Para ir cerrando por el momento la colección de películas reggae que he ido seleccionando estos meses, voy a mencionar unos cuantos títulos que aún no he visto pero pintan apetecibles.
The Upsetter (The Life and Music of Lee Scratch Perry) Una película de 2008 sobre el gran chamán del reggae, el incomparable Lee Scratch Perry (de quien Keith Richards dijo que es "el Salvador Dalí de la música"). Narrada por Benicio del Toro (!!!!) y dirigida por Ethan Higbee y Adam Bala Lough.
Roots Time (2006, Silvestre Jacobi) La historia se presenta como "la historia de dos rastafaris en una Road Movie por el interior de Jamaica", lo cual invita a pensar lo mejor o lo peor. No obstante, leo en este blog que fue "ganadora del premio a mejor película en el festival de Portobello en Londres", buena señal.
Otros documentales/películas: - Get Up, Stand Up - L'Histoire Du Reggae (fragmento) - Jam Down (de 1980, se centra en los Congos)
- Sound Business (documental de 1981, se centra en los sound systems de UK) - Superstonic
Sound - The Rebel Dread (documental de Don Letts que a través de su vida hace un recorrido sobre el reggae, el punk y otras corrientes de la cultura moderna británica)
Un título relativamente humilde teniendo en cuenta la longitud y la calidad de documentales hechos posteriormente pero que cuenta con entrevistas e imágenes muy potentes: Lee Scratch Perry en el estudio (a partir del minuto 9 más o menos), actuaciones de Bob Marley, Jimmy Cliff, los Abyssinians, y Jacob Miller ensayando (para mí, lo mejor) y tocando con los Inner Circle.
Y todo ello en solo 60 minutos y grabado en el 77, cuando todo parecía posible (o quizá no tanto) en el mundo del roots reggae.
Con título tan elocuente —Word, Sound and Poweres un concepto rasta que se refiere al poder del lenguaje y por extensión de la música—se publicó en 1980 este fantástico documental de Jeremiah Stein sobre la banda Soul Syndicate, una formación mítica de la que dice Colin Larkin en The Virgin Encyclopediaof Reggae: "Al igual muchos de los músicos que han tocado reggae durante años, sus nombres y su trabajo siguen siendo relativamente desconocidos fuera del mundo de los entendidos, pero es de esperar que, algún día, su trabajo (y el de muchos otros) reciba el debido reconocimiento".
Pues aquí está para hacer justicia Word, Sound and Power, que capta a los Syndicate en su salsa, tocando en directo en un patio jamaicano y divagando en el medio rural sobre el pensamiento rasta y la música. Los músicos son el grandísimo Earl Chinna Smith a la guitarra, George Fully Fullwood al bajo, Carlton Santa Davis a la batería, Tony Chin a la guitarra rítmica y Bernand Touter Harvey a los teclados.
Si tuvieran que pasar a la historia por un tema sería sin duda None Shall Escape the Judgement, que se hizo famosa con la interpretación de Johnny Clarke y que tocan aquí en directo, para cerrar la cinta, con su compositor original, Earl Zero. Aunque Zero quizá no ascienda a las puertas de Zion con tanta facilidad como Clarke, parece imposible concebir un final mejor para el docu...
Aquí lo tenéis completo (Word, Sound and Power), no lleva subtítulos pero hay tanta música que la verdad es que no hacen falta aunque no os enteréis de qué hablan en los intervalos. Si queréis echarle un vistazo rápido para haceros una idea, recomiendo la improvisión en el minuto 42.50 que se marcan.
Continuamos con la filmografía reggae y hoy nos ha dado por la ficción.
Si hay una película que puede desafiar a The Harder They Come como mejor película de ficción sobre el reggae en Jamaica (no incluyo en esta contienda a Babylon, que está centrada en el mundillo caribeño-británico), es Rockers (1978). Argumentos a su favor son el humor, la enorme selección musical, el realismo (parece que en principio iban a hacer un documental) y un reparto en el que figura lo mejorcito de la música jamaicana de los setenta: Leroy "Horsemouth" Wallace, Gregory Isaacs, Jacob Miller, Burning Spear, Big Youth, Dillinger...
Y sobre todo, momentazos como estos:
- Este tipo con chandal amarillo haciendo breakdance en una tienda de discos mientras de fondo suena Dillinger.
- Jacob Miller cantando Tenement Yard(es decir, una canción sobre rastas que quieren que los dejen tranquilos en el gueto) en una fiesta para ricachos. Sobre esto no hay un vídeo en youtube colgado, pero está en torno al minuto 42 para cuando os hagáis con una copia.
- El acapella de Burning Spear (Jah No Dead).
- Y mucho más... pero no quiero destriparlo todo.
De la escena musical de Kingston nos vamos a todo correr a la la vida rural de los rastas con Countryman (aquí con subtítulos),un título menos conocido pero no menos divertido. Aunque peca tanto de ochentera que a veces da casi grima (lo por otra parte le da un delicioso regusto kitsch), es un acercamiento valiente y sin prejuicios a la ideología rasta y aporta la, que yo sepa, primera historia sobre un superhéroe rasta.
La tercera película, Brooklyn Babylon (2001, subtitulada aquí), no la he visto,y además la música es hip-hop, el primohermano del reggae, pero si no me equivoco presenta un retrato interesante de la comunidad jamaicana en el exilio neoyorquino. La historia: una versión moderna de Romeo y Julieta reconvertida en conflicto entre judíos y afroamericanos.
Otra cinta notable que recoge la historia de la música jamaicana es Reggae - The Story of Jamaican Music (2002), de la BBC, dirigido por Mike Connolly y con Lloyd Bradley como asesor (autor de Bass Culture: la historia del reggae).
Aunque en las tres horas de programa tocan muchos palos y no da tiempo a aburrirse, no es exhaustivo, pero ofrece maravillosos documentos gráficos, da una panorámica bastante amplia de la historia del reggae con los testimonios de todo bicho viviente, tanto en Jamaica como en el resto del mundo (atención: en el segundo programa, a partir del minuto 44, temazo de Steel Pulse y luego comentarios de John Lydon alias Johnny Rotten diciendo que era prácticamente el único blanco que sabía de reggae!!, incluyendo imágenes del Pistol en Jamaica) y sitúa relativamente bien la historia de la música en el contexto social y político, no solo el jamaicano sino también el británico.
Está dividido en tres partes: la primera hora está dedicada a los 50 y 60 fundamentalmente, la segunda al roots reggae y Bob Marley, y la tercera a la historia a partir de los 80.
Resulta curioso cómo --esto lo cuenta muy bien Bradley en Bass Culture-- la BBC se pasó los sesenta y gran parte de los setenta discriminando el reggae en su programación, tanto en la radio como en la televisión. Pero como rectificar es de rastas, les perdonamos por este documental.
Junto con la serie para televisión se publicó un libro de fotos de Dennis Morris, acompañado de un texto de Lloyd Bradley, al que aún no hemos podido echar mano, pero conociendo otros trabajos de Morris y Bradley promete mucho (de ahí que lo incluyamos en la bibliografía reggae)
Esta semana queríamos añadir a la filmografía reggae dos importantes referencias sobre la historia de la música jamaicana, en este caso sobre el dub, el reggae abstracto que cincelaron los ingenieros de la isla caribeña a finales de los sesenta y principios de los setenta. (Para quien esté un poco perdido en esto del dub, tenemos una definición básica en el glosario además de varios párrafos en Reggae: Una cultura supersónica, el prólogo a Bass Culture: la historia del reggae).
El primer título es Dub Echoes (2009), una joya dirigida por Bruno Natal, donde se entrevista, entre otros, a estos personajes: Lee Perry, 2ManyDJs, Scientist, King Jammy, Sly & Robbie, Mad Professor, Bunny Lee , U Roy, Kode 9, Don Letts, Howie B, Congo Natty, Ticklah, Gussie Clarke, David Katz, Steve Barrow, etc. etc.
Entre otros atractivos, las entrevistas del documental están editadas "in a dub style", jugando con ecos, reverb, etc. A mí personalmente me fascina también que no se limite a narrar el surgimiento y auge del dub en Jamaica sino que también se da mucha importancia a la influencia del dub en la música electrónica posterior.
La otra cinta es Dub Stories(2006), de Nathalie Valet, que está más dirigida a los ya iniciados y recoge mucho mejor el estado actual del dub en Europa. Hay muchas más imágenes modernas (impagables) de sound systems donde se puede observar el impacto hipnótico de los graves en una sesión de dub potente. No hay tanta "estrella" del mundo jamaicanófilo, aunque aparecen Lee Perry y Mad Professor entre otros, pero el punto fuerte son las opiniones de visionarios modernos como Adrian Sherwood, Iration Steppas, King Shiloh... y varios protagonistas de la escena francesa (el documental es francés) como Zion Train y High Tone.
Dos películas complementarias para quitarse el sombrero.
Sí, quizá la frase de Werner Herzog para describir el documental Land of Look Behind sea algo exagerada ("Esta película logra cosas nunca vistas en la historia del cine"), pero tampoco le anda muy lejos. Jim Jarmusch, por su parte, dijo de esta película que es "chocante... bella... casi perfecta".
En 1981 Alan Greenberg (con un equipo en el que también estaba Jörg Schmidt-Reitwein, socio de Herzog) se acerca a Jamaica a rodar imágenes del funeral de Bob Marley, pero la riqueza de lo que observan en el país caribeño amplía el plan original y, como dice el NY Times, les lleva a embarcarse en "una especie de meditación sobre la música y la religión de la isla, sus tradiciones y su orgullo, un acercamiento a las actividades cotidianas de sus habitantes y algunas de sus esperanzas para el futuro".
Werner Herzog también dijo que es la película que mejor capturaba la Vida, o algo así, y no le faltaba razón. Land of Look Behind puede interesar mucho a lo ya convertidos a los misterios musicales de Jamaica (como las apariciones de Gregory Isaacs y el poeta Mutabaruka), pero ofrece bastante más.
Citando de nuevo el artículo del NY Times, es un documental que "no satisfará a los espectadores que les gusta que les expliquen todo, ya sea con una voz en off o con una trama mundana y previsible. No tiene ni lo uno ni lo otro y ahí reside su pequeña debilidad y su distintiva potencia". (Robert Palmer)
Y por primera vez, que sepamos, os traemos los subtítulos en español (de Tomás Cobos). Se agradecen las sugerencias/correcciones sobre fallos y demás. La película entera la tenéis aquí, creo que se puede bajar fácilmente para ponerle los subtítulos.
Un día cálido como hoy, en 1945, nació Bob Marley, en Nine Mile, Saint Ann, Jamaica (por eso lo de "cálido").
No vamos a hacer un nuevo panegírico de su vida, ya hay bastantes, pero sí queríamos recordarle con algunos materiales: un vídeo en directo con letra incluida; un fragmento breve de Bass Culture: la historia del reggae(Lloyd Bradley)sobre la que para muchos es la época más interesante de los Wailers (y de Bob) y también la menos conocida fuera del mundo de los aficionados al reggae: el breve pero intenso periodo creativo con el productor Lee Scratch Perry; y por último una de las películas que quizá lo reflejen mejor.
Primero el tema en directo con letra: se trata de War. El vídeo ya lleva la letra traducida pero la reproducimos también debajo.
Hasta
que la filosofía que hace A una raza inferior y a otra
superior Sea definitiva y totalmente desacreditada Y
abandonada;
En
todos lados habrá guerra.
Yo
digo "Guerra".
Hasta
que no existan Ciudadanos de primera y segunda clase En cualquier
nación; Hasta que el color de la piel de un hombre No tenga
mayor relevancia que El color de sus ojos; Yo digo "Guerra".
Hasta
que los derechos humanos básicos no sean garantizados por igual a
todos, sin excepción de razas, es la guerra.
Hasta
ese día, el sueño de paz duradera, la ciudadanía mundial y
las leyes de la moralidad internacional no serán nada más
que una ilusión efímera que se buscará pero nunca se obtendrá;
Ahora
en todos lados hay guerra, guerra.
Y
hasta que los viles y miserables regímenes que atenazan a
nuestros hermanos en Angola, Mozambique , África del Sur..... en
una esclavitud infrahumana, hayan sido derrocados y destruidos en
sus cimientos en todos
lados habrá guerra, digo "guerra".
Guerra
en oriente, guerra en occidente,
guerra
en el norte, guerra en el sur,
guerra,
guerra, rumores de guerra.
Y
hasta ese día, el continente africano
no
conocerá la paz, los africanos lucharemos,
lo
vemos necesario y sabemos que ganaremos
ya
que confiamos en la victoria
del
bien sobre el mal, del bien sobre el mal.
A continuación, el fragmento del capítulo de Bass Cultureque narra esa época en que los Wailers se aliaron con el astronauta jamaicano Lee Scratch Perry para contribuir a levantar los cimientos del mejor roots, antes de dar el salto al estrellato mundial.
Visto el panorama, hacía falta que diera el primer paso un inconformista. ¿Y qué podemos encontrar más inconformista que la combinación volátil e inteligente de los tres Wailers (Peter Tosh, Bunny Wailer y Bob Marley) y el productor Lee Perry? Individualmente eran ya capaces de dar al mundo algo sobre lo que reflexionar. Juntos, su actitud no podía encontrar otro canal que el de la rebeldía más seria. Scratch y Bob tenían aproximadamente la misma altura y compartían el carácter peleón que se suele asociar a hombres de menos de un metro setenta, con una curiosidad insaciable e inquieta. Los tres Wailers habían tenido encontronazos recientes con la ley: a Peter lo habían detenido junto a Prince Buster en una manifestación contra Rodesia; Bunny acababa de cumplir una condena de un año en la cárcel por posesión de marihuana; lo mismo que le había ocurrido a Bob, aunque en este caso la condena había sido de un mes. Bob también había pasado más de un año viviendo y trabajando en Wilmington, Delaware, por lo que había tenido un contacto de primera mano con las luchas negras en Estados Unidos y, como veremos más adelante, había aprendido mucho de su mánager negro estadounidense, Danny Sims. Aunque el número de seguidores que tenían estaba en crecimiento, los Wailers tenían reputación de problemáticos con P mayúscula para los empresarios de la industria discográfica. Lee Perry era y es un incordio de primera categoría y ni siquiera le hacía falta llevar la contraria a propósito, pues de manera natural se enfrentaba a tendencias que ni siquiera existían.
Era inevitable que esta alianza se metiera de cabeza en el roots reggae pese a partir desde puntos de vista dispares como la injusticia en el gueto y las baladas de amor con armonías a tres voces de la vieja escuela, ya que la consciousness o letras de conciencia negra y el comentario social eran los dos principales pilares de los Wailers. Ya hemos hablado de sus dramas de rudies, pero antes de esa época sus principales producciones para Studio One a principios de los sesenta habían sido un single titulado Rasta Put It On y las aventuras en solitario de Peter Tosh, Maga Dog y Rasta Shook Them Up. El grupo llevaba estudiando el pensamiento rasta desde principios de la década y ahora estaba sacándolo a la luz: Bob ya había comenzado a dejarse rastas en el pasado, antes de volver al corte afro; y durante el concierto del Día de la Independencia de 1968 en el teatro Regal, mientras otros artistas iban bien vestiditos y cantaban tonadillas llenas de optimismo, Bob Marley salió al escenario con vestimentas de rasta y sandalias y soltó un cántico rastafari. Aguantó en escena toda la canción, ignorando las risas de desprecio que llegaban desde el público. Por su parte, Scratch era el productor de Kingston más innovador, el más ingenioso, el más intelectual, el más dispuesto a tomar riesgos, con un estilo muy elaborado, culto y lúcido, y se había sumergido en la pocomania, los ritos evangélicos y el pensamiento rasta desde un punto de vista musical y espiritual. En 1969 tenía los bolsillos repletos gracias a los ingresos de sus instrumentales bajo el nombre de Upsetter en el Reino Unido y estaba deseoso de utilizar su dinero en algo un poco más gratificante artísticamente que el nuevo coche que le acababa de llegar desde Inglaterra.
Y, por último, la película que hemos elegido es Marley, de Kevin MacDonald. No sé si será la historia "definitiva", como reza el póster de la película (lo hemos puesto más arriba), pero por ahí le andará. Conozco bastante gente que la ha visto, sin tener antes mucha idea del personaje o de Jamaica, y se han emocionado. Tiene también sus detractores (pocos), pero no deja indiferente. Os dejamos con el trailer.
Una de las grandes sorpresas positivas en el mundo del reggae en España en los últimos meses ha sido el nacimiento de Black Star, una editorial dedicada exclusivamente a los ritmos jamaicanos, toda una proeza que merece nuestra admiración, como ya comentamos no hace mucho. Más aún, si se tiene en cuenta la elección del primer libro, La leyenda de Sugar Minott y Youth Promotion, de Beth Lesser, una obra que reconocemos que desconocíamos antes de verla publicada en español y que nos ha deslumbrado por muchos motivos. Aquí están algunos: - El personaje. Sugar Minott fue ante todo una persona implicada en su comunidad,
en el gueto jamaicano, un artista que se encontraba en las raíces de, en nuestra opinión, la esencia de la música jamaicana: el carácter colectivo, la utilización de la música como un lugar de encuentro para el pueblo y como un lenguaje de orgullo e identidad de los más humildes. En su prólogo al libro, Carlos Monty dice que Sugar era un tipo que buscaba "promover los talentos locales, dar refugio a quien lo necesite en su comunidad local, y sobre todo, descubrir y cultivar el potencial de los jóvenes del gueto".
- El aspecto gráfico. Beth Lesser, además de escritora, es una grandísima fotógrafa que pasó muchos años visitando la isla con su marido Dave Kingston, inmersos en la escena de los sound systems jamaicanos de los ochenta. Durante esta época publicaron el fanzine Reggae Quarterly, y Lesser documentó con unas fotos aquella escena que se desarrollaba lejos de la mirada mercantil occidental, tras la muerte de Bob Marley en 1981. Prácticamente cada página del libro viene acompañada de una foto y, si el texto de Lesser es muy cercano, muy emotivo, por la amistad y el conocimiento de primera mano de muchos de los retratados y el contexto, las fotos reproducen esa cercanía de manera casi hipnótica y son además un documento impagable de una época que no debe pasar al olvido.
- El desfile de personajes, de los que en muchos casos hay muy poca o ninguna literatura, es apasionante, no solo porque nos han descubierto mucho territorio nuevo para bucear en los cofres del tesoro musical jamaicano, sino por unos retratos frescos y tridimensionales que dan a la historia profundidad y te sitúan de lleno en la escena de los sound systems jamaicanos. En ese sentido, es como mirar por el ojo de la cerradura y transportarse en el tiempo y el espacio a los dancehalls (salas de baile) de los ochenta. En la web de Black Star han subido este impresionante vídeo (de aquí que incluyamos esta entrada también en la filmografía reggae) de una hora en el que se captura una sesión del sound system de Sugar Minott, Youth Promotion, en un enfrentamiento (sound clash) con otro sound (Black Star).
- La entrevista final a Beth Lesser. Todo un acierto, ya que nos reconocemos en los ojos de esa extranjera blanca que quedó extasiada con los bajos abismales del dub y el reggae en general. Tanto nos ha gustado la idea de incluir esta entrevista a posteriori,con el punto de vista privilegiado que dan la distancia y el tiempo, que vamos a entrevistar en breve a Lloyd Bradley (autor de Bass Culture: la historia del reggae) replicando alguna de las preguntas a Lesser.
Para resumirlo todo, citamos de nuevo a Carlos Monty, en el prólogo del libro: "La historia de Lincoln 'Sugar' Minott es también la historia del reggae. La otra historia que no se vende en posters y camisetas para consumo masivo. La realidad del gueto no es bonita, ni para todos los públicos y solo está al alcance de los 'entendidos'. Pero es en los caminos duros y polvorientos donde se escriben las historias de verdadero valor universal y donde se abre la puerta a la esperanza de un mundo mejor, aunque sea a pequeña escala". Estamos ansiosos por saber cuál será el próximo libro con el que se atreverá Black Star y, sobre todo, por tenerlo entre nuestros manos (¿Rub a Dub Style: The Roots of Modern Dancehall, también de Beth Lesser?). Aprovechamos además para anunciar (pronto con más detalle) que Acuarela Libros y Black Star compartiremos un puesto en el festival Rototom de este año (16-23 agosto). ¿O pensaba alguien que lo de las alianzas jamaicanas era marketing vacío?
Por aclamación popular, la siguiente entrada de la filmografía reggae -que en principio estaba reservada para más adelante- es Babylon, coescrita por Martin Stellman (guionista de Quadrophenia, lo que se nota para bien) y Franco Rosso, que la dirigió. De igual manera que The Harder They Come retrata los sueños rotos de los aspirantes a estrellas del reggae en el contexto de miseria de los guetos de Kingston, Babylon muestra el complejo mundo de los sound systems jamaicanos en Inglaterra con el telón de fondo del racismo, la represión policial y en general las difíciles condiciones con las que se encontraron los inmigrantes caribeños en el Reino Unido. Debajo del enlance al vídeo (subtitulado en castellano, gracias a bernardub; en cualquier caso, el DVD está tirado de precio si lo buscáis en la red) lo cuenta mucho mejor Lloyd Bradley, en un fragmento extraído de Bass Culture: la historia del reggae. Hagan un hueco y no se lo pierdan.
"[...] De igual magnitud fue la creatividad que alentaron Rock Against Racism y el emparejamiento del reggae y el punk. En vista de la mayor popularidad de los grupos de reggae, se abrieron a los sonidos jamaicanos espacios que antes les estaban vedados, sobre todo el circuito universitario y los pequeños teatros y grandes clubes que surgieron en todas las ciudades británicas en respuesta a la necesidad de directo del punk. Sitios como el Vortex, el Zig Zag y el Venue en Londres. Esto no solo significaba que las bandas tenían más trabajo, sino que esas mismas bandas se hicieron mucho mejores que si no hubieran tocado en estos sitios, pues las expectativas de estos espectadores, en su mayoría blancos, eran distintas a las del público negro que ninguneaba a Matumbi. Significaba que las canciones y los arreglos tenían que elaborarse mucho más allá del monolitismo de los sound systems y los líderes del mercado comenzaron a abrirse a reestructuraciones del reggae como la que llevó a cabo Dennis Bovell, incluyendo todo tipo de técnicas musicales. Es imposible imaginar la canción que da título a este capítulo, la imponente Warrior Chargede Aswad, si no se hubieran dado estas circunstancias. "Dicho single utiliza la tecnología del momento, un sonido cargado de metales, una habilidad en los arreglos que lleva hasta sus límites la base rítmica, ideas dub que dejan en bragas a los contemporáneos jamaicanos, detalles de locura genial y ese espíritu gozoso y valiente que mejor se ajusta a la definición de dread. Warrior Charge es una cumbre aún no superada del reggae británico. Su atrevido sentido de la aventura resumía lo que era aquel sonido y lo que tenía que ser. Elegir la canción como tema central para el largometraje de 1980 Babylon era pura lógica. La película, dirigida por Franco Rosso —cuyo apellido no parece indicar ascendencia jamaicana—, es una observación aguda de la vida en el mundillo de los sound systems londinenses, con un guión inteligente y unas actuaciones redondas. En el papel protagonista está Brinsley Dan, cantante de Aswad y ocasional actor para televisión en su juventud, y de la música se encargó Dennis Bovell. Mostraba de manera muy detallada las derivaciones políticas y sociales asociadas al proceso de introducir un conjunto de valores tan intrínsecamente kingstonianos como un sound system en un paisaje londinense y las presiones familiares que experimentaban los inmigrantes jamaicanos de segunda generación. También se observa que las paranoias de los pinchas de un sound system son iguales a ambos lados del océano. Warrior Charge era el arma secreta, la canción que (de manera perfectamente creíble) podía aniquilar a todos los adversarios en la pista de baile. Babylon sigue siendo el documento más penetrante y entretenido sobre la cultura reggae británica."
En este documental mítico de la BBC se cuenta la llegada de los jamaicanos al Reino Unido a partir de los años cincuenta, el brutal choque de culturas y, sobre todo, la fascinación que la música caribeña causó entre los ingleses, pasando por los mods, los skins, los punks y todo bicho viviente con un poco de ritmo en el cuerpo. El principio de una larga amistad. Aunque no pilléis el inglés, no os lo perdáis, solo por las imágenes y la música es para empezar a bailar hoy viernes y no parar hasta el lunes de madrugada... Y todo salpicado con imágenes de sound systems británicos y entrevistas a Bunny Lee, Max Romeo, Sugar Minott, Prince Buster, LKJ, Don Letts, Big Youth... ¡Dios! ¡Jah Rastafari! (El vídeo que enlazamos es la primera parte, desde ahí veréis los enlaces a las siguientes partes o a un enlace con el documental entero, no pasa de una hora y media en total.)
Comenzamos por fin con la Filmografía Reggae con una película mítica que quizá mucha gente conozca pero no tantos hayan visto: The Harder They Come, que dio la fama internacional a Jimmy Cliff pero que, sobre todo, mostraba de manera espectacular las ambiciones de los jóvenes que llegaban a Kingston con el sueño de convertirse en cantantes famosos, encontrándose con el mundo de miseria y delincuencia de los guetos jamaicanos.
Además, la banda sonora de la película es merecidamente legendaria, como veréis más abajo. No nos enrollamos más porque debajo hemos añadido un fragmento largo donde Lloyd Bradley lo cuenta muy bien en Bass Culture: la historia del reggae. Disfruten (tendréis que buscarla primero, aquí os ponemos un aperitivo).
Quizá
la mejor oportunidad para poner en escena la miseria de los guetos
llegóen 1972, con la película The Harder They Come,
la historia de un chaval de pueblo que llega a la ciudad para
buscarse la vida como cantante, pero, empujado por las circunstancias
y no por una maldad intrínseca, acaba convirtiéndose en el
delincuente más buscado de Jamaica. La historia es en parte una
biografía de tantos artistas que probaron suerte en los estudios y
en parte la historia del forajido y héroe popular de los años
cuarenta Rhygin (Vincent Martin). Dirigida y coescrita por Perry
Henzell, es el relato más sincero, entretenido y agudo de cualquier
industria musical en cualquier lugar del mundo. Abrió una ventana
que ofrecía en primer plano el panorama de los estudios de Kingston,
los productores, los artistas y las tácticas de explotación de la
industria musical, al tiempo que revelaba la relación única que
tenía el público con este mundo. La película presentaba una visión
afilada de lo que significaba la vida en el guetode
verdad y proporcionaba un auténtico manual
del mundo del gueto. La actuación, el guión y la dirección de la
película tienen tal intensidad que se puede oler la basura de la
calle y se siente el calor del sol jamaicano. Y es precisamente de
esta forma como hay que entender la música, como parte de un todo
—como parte de la vida negra en Jamaica—, no como una entidad
aparte. Solo así cobra sentido.
The
Harder They Come cuenta
además con una banda sonora
que incluía You Can Get It If You Really Want,
Sitting in Limbo
y Many Rivers to Crossy
el tema que da título a la película (Jimmy Cliff), PressureDropy la vigorosa Sweetand Dandy (Toots&
the Maytals), Draw Your Brakes(un
toasting salvaje a cargo de Scotty sobre el Stop thatTrainde Keith & Tex),
la rompedora Rivers of Babylon
(Melodians) y una canción que resumía tan bien el argumento de la
película que podía haberle dado el título, Johnnytoo Bad (Slickers). Hasta
la publicación en 1984 de Legend,
el recopilatorio póstumo de Bob Marley, la banda sonora fue el álbum
más vendido de la historia del reggae. La película fue un éxito en
todos los países con población jamaicana y rápidamente alcanzó el
estatus de culto en otros lugares. En Londres, por ejemplo, es la
típica película de la sesión de medianoche.
Jimmy
Cliff representó el papel del protagonista, Ivan, vestido con una
camiseta azul adornada con una estrella amarilla que marcó tendencia
y calzando unas botas de piel de serpiente que afortunadamente no se
pusieron tan de moda. Un papel que puso en escena de manera
increíblemente convincente y que le vino de maravilla.
La
película hizo mucho por mí y por la música. Conocí a Perry
Henzell en un estudio, yo estaba grabando el disco en el que está
Let Your Yeah Be Yeah
y me dijo que quería que escribiera la música para la película. Me
preguntó si podía componer música para películas y le dije:
«¡Claro, tío, claro que puedo, puedo componer lo que quieras!».
Era como volver a la heladería de los Kong años antes, tienes que
aprovechar las oportunidades. Seis meses después, Chris Blackwell me
dio el guión de la película y me dijo que el mismo tipo quería que
hiciera el papel del protagonista. Pensaba que solo querían que
compusiera la música y ahora querían que actuara, algo en lo que no
tenía experiencia, pero agarré el guión y lo leí de todas
maneras. Me gustó y me identifiqué con los dos aspectos porque
conocía la historia de Rhygin, entendía ese aspecto de la vida
jamaicana y conocía el negocio musical, llevaba metido en él desde
los catorce años. No me pareció imposible, así que acepté. ¿Cómo
iba a decir que no?
The
Harder They Come tuvo una
gran importancia en la difusión de la ética rasta y la música
roots. La vieron en todo el mundo y, aparte de que sonara la música,
te llevaba al corazón de la cultura roots y te enseñaba cómo vivía
la gente en Jamaica en esa época. Presentó al público el hecho de
que en el reggae había mucho más que el rollo festivo de los
grandes éxitos, porque había unas imágenes que acompañaban la
música. Esto era antes de que hubiera vídeos. La película era
social... económica... política... religiosa... todos
los aspectos de la sociedad jamaicana. Era todo eso. Contaba la
historia con auténtica profundidad, lo ponía en contexto y es algo
que seguramente sorprendió a mucha gente, ayudó a que lo
entendieran y a que apreciaran el reggae por lo que era de verdad. La
película fue como ¡boom!,
una imagen perfecta de la música y de sus orígenes, abrió toda una
serie de puertas y dio una identidad a muchos lugares y personas.
Presentaba la identidad del forajido, el rebelde, el rude boy; la
gente de los estudios; la gente de la calle; los rastas. En algún
momento me identificaron con esa imagen de rude boy, porque era mi
papel en la película, ¡pero no me molesta!
Fue
The Harder They Come lo
que abrió el mercado internacional, ya que hasta entonces no creo
que la música roots pudiera tener sentido para mucha gente fuera de
Jamaica. Porque era sincera, te decía cómo era la vida en Jamaica.
Está basada en un delincuente de verdad, Rhygin, el primer gran
forajido de Jamaica. De pequeño nos contaban historias sobre Rhygin.
Rhygin es
una palabra en jamaicano que significa «malo», la gente decía «es
un hombre rhygin,
no le molestes ni le mires». Pero Rhygin estaba con el pueblo, era
una especie de Robin Hood, creo que se le puede llamar así.
La
parte sobre la industria musical también era muy auténtica, porque
muestra la situación de la música en Jamaica, al menos la de
entonces. Era un papel que hablaba sobre mi vida, o las vidas de
tantos chavales en Kingston que querían meterse en el mundo de la
música. La única gran diferencia entre el protagonista y yo es que
nunca he matado a nadie, ¡todavía!, pero cuando llegué de joven al
oeste de Kingston vi asesinatos. Hay poca gente en el oeste de
Kingston que no haya visto cómo han matado a alguien o un muerto. No
es una exageración, es la vida.
Estoy
trabajando en la segunda parte de The Harder They
Come, desde hace varios
años. Resucito a mi personaje veinticinco años después, pensé que
se puede hacer porque nunca se le ve muerto. Ves cómo le disparan
pero no ves que le entierren. La nueva tiene todos esos elementos de
realidad pero está situada en el mundo moderno. No, no sé cómo
funcionará. Nunca se sabe si algo va a funcionar, simplemente tienes
que abordarlo todo con una visión positiva.
Aunque
a menudo se elige el álbum Catch a Fire de
los Wailers —con su innovadora portada, sus remixes y sus overdubs,
su enorme campaña de marketing y la evidente influencia de los
valores del hombre blanco— como el momento crucial para la entrada
del reggae en el gran mercado internacional,
no es cierto. Los historiadores futuros deberían acudir a The
Harder They Come, que había
atraído un enorme interés meses antes de Catch a
Fire, un disco que en un
principio fue prácticamente ignorado por el público (aunque no por
los medios de comunicación). Pero además de dar a conocer la música
a un público mundial, la película de Henzell logró un
replanteamiento del reggae en la industria musical jamaicana. O mejor
dicho, entre los capos de la música jamaicana.
El
hecho de que se hubiera realizado una «gran producción
cinematográfica» sobre el mundo del roots reggae era impresionante
en sí mismo —muchos de los grandes productores participaron de
manera periférica—, pero cuando The Harder They
Come fue además un éxito,
todos tomaron nota. Aparte de presentar esta nueva tendencia musical
como algo glamuroso y un poco peligroso, lleno de sustancia y al
mismo tiempo divertido, la película hizo que de repente en Jamaica
vieran que tenía una legitimidad: «Si han hecho una película que
ha sido un éxito en el extranjero, entonces es que está bien,
¿no?».
Este
fue el momento en que se subieron al vagón del roots aquellos
productores que se habían mantenido discretamente al margen de algo
que les parecía demasiado radical y seguían produciendo lo que
parecía gustar al público internacional. Bunny Lee, Coxsone Dodd,
Joe Gibbs y compañía se lanzaron a la música roots con resultados,
como era previsible con personajes de este calibre, espectaculares.
Las compuertas se abrieron y el fruto fueron muchas de las canciones
que hemos mencionado en este capítulo. Pero la principal
consecuencia musical que tuvo el roots and culture
fue elevar, a una altura más allá de Venus, un par de formas
musicales que llevaban en circulación hacía tiempo pero que aún no
tenían un reconocimiento generalizado. El toasting y
el dub.