz de oro lo tiene difícil. La locura conejil que exuda la suma religión+música+jodienda abrasa lo mejor de cada casa."

[Sobre Cuerpo]  "En esta novela la moruguez moral deja paso a la cutrería del culturismo. Al certamen estrella de esta disciplina llegan, para hacer temblar sus frágiles cimientos, los Turnipseed, los "semilla nabo", una estirpe que suda sirope de maíz y orina, alcohol barato y sebo."

"[La mayoría de su obra está inédita] salvo El Cantante de Gospel y Cuerpo, editados con belleza e inteligencia gracias a una coedición entre Acuarela Libros y Antonio Machado)."

"La tribu Crews va camino de ser legión."

EL COMBATE DEL SIGLO: CREWS vs BUNKER.

¡¡¡VAYAN HACIENDO SUS APUESTAS!!!


(Nosotros entrenando fuerte, para darle p'al pelo al californiano de Sajalín este viernes en la Librería Hydria de Salamanca)

CREWS versus BUNKER, en la Librería Hydria.

¡¡¡Atención salmantinos y gente de paso, este viernes, a eso de las 20h, en la Librería Hydria de Salamanca, Plaza de la Fuente 17, Gran Combate de Boxeo!!! 

¡¡¡No se lo pierdan!!!


¡¡¡Dos auténticos pesos pesados!!! 
En la esquina izquierda, desde Acuarela Libros, el sureño HARRY CREWS
y en la esquina derecha, desde Sajalín Editores, el californiano EDWARD BUNKER.

Harry Crews (1935-2012) sirvió como marine durante la guerra de Corea. Durante su primer año en el ejército fue campeón de los pesos ligeros en su regimiento y le rompieron la nariz al menos seis veces. Practicó karate durante 27 años. Su primer hijo murió ahogado en la piscina de un vecino. Entrenó halcones. Le gustaba la cetrería. Tenía un tatuaje en el brazo derecho con la frase «How do you like your blue eyed boy, Mr. Death» bajo una calavera. Es un verso de e.e. cummings. Bebió mucho y se drogó lo suficiente. Hasta los 47 no tuvo su primera resaca. Admitía no ser una persona divertida. La gente no se sentaba a su alrededor y se reía con sus ocurrencias. Él mismo se reía bastante poco. Todo su humor se encuentra en sus más de 20 libros. Murió en Florida, a los setenta y seis años, por complicaciones de una neuropatía.

Edward Bunker (1933-2005) fue escritor, guionista y actor ocasional. Criado en hogares de acogida y reformatorios desde que sus padres se divorciaran cuando tenía cuatro años, pasó gran parte de su vida entrando y saliendo de prisión, donde se convirtió en un lector voraz y en el cronista ideal de los bajos fondos y de la mala vida de Los Ángeles. Acumuló condenas por atraco a mano armada, tráfico de drogas y extorsión, llegando a figurar en la lista de los diez fugitivos más buscados del F.B.I. Interpretó a Mr. Blue en la mítica película Reservoir Dogs (1992) de Quentin Tarantino, y asesoró a Michael Mann en Heat (1995). 

Seguiremos informando...




La tragicomedia del culturismo: Cuerpo en el blog de Juan Bonilla

 (reseña de Cuerpo, de Harry Crews, en el blog de Juan Bonilla en El Mundo)

También leemos novelas para aprender cosas, porque hay otros mundos pero están en éste, y no hay tiempo de habitarlos todos (¿quién quiere habitarlos todos?: ni Pessoa se creía aquello que aullaba su Alvaro de Campos: serlo todo de todas las maneras) y una novela es un ticket barato para ciertos mundos que no merecen visitas prolongadas, más efectivo que un reportaje si se hace bien. Y Harry Crews lo hacía muy bien. Murió hace unas semanas, y las notas necrológicas formulaban una biografía dura y apasionante que no vamos a glosar aquí, nos bastará con copiar un fragmento del prólogo que el poeta Jesús Llorente le puso a la edición española de Cuerpo (Acuarela & Antonio Machado Libros, 2011, traducción de Javier Lucini). Lo copiamos porque, además de que el prólogo es muy bueno, este fragmento es por sí mismo un poema que podría titularse Harry Crews: (Sigue leyendo)

Imaginario grotesco: El Cantante de Gospel en El País

(Reseña de José Luis de Juan en Babelia-El País sobre El Cantante de Gospel, de Harry Crews)
  • En 'El cantante de Gospel' brilla la mejor prosa de boxeador de Harry Crews: ágil, veloz, hostil
Harry Crews en Florida en 1998. / Associated Press
 La reciente muerte en Florida de Harry Crews (1935-2012) ha puesto de relieve su obra, poco conocida en España. Autor de 16 novelas, Crews fue un outsider que dio vida a la América profunda y ahondó como nadie en su verdadero ser, dejando un imaginario grotesco, lleno de autenticidad y fuerza poética. Era una poesía freak, de lo monstruoso y lo marginal. Quizá por eso sus novelas tuvieron una resonancia menor de la que merecía su talento. No todos supieron ver una original concepción del mundo a través de sus personajes sonados, primitivos o incompletos. Le gustaban los defectos y las cicatrices. “Una cicatriz muestra que el dolor ha pasado, que la herida está curada” (Scar Lover).  Crews, que vivió su infancia en una casa sin electricidad, perdida “al final de un camino de tierra”, escribió para huir (Sigue leyendo)



 



La mirada digna y compasiva de Harry Crews: reseña en El Cultural

 (reseña de El Cantante de Gospel en El Cultural)


Harry Crews (Bacon County, 1935- Florida, 2012) fue un duro sin pose: nació en un triste rincón de Georgia, perdió a su padre a los pocos meses de nacer, tuvo una infancia enfermiza y una adolescencia no exenta de escarceos sexuales resueltos sobre un charco de culpa; luego fue marine en Corea, practicó karate, se tatuó una calavera con un verso de E.E. Cummings, perdió un hijo, trabajó como profesor y escribió una veintena de libros. Es un escritor de culto querido por miles de lectores pero poco citado en manuales, inencontrable en la tienda Kindle de Amazon (excelente metonimia del Mercado Que Nos Viene) y, hasta hace poco, inédito en castellano. Al fin, Acuarela & A. Machado publicaron primero la muy burra Cuerpo y ahora El cantante de gospel, que supuso el debut de Crews en 1968 y es una magnífica novela de poso impregnante.

El paisaje es el Sur, esa desolación. En un pueblo llamado Enigma, tomado por resollantes cerdos y sus ignorantes criadores, confluyen las siguientes circunstancias: 1. La guapa oficial, MaryBell Carter, ha sido supuestamente violada y asesinada por un negro, siendo lo segundo especialmente grave a ojos de sus vecinos, puesto que “después de que un negro la violara, seguro que cualquiera se la podía haber tirado”; 2. Vuelve a casa de visita el Cantante de Gospel, hijo a la fuga de Enigma, hombre de voz tocada por Dios que recorre el país convirtiendo al incrédulo en ferviente hombre de fe y a cualquier virgen en casquivana; 3. También llega a la población un circo de freaks dirigido por un enano de pie colosal que sigue al Cantante de Gospel dondequiera que vaya, por negocio y por destino.


Es difícil comentar El cantante de gospel sin aludir al prólogo de Kiko Amat, que da en todas las dianas que Crews y la novela ofrecen al lector. Amat se muestra dicharachero y espídico, pero sobre todo... (Sigue leyendo)

El árido Sur de Harry Crews: reseña de El Cantante de Gospel en Paraiso4

Mandamos un fuerte abrazo a  Francisco Miguel Espinosa, que ha escrito una reseña elogiosa de El Cantante de Gospel en la web literaria Paraiso4.com y aquí es donde nos toca la fibra nos agradece la labor de descubrir a Harry Crews al público español. Está siendo un placer, sobre todo al ver la acogida que está teniendo. Aquí tenéis la reseña.


Acuarela Libros, junto con Antonio Machado Libros, nos trae la primera novela del incomparable Harry Crews. El cantante de Gospel, publicado originalmente en 1968, supone el debut de uno de los autores malditos del gótico sureño que más patadas en la boca ha dado. Aunque las ventas no siempre le acompañasen.

En esta irrepetible novela, el pueblo de Enigma recibe en una visita agridulce a su mayor tesoro, a su hijo prodigio: el Cantante de Gospel. Un muchacho de rizos dorados, belleza excepcional y una voz para cantar la palabra de Dios como nunca se ha escuchado antes. El Cantante de Gospel regresa a Enigma en el marco del asesinato de su antigua novia, MaryBell, a manos de un negro y de la visita del circo del misterioso Pie: un enano con un pie gigante.

El espectáculo de freaks está servido.

El autor nos presenta a toda una serie de personajes estrambóticos (Sigue leyendo)

Descarnada realidad y poesía sincera: así ven a Crews en El Destilador Cultural

 (Reseña de El Cantante de Gospel en El Destilador Cultural)

 
Perteneciente a esa rara estirpe de escritores donde la descarnada realidad y la poesía más sincera van íntimamente unidas de la mano, Harry Crews vuelve ser traducido al castellano en un rescate de esos que hacen a uno preguntarse cómo pudo tardarse tanto tiempo en llevarse a cabo. Como un primo lejano de la familia Fante -John y Dan -, Edward Bunker y, el más reciente, Donald Ray Pollock, Crews surge como uno de los retratistas más humanos y viscerales que se puedan degustar entre las lindes literarias del siglo XX. Para muestra de este don, nada mejor que El Cantante de Gospel. Escrita en 1968, estamos hablando de un debut que explota en ríos de tinta humeante ... (Sigue leyendo)



Segunda Edición de EL CANTANTE DE GOSPEL

Desde aquí queremos agradecer a todos nuestros lectores el apoyo y el entusiasmo que han hecho que esta misma semana entre en imprenta la segunda edición (¡en menos de tres meses!) de El cantante de gospel la ópera prima de Harry Crews. Ni qué decir tiene que estamos muy contentos y muy animados para seguir adelante con nuestra Biblioteca Crews. ¡Muchas gracias, amigos!



Dios es un paria que recorre el sur


Reseña de Ramón Calandria en DIAGONAL.

El cantante de góspel, de Harry Crews, nos introduce en el sur estadounidense, un terreno abonado para la literatura de los desposeídos.

Enigma, en el Estado de Georgia, era una calle sin salida. Atentos al sutil espoiler, o chafatramas, en la primera frase de El cantante de góspel, una novela de Harry Crews (1935-2012) publicada en castellano por Acuarela. El título y esa primera frase nos ponen en la rampa de salida de la crónica de un par de días en ese pueblo, uno de esos lugares del que todo el mundo quiere huir. Polvo, sudor y hierro el de las horcas que la white trash carga por si se tercia una turbamulta violenta, el intenso olor de los animales de granja, hasta (casi) la segregación entre blancos y negros, todo eso desaparece cuando canta el cantante de góspel.
Sarah Anne Lloyd
Deduce KikoAmat en el prólogo del libro que ese serafín, de bucles dorados y una voz capaz de obrar milagros (¿o no?), se trata en realidad de Elvis, ya saben, el Rey. Y no es difícil establecer los paralelismos entre el personaje que retrató Crews en su primera novela y el sensacional cantante elevado a los altares, en primer lugar, por la clase desposeída estadounidense de los 50.
A pesar, o precisamente porque se trata de una ficción, si ese cantante conmovedor aparece ante el lector como un personaje familiar, será porque ya hemos leído alguna vez más la historia de la estrella del rock que se siente un fraude. No obstante, Crews logra sin esfuerzo aparente (del otro mejor le hablan sus biógrafos de harrycrews.org) dibujar a un personaje único, frágil en su éxito, dirigido en primer lugar por su concupiscencia y en segundo por un agente siniestro, Didy­mus; demandado, el cantante, en el sentido de exigido, por todos aquellos que se topan con él. El cantante de góspel es la historia del loser con un don, de la mentira que se convierte en trending topic, de la Gran Ver­dad o la Mentira Verdadera (res­­pé­tense las mayúsculas) en palabras de Amat.
We love freaks
¿Cómo sería una feria de rarezas? Sin duda, una especie de Enigma concentrada, lo mismo de lo que había querido escapar recorriendo medio mundo. Tampoco es la primera vez que leemos sobre una feria de freaks, de las que el personal guarda gratos recuerdos gracias a la película de Todd Browning o de la serie de televisión Carnivàle. De nuevo, la prosa sin adornos pero jugosa como un bistec de Crews suma símbolos a ese imaginario de los monstruos de feria construido en gran parte a través de las novelas del gótico sureño, pariente de la obra de este exmarine autodidacta. Volvemos a esa idea tan calentita de gran teatro del mundo, en el que el freak ejerce de maestro de ceremonias, casi de referente moral en el desierto. Por su lugar de deformado primigenio, Pie, el líder freak de El cantante de góspel, ejerce de árbitro allí donde, apunta Anne Foata, se nos apa­rece una visión de una humanidad deformada, esto es, depravada, [que] puede ser la leche agria que el joven Crews mamó en los severos alrededores calvinistas del sur de su Georgia natal.
El cantante de góspel, seguido por las caravanas de la feria de Pie, llega en un Cadillac negro (casi estamos por escribir en un Mercedes blanco) a una Enigma sacudida por un crimen. La hermosa Mary Bell ha sido asesinada con un picahielos por un negro que espera su linchamiento pacientemente, igual que si se tratase de una vieja costumbre. Polvo, sudor, el aire cálido y denso de un apretón sexual en una cuneta como una vena negra junto a la autopista, la mediocridad del medio ambiente y, flotando como una manta zamorana sobre el aire sureño, una violencia primordial que sólo queda temporalmente suspendida cuando la voz divina del cantante humano, demasiado humano, se eleva sobre la miseria. El arranque de la novela, decíamos, es el anuncio de lo inevitable. Aún así, qué les vamos a decir, merece la pena seguir el ritmo cadencioso y preciso de un narrador que sin perseguir la Gran Verdad reparte pequeñas chinas en un camino pedregoso que, seguro, llega a un lugar mejor que el viejo sur del que partimos.
Para ser un escritor de los duritos
Nacido en una granja de arrendatarios de Georgia (EE UU), Harry Crews (1935-2012) pertenece a esa liga de los hombres duros (the hard men path) que puebla la literatura norteamericana del siglo XX. Para entrar en esa liga hay que 1) darse hostias como panes --Crews fue campeón de boxeo en su regimiento durante la Guerra de Corea--; 2) tener aficiones que impliquen trato con los animales --la cetrería y la pesca, en el caso que nos ocupa--; 3) decir tacos --como en "envejecer es una putada. Lo que tienes que hacer es no tenerle respeto a nada, sea lo que sea. Cágate mucho en ello y dale una patada en el culo al diablo" (de una entrevista en Vice)--. Y, por último, 4) tener un vicio o, lo que viene siendo lo mismo, una grandiosa forma de matar el dolor.
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