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El Black Power de La Diáspora Negra (libro de Ronald Segal)

Village Festival, de Inatace Alphonse
Como ya comenté en su día, The Black Diaspora es un auténtico monumento en papel sobre la diáspora negra, la vida en el exilio forzado del pueblo negro esclavizado por las potencias colonialistas occidentales. No podía faltar en nuestra colección de literatura reggae ya que coincide plenamente con la visión conscious que tiene el movimiento rasta de la historia: conciencia de la negritud, del origen en África, conciencia de la propia historia. Contar la historia no contada, la de los esclavos, de los padecimientos y calamidades sufridas, pero también de su cultura, sus revueltas, su valentía, su dignidad. De su orgullo. Puro Black Power.

Yo descubrí el libro al leer Bass Culture: la historia del reggae de Lloyd Bradley, en la selección de bibliografía comentada que incluye al final. Esto es lo que dice Bradley (hijo él mismo de la diáspora negra):


Ronald Segal, The Black Diaspora (Faber and Faber). Que no os desanime cierto aroma a libro de texto; The Black Diaspora es una obra absorbente que sigue, de manera bastante literal, la diáspora negra desde África al Caribe y el continente americano, y después a Europa. Una iniciación de valor incalculable para quienes estén remotamente interesados en cualquier forma de arte negro, ya que traza un recorrido físico y cultural hasta los orígenes de cada fenómeno sociocultural en el África previa a la esclavitud.

Aunque también puede asustar el grosor del libro (pese a no llegar al volumen de Bass Culture) y la ausencia de fotos o ilustraciones (me he pasado horas fascinado buscando imágenes en internet), es un libro que deja marca, desde el cuestionamiento inicial del argumento que daba por hecho que un pueblo "avanzado" estaba en derecho de esclavizar a otro supuestamente menos avanzado --algo que desmonta Segal--, hasta un análisis concienzudo de la historia reciente de esas comunidades negras y los países en los que han vivido, pasando por la cruda descripción de las condiciones bajo la esclavitud, las rebeliones, las representaciones artísticas, incluyendo las riquísimas expresiones musicales (Cuba, Brasil, Jamaica, EEUU...). Todavía no me entra en la cabeza cómo es posible que Ronald Segal haya escrito además de este libro tantas otra obras, incluyendo textos sobre la historia de la India, Leon Trotsky, el dólar estadounidense, Israel, etc. etc. etc. (incluyendo un libro sobre la esclavitud del pueblo negro en el Islam). ¡De dónde sacaba el tiempo este señor!

Durante la lectura he señalado montones de páginas que quería incluir aquí a modo de ejemplo, pero al final he optado por elegir solo tres citas breves que muestran la capacidad de síntesis y análisis de Segal (disculpad la apresurada traducción, si algún día lo publicamos la revisaré a fondo).


[...] Toda la angustia de la esclavitud habría sido intolerable sin algún medio de buscar algún sentido y consuelo, y entre estos medios estaban los cuentos. Había narradores de estos cuentos que le daban una vuelta de tuerca al texto del Génesis. [...] Aquí había un medio en el que la idea de la supremacía blanca se confrontaba, dando la vuelta a la idea reiterada por los blancos de que sobre la raza negra había una maldición divina que la Biblia confirmaba.
Entre los más ricos en variedad y color estaban los cuentos de esclavos con animales como personajes. Algunos comunicaban la recomendación de una estrategia de resistencia. En uno de ellos, un esclavo se encuentra con un animal, y este comienza a hablar con él, pero el esclavo se va corriendo y se lo dice al amo. El amo le advierte de que será castigado si resulta que está mintiendo y a continuación se dirige a comprobar con sus propios oídos si es cierto que el animal habla. Pero el animal no dice una palabra y castigan con latigazos al esclavo. Cuando el esclavo regresa para quejarse al animal, este responde: "Ya te lo dije el otro día, negro, hablas demasiado".
[...] En un sistema con una represión tan rigurosa y unos castigos tan atroces, la revuelta era una respuesta que solo podía venir de un espíritu lleno de furioso desafío. El hecho de que se registraran tantas revueltas organizadas era prueba de ese irreprimible espíritu negro que el sistema sureño (de EEUU) reconocía al dedicar tanto esfuerzo a quebrarlo. Los actos individuales contra los amos, los vigilantes negros y otros blancos eran más numerosos. Los incendios provocados eran, después del robo, la forma de delito más común de la que se acusaba a los esclavos. Los esclavos también se automutilaban como forma de castigar a sus amos. Y siempre estaban los que por desesperación o venganza optaban por el suicidio. [...] Miles de esclavos intentaban escapar en busca de su libertad cada año. La mayoría eran jóvenes y varones, pero los casos de fugitivos de mayor edad o mujeres no eran extraños ni mucho menos. A veces huían de los castigos, antes o después de los mismos; a veces, en protesta por el maltrato; a veces, para reunirse con los miembros de sus familias de quienes les habían separado. A veces huían de amos que se enorgullecían de tratar a sus esclavos con especial amabilidad. La propia sorpresa de que hubieran huido expresada en los anuncios publicados para su captura pone en evidencia lo mucho que les costaba a los sureños blancos entender que los esclavos pudieran huir por el sencillo motivo de que querían ser libres.
David Edward Cronin, 1888

[...] La religión como forma de revuelta de los negros y pobres ha tomado otra forma en Jamaica, para extenderse después, sobre todo entre los emigrantes jamaicanos, por toda la diáspora. Influidos por la ideas de Marcus Garvey, que mantenía que los negros son el pueblo elegido de Dios, el movimiento rastafari surgió en 1930, para proclamar que Ras Tafari, coronado ese mismo año como Haile Selassie I, emperador de Etiopía, era la reencarnación divina. Se trata de un movimiento tan político como religioso que desafía a "Babilonia", es decir, el poder blanco y el materialismo, y aglutinaba tanto a pacifistas que buscaban retirarse a vidas de sencillez devota como a los que defendían la violencia como vehículo de liberación. El destronamiento de Selassie en 1974 y su muerte el año siguiente provocó un desplazamiento teológico entre algunos de sus seguidores, mientras que otros se negaron a creer la noticia. El rechazo de "Babilonia", crucial en su ideología [...], se mantuvo inmutable, con nuevos conversos al mensaje rastafari a través del reggae. [...] El hecho de que las grandes confesiones cristianas no lograran el seguimiento de los negros en Jamaica queda ilustrado por el auge del pentecostalismo, cuyas dos iglesias lograron un incremento en el número de fieles del 4 por ciento de 1963 al 20 por ciento en 1970. No cuesta entender el motivo. El pentecostalismo, una forma de fundamentalismo cristiano que se centra en el Espíritu Santo, ofrece dignidad a los marginados y los desposeídos, ya que enseña que cada persona tiene un valor individual y, "al recibir el Espíritu", recibe dones supernaturales. Para el pueblo negro, el atractivo de esta idea se potencia por unas creencias y unas prácticas que están en armonía con su propia herencia, desde la invocación del Espíritu Santo, los ritos de sanación y los bailes y los ritmos con los pies y manos durante la adoración, hasta la prohibición de alisarse el pelo.
Castera Bazile
A quien se anime a hacerse con el libro, le recomiendo que busque de segunda mano la edición que lleva en la portada el cuadro de Village Festival, de Inatace Alphonse, con el que abrimos esta entrada, en muy opinión muy superior a la que veo ahora al entrar en Amazon.
(Texto de Tomás Cobos)

Jerry Rubin, la yerba y los Panteras Negras

Continuamos con las joyas audiovisuales sobre los yippies que han subtitulado en castellano nuestros amigos de Guerrilla Translation

En este segundo round, el risueño y letal Jerry Rubin entabla un constructivo y entrañable " tête-à-tête" con Dorothy Fuldheim, presentadora de un programa marujil estadounidense. Entre otras cosas hablan del sexo libre, de la pasma, por qué la yerba es mejor que el alcohol y Jerry farda de sus amistades entre las Panteras Negras.


Más info sobre los yippies: 
Los yippies (Acuarela Libros)
Yippie! Una pasada de revolución (Abbie Hoffman)

Panteras negras. ¡Es la revolución, baby!

(reportaje en La Dinamo, texto de Albin Senghor con fotos de Stephen Shames)

Pocos movimientos revolucionarios de los años sesenta han destilado tanto glamour underground como el Partido de las Panteras Negras, sin embargo, su trayectoria dista mucho de un desfile de moda. Las Panteras crearon uno de los programas sociales de regeneración de los barrios pobres de las grandes ciudades norteamericanas más ambiciosos de su época y fueron el núcleo de una coalición de movimientos revolucionarios con una fuerte implantación étnica y social que llegó a tener cierto peso en la vida pública estadounidense, aunque sólo fuera como amenaza al statu quo. El resultado de la aventura revolucionaria tampoco fue muy chic: más de cuarenta muertos por arma de fuego y cientos de encarcelados. Sin embargo, las Panteras Negras siguen siendo un mito político para todos aquellos movimientos políticos y culturales que se desenvuelven en los guetos, cada vez más numerosos, de las grandes ciudades europeas y americanas.

Autodefensa y derechos civiles
Las Panteras Negras fueron el resultado de la evolución del movimiento de derechos civiles que, a lo largo de los años cincuenta y sesenta, había movilizado a negros y blancos contra la segregación legal y la discriminación cotidiana que sufrían los afroamericanos en Estados Unidos. Sus fundadores, Huey P. Newton y Bobby Seale, comenzaron su andadura política en uno de los muchos grupúsculos...

artículo completo

  • New Thing, la novela de Wu Ming 1 que publicamos en Acuarela Libros sobre panteras negras y jazz libre

Agnes Varda: Black Panthers



Si os interesa el tema de los Panteras Negras, echadle un vistazo a la novela de Wu Ming 1 que publicamos en Acuarela Libros, New Thing.

NEW THING, primera novela solista de Wu Ming 1

Un año antes del 68 América ya está en llamas, sacudida por disturbios raciales y por la protesta contra la guerra de Vietnam. En Nueva York, esa primavera del 67, varios músicos relacionados con la “new thing”, el jazz libre de Albert Ayler, Archie Shepp o Bill Dixon, aparecen muertos en extrañas y violentas circunstancias. En los guetos del Black Power se habla de un asesino llamado El Hijo de Whiteman.

¿Existe realmente? Y, si es así, ¿actúa por su cuenta o es mero instrumento de un establishment asustado? Mientras, John Coltrane, guerrero y guardián de los espíritus en esa libérrima avanzadilla de la cultura negra, pasa revista a su vida en un duro y poético soliloquio. Una bobina se desliza en el magnetófono Butoba MT5 de la heroína Sonia Langmut, joven cronista de la “cosa nueva”. Y una nube de recuerdos, personajes y humo parece traída por la ráfaga de aire de un solo fantasmagórico de saxo.
Investigación polifónica, trama detectivesca, jam session política...

New Thing es la primera novela solista de Wu Ming 1: una narración envolvente y de desbordante intriga. Wu Ming 1 forma parte de la banda de escritores Wu Ming (que en chino significa "sin nombre" o "cinco nombres"). En los años noventa los miembros de Wu Ming participaron activamente en el proyecto Luther Blissett, que desafió los cimientos de la cultura establecida: seudónimo colectivo, creación comunitaria de un héroe popular, difusión de rumores y falsas noticias, guerrilla de la comunicación etc. Bajo la identidad de Blissett escribieron la novela Q (edición castellana: Mondadori, 2000).
En el siglo 21, ya con la nueva firma, los Wu Ming han escrito multitud de ensayos, cuentos y novelas como Asce di guerra (2000), 54 (edición castellana en Mondadori, 2003) o Manituana (de próxima publicación en Mondadori), así como el guión de Lavorare con lentezza (también conocida como Radio Alice), película dirigida por Guido Chiesa.
En 2002, Acuarela Libros publicó Esta revolución no tiene rostro, compilación de escritos variopintos (reflexiones, panfletos, manifiestos, cuentos) aparecidos primero en el boletín de noticias digital Giap que produce regularmente Wu Ming.

New Thing se recibe como una ráfaga de aire fresco en una habitación cerrada desde hace decenios. El autor demuestra no sólo un conocimiento enciclopédico de la música afroamericana sino también de aquello que ha dado vida a esa expresión artística. Las luchas por los derechos civiles, los disturbios antiracistas, el deseo de reivindicación social y de justicia, las esperanzas y el sufrimiento de toda una generación militante. Wu Ming 1 habla de ello con el afecto que se demuestra tras una larga relación con ese mundo y con sus códigos expresivos, y leyendo nos sentimos partícipes del mismo entusiasmo, se siente el soplo de la novedad. La Stampa

La voz de Wu Ming 1 extrae fragmentos palpitantes que se entrelazan indisolublemente con sonidos líricos, ardientes y disonantes. La Repubblica

Wu Ming 1 recurre a una estructura y una lengua muy elaboradas para hacer una novela musical y política muy ambiciosa... Una apasionante novela que va más allá del free jazz. Le Monde
Reseñas, ecos: