Ya tenemos trilogía Tiqqun



Is England becoming a fascist state?



Esta semana, al leer la nueva ocurrencia antiinmigración de David Cameron ("La Policía británica podrá confiscar los sueldos de los inmigrantes ilegales") se me vinieron a la cabeza unas palabras de la letra de la canción Reggae Fi Peach del poeta dub Linton Kwesi Johnson, en las que dice:

Is England becoming a fascist state?
The answer lies at your own gate,
And in the answer lies your fate.

¿Se está convirtiendo Inglaterra en un estado fascista?
La respuesta está en tu puerta
y en la respuesta está tu destino.

No parece que la canción (que trata de la muerte del profesor neozelandés Blair Peach a manos de la policía en una manifestación antirracista en 1979), quede tan lejana en el tiempo, pese a que se escribió hace 35 años.

Por cierto, el tema está incluido en el disco Bass Culture, en el que se inspiró Lloyd Bradley para el título de su libro Bass Culture: la historia del reggae.




Los ritmos africanos del reggae (II)




(texto de Lloyd Bradley en Bass Culture: la historia del reggae sobre las conexiones entre los ritmos africanos, los rastas y el reggae; para ver la primera entrada sobre ritmos africanos y reggae pincha aquí); la canción con la que abrimos la entrada es otro ejemplo de música jamaicana con fuerte herencia africana)


[...] La música, obviamente, era una gran parte de la vida en [la comuna rasta de] Pinnacle. Y también en este caso la inspiración se encontraría en África, lo que naturalmente implica que las percusiones serían la base de la música rasta. Durante la esclavitud, los tambores, un instrumento vital en las ceremonias religiosas africanas, habían estado prohibidos. Ahora la percusión sobrevivía bajo dos formas distintas pero casi clandestinas: kumina y burru, derivadas en los dos casos directamente de África. El kumina era el lado musical de la pocomania, una religión que se originó en Ghana y sobrevivió a la esclavitud en Jamaica. Los burrus eran una etnia descendiente de una tribu de África occidental que sorprendentemente había conservado gran parte de su identidad y se había visto desplazada desde Clarendon hacia los guetos de Kingston unos veinte años antes.

La principal influencia fueron las percusiones burru, que en su formación clásica consisten en tres tambores que se combinan para lograr un deslumbrante efecto melódico. El bombo lleva el ritmo, mientras que el repeater se encarga de la melodía y el fundeh aporta armonía o, cuando es necesario, contrapunto. Los tres tambores cuentan con dos membranas. El bombo, que mide casi un metro de diámetro con un parche lo suficientemente suelto para generar infrasonidos, se golpea con baquetas acolchadas, y el percusionista se sienta a caballo sobre el instrumento. Los otros dos son de tamaño mucho más pequeño y normalmente se tocan con las manos, utilizando las palmas, las bases de los pulgares y las puntas de los dedos para obtener un amplio espectro de efectos y notas de unos parches tensados con pericia. Los tambores burru alcanzaban su momento de mayor espectacularidad cuando la comunidad recibía a un prisionero liberado, un acto de desafío que siempre impresionaba a los rastas que vivían junto a los burrus en Dungle, una zona de chabolas de Kingston. No es de extrañar que muchos rastas, entre ellos Count Ossie, aprendieran la técnica de los tambores burru del maestro Brother Job. La sutil diferencia entre el estilo burru y lo que después sería la música rasta radicaba en un cambio de papeles, ya que el fundeh mantenía el ritmo mientras el bombo lo enfatizaba, dando lugar así a una variación de tempos en el interior de un solo ritmo que resultaba menos compleja, mientras el repeater se encargaba de la melodía.

La percusión del kumina era mucho más intensa y frenética, con solo dos tambores, el kbandu y el cast, los dos de una sola membrana y de unas dimensiones que permitían que el percusionista se sentara a caballo. El kbandu, de mayor tamaño, mantenía el ritmo, mientras que otro músico aportaba variaciones tocando los dos tambores con baquetas cortas. La música rasta original combinaba los dos estilos en grupos de tamaño variable, añadiendo además una gran variedad de instrumentos de percusión modernos o de inspiración africana, así como instrumentos de viento creados con botellas y bambú. (Se trataba de cañas o botellas a las que se les quitaba la base, que se cerraba después con celofán o papel, y se tocaban soplando con los labios fruncidos, como un kazoo o mirlitón.) En un principio las letras eran simples cánticos, himnos a Jah Rastafari o pasajes de la Biblia, pero los contenidos fueron ampliándose incorporando poesía y letras originales. Las primeras percusiones rasta eran mucho más sofisticadas de lo que pudiera parecer y se ganaron rápidamente el interés de los músicos convencionales, que de vez en cuando se alejaban por unas horas de su trabajo en las orquestas de los hoteles y se unían a los rastas para crear un jazz típicamente jamaicano al añadirle guitarras y metales.

God Save the Pistols: reeditamos Rotten

Atención: reeditamos Rotten a todo lujo y ya vamos por la tercera tirada. Hemos cambiado el formato, más manejable, hemos revisado el texto y mejorado algunos detalles como el lomo, y hemos añadido un epílogo de Luis Navarro que por sí solo ya valía la reedición. Definitivamente, Rotten's not dead.

Este libro no es una historia del punk. La autobiografía de JOHN LYDON, cantante de los Sex Pistols, revela más bien la idea de algo que pudo ser y no fue; los mimbres de una revolución imposible que, sin embargo, durante un instante de 1976 lograron prender en algún compartimento de la conciencia juvenil. Este libro sitúa su epicentro en esa explosión instantánea que desató el grupo británico y, describiendo una onda expansiva que pronto desvió su trayectoria gracias a la ambición o la estupidez de muchos de sus artífices, nos invita a imaginar "otro punk". Porque, más que la historia de Sex Pistols, Rotten: No Irish, No Blacks, No Dogs expone las instrucciones de una manera de vida, redactadas a fogonazos, con tanta aportación del cerebro como del corazón y sin un plan maestro detrás. Mientras nos seguimos preguntando año tras año qué es el punk, John Lydon prefirió responder a esta generalidad casi abstracta sin dar una respuesta. Para ello rescató de la casa de sus padres el álbum de fotos familiar y desde allí comenzó el recorrido de su particular visión de ese periodo de mediados de los setenta en que las calles de Londres se convirtieron en batallas campales, cuando no en estrafalarios circos no aptos para niños.

Reseñas, ecos:



  • Portada en el formato de las dos primeras ediciones

Los ritmos africanos del reggae (I)


Hace unos meses un buen amigo me comentó que al leer el prólogo que escribí para Bass Culture: la historia del reggae (podéis ver el prólogo aquí: "Reggae: una cultura supersónica") me refería varias veces a los "ritmos africanos" sin explicar en qué me basaba. Es decir, que estaba muy bien hablar de que si el orgullo africano, que si el león y Selassie, y tal y cual... pero ¿qué tienen de africano los ritmos del reggae, teniendo en cuenta los siglos de distancia que hay entre los músicos de los 60-70 en Jamaica, tan influidos por los sonidos estadounidenses por otra parte, y la música poco documentada de sus antepasados en el continente negro?

Lógicamente, mi excusa fue que era un tema que se desarrollaba en el libro de Bradley y que yo por falta de espacio no podía abarcar en mi introducción. Pero no le faltaba algo de razón a este amigo y tras darle vueltas al asunto se me ocurrió que no estaría de más presentar los vínculos entre el reggae, el movimiento rasta y África a través de otros autores que lo explican mucho mejor que yo. Además, con este pretexto le damos un empujón a la bibliografía reggae, que teníamos algo parada (por falta de tiempo, más que nada), y nos adentramos en la compleja red de elementos sociales, políticos, culturales y espirituales que hace del reggae un auténtico cofre del tesoro.

Pero antes de pasar a la primera de las cuatro entradas que he preparado, os recomiendo leerlas al ritmo de la gloriosa Box Set de reggae con ritmos Nyahbinghi (los más africanos del reggae) que sacó la Trojan. Ahí va un ejemplo para comenzar a flotar. (texto de Tomás G.C.)








Creo que ya lo he dicho en otro momento, pero Dub in Babylon (subtitulado The Emergence and Influence of Dub Reggae in Jamaica and Britain from King Tubby to Post-punk), de Christopher Partridge, fue un libro que consideré como alternativa a Bass Culture cuando no estábamos seguros de si nos darían los derechos. Me fascinó desde las primera páginas porque se trata de un apasionante análisis de los componentes políticos y espirituales que hay en los cimientos del dub y en general del reggae. En la primera parte Partridge repasa la influencia de las tradiciones africanas y de los rastas en la música jamaicana, el carácter "sagrado" del dub, el nacimiento del sound system en Jamaica, y dedica abundante espacio a los dos grandes maestros dub: King Tubby y Lee Scratch Perry. La segunda parte explora la llegada del reggae y el dub a UK, la importancia de los graves y el bajo en estos sonidos, los flirteos con hippies y punks, el surgimiento de la poesía dub, la figura central de Jah Shaka en el dub británico... Y mucho, mucho más. Pese a contar con el inconveniente de no incluir fotos, es un libro fundamental para cualquiera que haya descubierto o quiera descubrir en el reggae/dub algo más que un ritmo cautivador. Os dejo con Partridge (disculpad la traducción apresurada, me temo que el libro no está publicado en castellano):


Nyabinghi y el surgimiento de los tambores rastas

Un elemento central del movimiento rasta es el Nyabinghi. Al igual que muchos términos rastas,  Nyabinghi tiene varios significados. En primer lugar, es un término que introdujo en el movimiento Leonard Howell. Posiblemente tras leer un artículo de fuentes dudosas sobre una milicia liderada por Selassie llamada el Orden Nyabinghi de Etiopía, adaptó la palabra como grito de guerra para los rastas, enfatizando que significaba: "muerte a los opresores negros y blancos".  Nyabinghi se convirtió así en un término codificado para referirse al derrocamiento violento del gobierno. En segundo lugar, se convirtió en una facción ortodoxa y fundamentalmente espiritual del movimiento rastafari. En tercer lugar, es un "encuentro oficial de los hermanos (brethren) para la inspiración, exhortación, la celebración, fumar (marihuana) y el contacto social" (Barrett). Finalmente, por vinculación a este último sentido, se utiliza a veces para un género de música que consiste en cánticos y tambores, a menudo denominado así porque se toca en encuentros Nyabinghi, con Count Ossie como principal representante.

Con una gran influencia de la música africana, la música rasta era (y sigue siéndolo hoy en día para muchos rastas) Nyabinghi, una versión modificada de los tambores africanos conocidos como Burru (también conocidos como Buru o Burra). [...] James Davis dice: "Irónicamente: el reggae no es música auténtica rasta, pero los tambores Nyabinghi sí". Obviamente, como hemos visto, los tambores no eran algo ajeno a la cultura jamaicana, ya que los tocaban las comunidades de cimarrones, en los grupos mialistas y, de manera más amplia, en el afrocristianismo. De hecho, muchas de las melodías y armonías vienen de los himnos cristianos. Sin embargo, los estudiosos suelen fijarse en el Kumina, un antepasado religioso jamaicano con raíces en los sistemas de creencias del Oeste de África, y han tratado de trazar vínculos explícitos entre los tambores  Nyabinghi y los del Kumina. Sin embargo, esta conexión se ha visto cuestionada y resulta una tesis ofensiva para muchos rastas. Esto se debe a que, como afirman Kenneth Bilby y Elliot Leib:
pese al respeto por la "africanidad" de los tambores Kumina, los rastas rechazan ciertos aspectos fundamentales de la experiencia religiosa del Kumina, como la posesión de los espíritus ancestrales y el énfasis puesto en la continua participación de los muertos en los asuntos de los vivos. Muchos rastas más jóvenes de hoy, y también algunos mayores, rechazan categóricamente la idea de que el Nyabinghi tenga raíces en el Kumina.
Sin embargo, un estudio de campo, así como el análisis de la importancia de figuras iniciáticas como Count Ossie sobre todo, muestran algunos lazos. Por ejemplo, hay claras pruebas de que Ossie, la principal influencia inicial del desarrollo de los tambores rastas, aprendió de percusionistas sumergidos en la tradición del Kumina. Por lo tanto, resulta difícil argumentar que el Nyabinghi no estaba, hasta cierto punto, influido por los tambores rituales del Kumina. De hecho, se ha señalado que:
El West Kingston de los 40 y 50, el periodo en el que surgió la forma de tocar los tambores en el Nyabinghi, era un crisol de diversas formas y estilos musicales y culturales, en el que todos interactuaban y se influían. Los inmigrantes rurales llegaban a Kingston de toda la isla en busca de oportunidades [...] trayendo sus variadas tradiciones musicales.
Entre estas tradiciones estaban el Burru y el Kumina. Aquí es también muy probable que hubiera un mestizaje. De hecho, se ha argumentado de manera convincente que la comunidad Pinnacle de Leonard Howell utilizaba de manera regular los tambores Kumina en sus rituales. Además, el hecho de que muchos rastas emigraran a los suburbios de West Kingston como Back-O-Wall y Dungle (donde se desarrolló gran parte de la primera música rasta) después de que la policía destruyera la comuna de Pinnacle en 1954 refuerza la tesis que vincula los tambores del Kumina y el movimiento rasta.

Independientemente de la influencia de los tambores rituales Kumina para el Nyabinghi, hay cierto consenso respecto a la de los tambores Burru. Aunque muchos rastas insisten en que su música tiene su génesis en los orígenes del rastafarianismo y es por lo tanto un elemento propio del movimiento, Verena Reckford ha descubierto que incluso algunos músicos rastas "admiten de buen grado que su música, los vitales tambores y riddims [ritmos, rítmicas], es una adopción, y que en primer lugar eran los tambores y riddims de la música Burru". Teniendo en cuenta que gran parte de la música popular jamaicana fue un desarrollo de las tradiciones evangelistas afrocristianas, cuyos ritmos eran hasta cierto punto eurocéntricos, no sorprende que hubiera un gran deseo dentro del movimiento rasta por incorporar una música auténticamente africana. Esto es lo que encontraron en las reuniones de los burru, que, en su opinión, habían protegido los tambores rituales africanos de otras influencias culturales. Por lo tanto, merece la pena destacar desde el principio que el uso de los tambores en la música rasta está imbuido de un significado político, ya que se considera un vehículo explícito y sin diluir de la cultura africana y, por lo tanto, un desafío a la cultura eurocéntrica preferida por muchos jamaicanos de clase media.
Aunque ha habido pocas investigaciones sobre los orígenes de la música Burru, el trabajo de Reckford en los setenta encontró tradiciones orales que indican que el Burru era popular durante los años de esclavitud, siendo una de las pocas formas de música derivadas de África que permitían los amos coloniales, en gran parte por su función como metrónomo laboral para los esclavos. Con todo, Yoshiko Nagashima descubrió una tradición oral que sugería que el Burru existía "desde  la emancipación de los esclavos" y no se consideraba meramente un género musical y una subcultura, sino, hasta cierto punto, una religión. Sin embargo, sea cual sea la historia y el significado religioso-cultural concreto del Burru, lo que está claro es que, tras la abolición de la esclavitud, los percusionistas Burru se desplazaron a las zonas más pobres de las ciudad, sobre todo West Kingston [...] Cuando los rastas también se desplazaron a la zona y comenzaron a formar sus propias comunidades, descubrieron que tenían mucho en común con los Burru: los dos grupos eran parias, despreciados por la cultura dominante jamaicana y tratados con frecuencia como delincuentes por la policía; los dos grupos estaban comprometidos con la causa de la recuperación de la cultura africana; los dos se veían como culturas de resistencia frente a la cultura eurocéntrica dominante en Jamaica. Además, la relación Burru-Rasta fue beneficiosa para las dos partes. Los rastas tenían una ideología y una espiritualidad que atraía a los burru, y los burru tenían una tradición musical y una danza comunal (el Burra) que atraía a los rastas. [...]
En cuanto a la naturaleza de los tambores Burru, eran tres: el bombo [bass drum], el repeater (peta) y el fundeh. Aunque la técnica fue cambiando con los rastas, los tres tambores se conservaron, aunque llamados ahora akete. [... aquí viene una larga descripción de los tres tambores, tocaremos en la siguiente entrada].
En general, hay dos formas de rítmicas en los tambores rasta. Con una relación directa con las rítmicas de la música del África occidental, unos son más lentos y reflexivos, y se utilizan en música de carácter religioso-espiritual (churchical), mientras que los más rápidos y ligeros son heartical [animado], que suelen ser más sociopolíticos. En el disco Burnin' de los Wailers, por ejemplo, I Shot the Sheriff tiene un ritmo heartical, mientras que Rastaman Chant es un excelente ejemplo de patrón rítmico  churchical... En términos generales, el ska estuvo muy influido por ritmos heartical, mientras que el roots reggae suele ser más lento y de tono más churchical. Como comenta Hebdige, "a medida que los años pasaron, muchos músicos y cantantes más jóvenes del reggae asimilar las ideas religiosas del culto rasta. Su música se hizo más densa, más lenta y más seria. Y de ahí en adelante, la influencia de los ritmos churchical de los tambores rastas se escuchó en la música reggae". Hasta cierto punto, este elemento más denso, lento y espiritual del reggae se acentúa con el dub. De hecho hay varios buenos ejemplos en el dub británico [... African Head Charge: Far Away Chant, Free Chant y Dervish Chant; Jah Shaka: Rastafari Dub].
Como hemos dicho, una influencia directa de los tambores rastas en el reggae llegó de la mano de Count Ossie, del que se ha dicho que es "un puente viviente entre la música rasta y el primer ska". [... Esto lo desarrollan los autores de Reggae Routes en una de las siguientes entradas que tenemos preparadas sobre el tema de los ritmos africanos]

Tiqqun contra el gobierno de la transparencia: La Hipótesis Cibernética


Según Tiqqun, vivimos en el tránsito entre el paradigma soberano del poder (vertical, estático, centralizado) y el cibernético (horizontal, dinámico, distribuido). El orden cibernético es un orden que alimentamos entre todos, con nuestra participación, feedbacks y datos. El modelo serían Google o Facebook, pensados como formas de gobierno y no solo como inocentes páginas de contactos o buscadores. El poder cibernético extrae y procesa información,gestiona lo vivo entendido como información, aspira a gobernar el mundo como Facebook o Google gobiernan las redes. Un poder radicalmente distinto, pero no menos opresivo.

¿Qué pedimos entonces cuando reclamamos más transparencia, comunicación, participación y contacto entre gobernantes y gobernados? Tiqqun apuesta más bien por devenir ingobernables: opacos a la visión cibernética, ilegibles para sus códigos, imprevisibles para sus máquinas de computación y control.

Por un lado, aprendiendo a discernir lo que escapa a la racionalidad fría y el tiempo «real» del orden cibernético: los cuerpos y sus encuentros, las palabras errantes, la temporalidad que implica toda duración. Por otro, buscando inspiración en los más diversos campos para subvertirlo: el ritmo del free jazz, la interferencia de Burroughs, el caos fecundo de Ilya Prigogine, el pánico según Canetti, la revuelta invisible de Alexander Trocchi, la guerrilla difusa de Lawrence de Arabia, la línea de fuga de Deleuze y Guattari, la niebla narrada por Boris Vian...

 

Sobre los «autores» de estos textos

Es muy poco común que un grupo anónimo se lea y se traduzca tanto como un filósofo célebre. Pero es lo que ocurre con Tiqqun, un no-grupo que publicó solo dos números de una bella revista entre 1999 y 2001, y que sin embargo es hoy una referencia para todo aquel interesado en reinventar una filosofía de combate y una política de transformación adecuada al presente.

Combinando una lectura singular de algunos autores, como Foucault, Heidegger o Agamben, y desarrollos teóricos propios, Tiqqun dibuja una serie de figuras conceptuales que se proponen como un mapa muy sugestivo de la dominación y de aquello que la desafía.

En castellano han aparecido varios artículos largos de la revista como libros: «Teoría del Bloom», «Introducción a la Guerra Civil» o «Una metafísica crítica podría nacer como ciencia de los dispositivos». En esta editorial, publicamos
Primeros materiales para una teoría de la Jovencita, un texto sobre el deseo y el amor bajo el capitalismo contemporáneo, en 2012.

El estallido de Tiqqun en 2001 –del que no se sabe prácticamente nada– libera varias esquirlas, una de las cuales se asienta en un pueblecito francés: es la llamada «comuna de Tarnac». Desde ahí (y en colaboración con otros) surgen libros como
Llamamiento (anónimo, publicado en esta editorial en 2009) o La insurrección que viene, un paradójico bestseller subversivo traducido a varias lenguas y firmado como Comité Invisible. Pepitas de Calabaza edita en 2015 el último texto publicado bajo esa rúbrica, A nuestros amigos, donde apuestan por replantear abiertamente la cuestión revolucionaria, es decir, el problema de la transformación radical (de raíz) de lo existente, pero por fuera de los esquemas del comunismo autoritario que condujeron a los desastres del siglo XX .

En noviembre de 2008, la policía antiterrorista francesa detiene a 20 personas en Tarnac y alrededores, acusadas de sabotaje de unas líneas de ferrocarril y de la escritura de La insurrección que viene (!). Este episodio policial-judicial, un montaje con todas las de la ley que se disuelve poco a poco por falta de pruebas, ha puesto el foco mediático sobre Tiqqun, la comuna de Tarnac y el Comité Invisible, amplificando y multiplicando el interés y la atención pública por esta constelación de grupos, personas, nombres ficticios, formas de hacer y de decir.

El libro se completa con una introducción a Tiqqun del filósofo italiano, de referencia mundial, Giorgio Agamben; y el texto "Fuck off Google", firmado por el Comité Invisible (un capítulo de A nuestros amigos publicado con la generosa autorización de Pepitas de Calabaza, que publica el  libro en mayo de 2015), donde se retoman y actualizan las reflexiones contenidas en La hipótesis cibernética 

Por su lado, Agamben no necesita presentación, su renombre hoy en día es internacional. Pero sí se puede decir que, a diferencia de otros autores de referencia para Tiqqun como Heidegger, Foucault o Reiner Schümann, Agamben es para este no-grupo un cómplice y un interlocutor directo, vivo, presente. De hecho, una de las mayores aportaciones de Tiqqun es haber inventado una especie de «política agambeana», una política inspirada en un autor al que precisamente resulta bien difícil encontrarle una.

Más referencias para la filmografía reggae

Para ir cerrando por el momento la colección de películas reggae que he ido seleccionando estos meses, voy a mencionar unos cuantos títulos que aún no he visto pero pintan apetecibles.


 
The Upsetter (The Life and Music of Lee Scratch Perry)
Una película de 2008 sobre el gran chamán del reggae, el incomparable Lee Scratch Perry (de quien Keith Richards dijo que es "el Salvador Dalí de la música"). Narrada por Benicio del Toro (!!!!) y dirigida por Ethan Higbee y Adam Bala Lough.







Roots Time (2006, Silvestre Jacobi)
La historia se presenta como "la historia de dos rastafaris en una Road Movie por el interior de Jamaica", lo cual invita a pensar lo mejor o lo peor. No obstante, leo en este blog que fue "ganadora del premio a mejor película en el festival de Portobello en Londres", buena señal.




Documentales sobre el movimiento rasta:

- Rastafari voices : A documentary On The Reasoning & Livity Of Rastafari (1979)

- Rastafari (2013)
- RBG - The Story of Marcus Garvey 
- Roaring Lion
- HIM Haile Selassie, the lion of Judah

Otros documentales/películas: 
- Get Up, Stand Up - L'Histoire Du Reggae (fragmento)
- Jam Down (de 1980, se centra en los Congos)

- Sound Business (documental de 1981, se centra en los sound systems de UK)
- Superstonic Sound - The Rebel Dread (documental de Don Letts que a través de su vida hace un recorrido sobre el reggae, el punk y otras corrientes de la cultura moderna británica)



Ritmos del corazón

Roots Rock Reggae - Inside the Jamaican Music Scene (1977) 

Un título relativamente humilde teniendo en cuenta la longitud y la calidad de documentales hechos posteriormente pero que cuenta con entrevistas e imágenes muy potentes: Lee Scratch Perry en el estudio (a partir del minuto 9 más o menos), actuaciones de Bob Marley, Jimmy Cliff, los Abyssinians, y Jacob Miller ensayando (para mí, lo mejor) y tocando con los Inner Circle.

Y todo ello en solo 60 minutos y grabado en el 77, cuando todo parecía posible (o quizá no tanto) en el mundo del roots reggae.










Palabra, Sonido y Poder


Con título tan elocuente Word, Sound and Power es un concepto rasta que se refiere al poder del lenguaje y por extensión de la música se publicó en 1980 este fantástico documental de Jeremiah Stein sobre la banda Soul Syndicate, una formación mítica de la que dice Colin Larkin en The Virgin Encyclopedia of Reggae: "Al igual muchos de los músicos que han tocado reggae durante años, sus nombres y su trabajo siguen siendo relativamente desconocidos fuera del mundo de los entendidos, pero es de esperar que, algún día, su trabajo (y el de muchos otros) reciba el debido reconocimiento".

Pues aquí está  para hacer justicia Word, Sound and Power, que capta a los Syndicate en su salsa, tocando en directo en un patio jamaicano y divagando en el medio rural sobre el pensamiento rasta y la música. Los músicos son el grandísimo Earl Chinna Smith a la guitarra, George Fully Fullwood al bajo, Carlton Santa Davis a la batería, Tony Chin a la guitarra rítmica y Bernand Touter Harvey a los teclados.

Si tuvieran que pasar a la historia por un tema sería sin duda None Shall Escape the Judgement, que se hizo famosa con la interpretación de Johnny Clarke y que tocan aquí en directo, para cerrar la cinta, con su compositor original, Earl Zero. Aunque Zero quizá no ascienda a las puertas de Zion con tanta facilidad como Clarke, parece imposible concebir un final mejor para el docu...

Aquí lo tenéis completo (Word, Sound and Power), no lleva subtítulos pero hay tanta música que la verdad es que no hacen falta aunque no os enteréis de qué hablan en los intervalos. Si queréis echarle un vistazo rápido para haceros una idea, recomiendo la improvisión en el minuto 42.50 que se marcan.

Ficciones reggae y más

Continuamos con la filmografía reggae y hoy nos ha dado por la ficción.

Si hay una película que puede desafiar a The Harder They Come como mejor película de ficción sobre el reggae en Jamaica (no incluyo en esta contienda a Babylon, que está centrada en el mundillo caribeño-británico), es Rockers (1978). Argumentos a su favor son el humor, la enorme selección musical, el realismo (parece que en principio iban a hacer un documental) y un reparto en el que figura lo mejorcito de la música jamaicana de los setenta: Leroy "Horsemouth" Wallace, Gregory Isaacs, Jacob Miller, Burning Spear, Big Youth, Dillinger...

Y sobre todo, momentazos como estos:

- Este tipo con chandal amarillo haciendo breakdance en una tienda de discos mientras de fondo suena Dillinger.
- Jacob Miller cantando Tenement Yard (es decir, una canción sobre rastas que quieren que los dejen tranquilos en el gueto) en una fiesta para ricachos. Sobre esto no hay un vídeo en youtube colgado, pero está en torno al minuto 42 para cuando os hagáis con una copia.
- El acapella de Burning Spear (Jah No Dead).
- Y mucho más... pero no quiero destriparlo todo.


 De la escena musical de Kingston nos vamos a todo correr a la la vida rural de los rastas con Countryman (aquí con subtítulos),un título menos conocido pero no menos divertido. Aunque peca tanto de ochentera que a veces da casi grima (lo por otra parte le da un delicioso regusto kitsch), es un acercamiento valiente y sin prejuicios a la ideología rasta y aporta la, que yo sepa, primera historia sobre un superhéroe rasta.







La tercera película, Brooklyn Babylon (2001, subtitulada aquí), no la he visto,y además la música es hip-hop, el primohermano del reggae, pero si no me equivoco presenta un retrato interesante de la comunidad jamaicana en el exilio neoyorquino. La historia: una versión moderna de Romeo y Julieta reconvertida en conflicto entre judíos y afroamericanos.



(Texto de Tomás Cobos)

La historia del reggae contada por la BBC

Otra cinta notable que recoge la historia de la música jamaicana es Reggae - The Story of Jamaican Music (2002), de la BBC, dirigido por Mike Connolly y con Lloyd Bradley como asesor (autor de Bass Culture: la historia del reggae).

Aunque en las tres horas de programa tocan muchos palos y no da tiempo a aburrirse, no es exhaustivo, pero ofrece maravillosos documentos gráficos, da una panorámica bastante amplia de la historia del reggae con los testimonios de todo bicho viviente, tanto en Jamaica como en el resto del mundo (atención: en el segundo programa, a partir del minuto 44, temazo de Steel Pulse y luego comentarios de John Lydon alias Johnny Rotten diciendo que era prácticamente el único blanco que sabía de reggae!!, incluyendo imágenes del Pistol en Jamaica) y sitúa relativamente bien la historia de la música en el contexto social y político, no solo el jamaicano sino también el británico.

Está dividido en tres partes: la primera hora está dedicada a los 50 y 60 fundamentalmente, la segunda al roots reggae y Bob Marley, y la tercera a la historia a partir de los 80.

Resulta curioso cómo --esto lo cuenta muy bien Bradley en Bass Culture-- la BBC se pasó los sesenta y gran parte de los setenta discriminando el reggae en su programación, tanto en la radio como en la televisión. Pero como rectificar es de rastas, les perdonamos por este documental.



Junto con la serie para televisión se publicó un libro de fotos de Dennis Morris, acompañado de un texto de Lloyd Bradley, al que aún no hemos podido echar mano, pero conociendo otros trabajos de Morris y Bradley promete mucho (de ahí que lo incluyamos en la bibliografía reggae)


Dub por un tubo

Esta semana queríamos añadir a la filmografía reggae dos importantes referencias sobre la historia de la música jamaicana, en este caso sobre el dub, el reggae abstracto que cincelaron los ingenieros de la isla caribeña a finales de los sesenta y principios de los setenta. (Para quien esté un poco perdido en esto del dub, tenemos una definición básica en el glosario además de varios párrafos en Reggae: Una cultura supersónica, el prólogo a Bass Culture: la historia del reggae).

El primer título es Dub Echoes (2009), una joya dirigida por Bruno Natal, donde se entrevista, entre otros, a estos personajes: Lee Perry, 2ManyDJs, Scientist, King Jammy, Sly & Robbie, Mad Professor, Bunny Lee , U Roy, Kode 9, Don Letts, Howie B, Congo Natty, Ticklah,  Gussie Clarke, David Katz, Steve Barrow, etc. etc.

Entre otros atractivos, las entrevistas del documental están editadas "in a dub style", jugando con ecos, reverb, etc. A mí personalmente me fascina también que no se limite a narrar el surgimiento y auge del dub en Jamaica sino que también se da mucha importancia a la influencia del dub en la música electrónica posterior.

La otra cinta es Dub Stories (2006), de Nathalie Valet, que está más dirigida a los ya iniciados y recoge mucho mejor el estado actual del dub en Europa. Hay muchas más imágenes modernas (impagables) de sound systems donde se puede observar el impacto hipnótico de los graves en una sesión de dub potente. No hay tanta "estrella" del mundo jamaicanófilo, aunque aparecen Lee Perry y Mad Professor entre otros, pero el punto fuerte son las opiniones de visionarios modernos como Adrian Sherwood, Iration Steppas, King Shiloh... y varios protagonistas de la escena francesa (el documental es francés) como Zion Train y High Tone.

Dos películas complementarias para quitarse el sombrero.


El Cantante de Gospel: poca cabeza sin cortar

(reseña de El Cantante de Gospel en Un libro al día)


El pueblo se llama Enigma y tiene menos de mil habitantes. Enigma. El Cantante de Gospel, al que en toda la novela no se llama por su nombre, es el más famoso de todos los que nacieron allí. De vez en cuando, cada vez de forma más espaciada, regresa a su pueblo a ver a su humilde familia, que convive, en la enorme y costosa casa que él les pagó, con los cerdos cuya cría ha sido su sustento. Lejos del glamour que le acompaña a él y a su siniestro representante Didymus. Pero esta vez vuelve en mal día. Vuelve justo el día en que Willalee está encerrado en el calabozo, acusado de asesinar a golpes de picahielo (sesenta y uno, concretamente) a MaryBell, joven belleza local que, mira por dónde, estuvo realacionada con el Cantante de Gospel. Willalee, de raza negra, en serio peligro de que la multitud se tome la justicia por su mano, recibe casi tantas visitas... (SIGUE LEYENDO)



Babilonia, deejay, dub: aquí tenéis nuestro GLOSARIO REGGAE

Con ánimo de difundir las maravillas de la música jamaicana compartimos aquí el glosario reggae que elaboré para Bass Culture: la historia del reggae (Lloyd Bradley). Como ya avisé en una nota del libro, la idea era que sirviera de guía de consulta rápida para el público no familiarizado con la música y la cultura jamaicanas, por lo que no se trata de definiciones exhaustivas ni mucho menos canónicas (que sirva de aviso ante las más que probables discrepancias de los iniciados), teniendo en cuenta además la diversidad y complejidad de interpretaciones de algunos de estos términos. La principal fuente para su elaboración han sido los libros que mencioné en el prólogo al libro, en especial Reggae: The Rough Guide (Steve Barrow y Peter Dalton), Wake the Town and Tell the People: Dancehall Culture in Jamaica (Norman Stolzoff) y Reggae Routes (Kevin Chang y Wayne Chen). Spread the word!

(T.G.C.)

acetatodubplate»): Discos de acetato producidos en tiradas muy pequeñas —con frecuencia un solo ejemplar— para su utilización en sound systems (no para su venta al público). El propósito era atraer a los clientes al sound system por la exclusividad de sus acetatos pero, posteriormente, con el desarrollo de la industria discográfica en Jamaica, también servían para comprobar la reacción popular a las nuevas canciones y crear expectación de cara a su posterior publicación comercial en vinilo.
BabiloniaBabylon»): En el vocabulario rastafari, Babilonia (en referencia al cautiverio de los judíos en el Antiguo Testamento) representa el sistema opresor en sentido general, por lo que también se aplica de manera concreta al colonialismo/imperialismo, el sistema capitalista occidental, el Gobierno, la policía o el mundo urbano (frente al rural).
Beat Street: La zona de Orange Street y sus alrededores se denominó así, «Calle del Ritmo», por la alta concentración de sound systems y establecimientos relacionados con el mundo de la música.
blues dance: Nombre que recibían los bailes donde se ponía la música de los sound systems. El término «blues» es una abreviatura de rhythm & blues, el género predominante en un principio en estos bailes. En el Reino Unido recibían este nombre y también el de «blues parties» aunque, a diferencia de Jamaica, no se celebraban en recintos al aire libre sino en locales sin licencia, con frecuencia en sótanos, pisos vacíos, garajes, etc.
boogie: Se denonima «Jamaican boogie» o «JA boogie» a la variedad jamaicana de rhythm & blues que se producía a finales de los cincuenta y principios de los sesenta. El boogie o boogie-woogie estadounidense era un tipo de blues rápido y muy bailable con gran peso del piano, muy popular entre los afroamericanos hasta los años cuarenta. El término «boogie» también se utiliza para referirse al estilo de tocar el piano en el boogie-woogie.

Harry Crews: la grotesca y sonora carcajada del gótico sureño

(especial Crews en la muy recomendable web de Indienauta)

Hace meses que os dije que la buena gente de Acuarela & A.Machado iban a aparecer bastante por estas páginas, gracias a su saber hacer editorial y excelente ojo para detectar historias apasionantes y arriesgadas. Pues bien, hoy nos vamos a adentrar, por partida triple, en la que quizás sea la referencia estrella de su fantástico catálogo, Harry Crews, algo así como la sardónica, grotesca y sonora carcajada del gótico sureño. El azote de los “normales” y el abanderado de los white-trash freaks. El pintor de un mundo espeluznante, brutal, desesperado y… aterradoramente humano.

Fallecido en 2012, Harry Crews escribió más de 20 novelas, ensayos, relatos y una autobiografía. Pero también fue marine, campeón de los pesos ligeros en el ejército, karateka, adiestrador de halcones, alcohólico y drogota, profesor de (SIGUE LEYENDO)