Para una banda sonora de "Cuerpo" de Harry Crews

La máxima competidora de Dorothy Turnipseed, la joven y tosca secretaria sureña procedente de Waycross, Georgia, (transformada en la deslumbrante Shereel Dupont por el fisioculturista Russell Morgan en su gimnasio “El Emporio del Dolor”) para alzarse con el prestigioso título de Miss Cosmos, no es otra que la candidata del gimnasio Black Magic de Detroit, Michigan, la descomunal Marvella Washington.

Con este enfrentamiento son varios los elementos irreconciliables que se dan cita sobre el escenario.

Dos concepciones distintas de la belleza del cuerpo femenino: la enormidad contra la armonía y la proporción.

Dos razas: white trash, rednecks del sur, contra la barriada negra de Detroit.

El Emporio del Dolor contra La Magia Negra (el esfuerzo y el sufrimiento sin química contra las inyecciones de esteroides anabolizantes).

El campo contra la ciudad, ergo dos maneras de hablar y de expresarse (dos idiomas).

El rock n’roll y la música country contra el soul y el funk.

Sus satánicas majestades, los Rolling Stones, contra James Brown, “el Secretario del Soul y el Ministro de Asuntos Exteriores del Funk” (según denominación de Colin Powell la noche del 7 de diciembre de 2003 en que le concedieron el premio Kennedy Center Honors a las artes).

Street Fighting Man vs The Payback.









Shereel ensaya su número frente al espejo al compás del Street Fighting Man, sencillo del álbum Beggars Banquet (1968) de los Stones, según la revista Rolling Stone (valga la redundancia) “la canción más política de la banda” (inspirada en las revueltas estudiantiles de la Rive Gauche, precursoras del Mayo del 68 y las marchas contra la guerra de Vietnam en Londres). Rock n’ roll de la clase obrera. Canción de jukebox, cerveza Coors y honky tonk.

[...] Por todas partes oigo el ruido
de pies en marcha y a la carga…
¡Oh, chico! Porque el verano está aquí
y el tiempo es excelente para peleas callejeras…
¡Oh, chico! ¿Pero que puede hacer un pobre chico,
excepto cantar en una banda de rock’n roll?
Porque en la soporífera ciudad de Londres
no hay lugar para un luchador callejero. ¡No!

¡Hey! Creo que el momento es excelente
para una revolución de palacio,
pero donde yo vivo
el juego que se lleva es solución de compromiso…”.



Mientras que Marvella Washington y sus hermanas (Starvella, Shavella, Jabella y Vanella) cuyos andares y forma de hablar son puro funk coreografiado (para horror del traductor), hacen temblar las paredes del hotel con la atronadora voz de James Brown, alias Little Junior, alias Music Box, alias “El Napoleón del Escenario”, alias “El Hombre con Nitroglicerina en los Pantalones”, alias “El Padrino del Soul”, alias Sex Machine, gritándole al mundo el delirante “I don´t know karate but I know ka-razor” del tema The Payback (del doble álbum con el mismo título que iba a ser la banda sonora de la película “black explosion” Hell Up in Harlem de Larry Cohen (la podéis encontrar enterita en youtube, http://www.youtube.com/watch?v=zFdgs7NotOs) antes de ser rechazada por el director aduciendo que “no era lo suficientemente funky”; álbum que, sin embargo, no tardaría en alcanzar el número uno en las listas de R&B y que hoy es considerado unánimemente como el punto culminante de la carrera de James Brown, un verdadero hito de la historia del funk).









Aquí la espectacular actuación en Zaire (1974) que precedió al combate Rumble in The Jungle, (George Foreman vs Muhammad Ali), extraída de la película Soul Power.

Las hermanas Washington, bailan y corean este tema (no está de más recordar que James Brown, aunque natural de Carolina del Sur, es hijo adoptivo de Georgia, el mismo estado que vio nacer a Harry Crews), destacando el valor de “El Padrino del Soul” como símbolo universal de la fuerza, el orgullo, la rebeldía y la supervivencia de los negros norteamericanos (tal y como lo califica Marc Eliot en el prólogo de I Feel Good, las Memorias de James Brown, lujosamente editadas en castellano –aunque, lamentablemente, sin el pliegue de fotos– por Global Rhythm).

Me pregunto si el señor Crews, al seleccionar estos dos temas, tendría en mente el célebre incidente que tuvo lugar en el Santa Monica Civic Auditorium (en el Festival TAMI show), la mítica noche de 1964 en que el señor Brown, en la que todavía se considera la actuación más impactante de la historia del rock, con su interpretación de la canción Please, Please, Please (de veinte minutos) estuvo casi a punto de arruinar la carrera de los Stones.

La célebre actuación de James Brown en el TAMI show.


En propias palabras de James Brown: “Mientras cantaba Please, Please, Please, recuerdo que Mick Jagger se colocó con sigilo al borde de una de las alas del escenario y me observó con atención cantar durante veinticinco minutos aquella ceremonia de rendición, con capa, caídas de rodillas y todo el arsenal vocal que tenía. Más tarde me dijeron que el señor Jagger se había fumado una cajetilla entera de cigarrillos durante mi actuación, y que estaba tan impresionado por lo que había visto que quería hacer cambios en su concierto y conseguir que otro artista actuara antes que ellos para no tener que salir justo después de mí. ¿Os lo imagináis? Se suponía que ellos eran las estrellas de aquel cartel extraordinario de jóvenes artistas del rock and roll, los encargados de cerrar el programa, un honor reservado al grupo más importante. Pero el señor Jagger aprendió aquella noche que no era tan fácil actuar después de James Brown”.

Del mismo modo, Shereel Dupont también sabe que, cuando llegue la hora de la verdad, no va a ser fácil competir con Marvella Washington en la gran final del certamen de Miss Cosmos.

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