La pesadilla de un mundo en red

(texto de Amador Fernández-Savater en eldiario.es)




“En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el Mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el Mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el Tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y los Inviernos. En los Desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas (Borges, “Del rigor de la ciencia”)


Las distopías o “utopías negativas” son obras de ficción que llevan hasta un extremo de pesadilla elementos o tendencias reales ya activas en el presente. Entre las más conocidas están por ejemplo 1984 de George Orwell o Un mundo feliz de Aldous Huxley. No puedo evitar leer La hipótesis cibernética, del misterioso no-grupo Tiqqun, como una obra de este tipo. Un relato, a la vez real e irreal, que advierte y alerta sobre algo. ¿Sobre qué? La pesadilla que se dibuja aquí es la de un mundo enteramente organizado en red: transparente, conectado, dinámico, autoorganizado, fluido. Una lectura que produce vértigo, sobre todo entre quienes hemos pensado en algún momento la red como metáfora-herramienta de emancipación. Quizá por eso, para protegerme, leo este ensayo como una obra de ciencia-ficción: “exageran, sólo es un mal sueño”. ¿Seguro?

De la hipótesis liberal a la hipótesis cibernética

Se dice que el liberalismo surgió como meditación sobre la guerra y anhelo de paz. ¿Cómo podían evitarse de una vez por todas conflictos armados tan devastadores como los que asolaron Europa durante los siglos XVI y XVII? Era necesario encontrar otro motor... [SIGUE LEYENDO]


LÉXICO TIQQUNIANO (1 de 5)

Ilustración incluida en la revista Tiqqun

En los textos de La Hipótesis Cibernética, de Tiqqun, se pueden encontrar a veces, sin mayor explicación, alusiones a conceptos como Bloom, Partido Imaginario o el propio término Tiqqun. Reproducimos aquí, para facilitar algunas claves de comprensión, el glosario o «léxico tiqquniano» que publicamos en su día en Primeros materiales para una teoría de la Jovencita, ampliado con algún otro término. No se trata de dar definiciones unívocas de los conceptos, sino de aportar alguna referencia más, alguna pista más.



  • Metafísica occidental y metafísica crítica:

La metafísica occidental encuentra su consistencia en el presupuesto de un punto de vista soberano sobre el mundo. No se trata de un pensamiento sin consecuencias, sino de una filosofía práctica: Occidente está hecho a imagen y semejanza del esquema metafísico por el cual un sujeto soberano (Hombre, Razón o Progreso) se opone o gobierna todo lo que no es él («dueños y señores de la naturaleza»). Ese sujeto o presencia soberana asume la forma de una fortaleza absoluta, separada, sin relación, autosuficiente y autocentrada. De la distinción entre sujeto y mundo, base de la metafísica occidental, se derivan luego otras muchas separaciones desgarradoras: entre cultura y naturaleza, contemplación y acción, libertad y apego, sí mismo y otro, humano y no humano, etc. 

La filosofía de Tiqqun recibe el nombre de «metafísica crítica» porque parte de preguntas radicales sobre el sentido dela vida que hunden la frontera que nos separaba nítidamente del mundo (es la llamada «crisis de la presencia»). A través de ellas nuestro ser-en-el-mundo se vuelve problemático, pierde el control sobre la realidad y se abre así a la posibilidad de crear otros modos de existencia.

  • Política extática:

Cada crisis de la presencia (ya sea personal o colectiva) abre una rasgadura en el orden de la metafísica que puede habilitar otra experiencia del mundo: ya no la identidad absoluta de uno consigo mismo más allá de los contextos y las relaciones, sino la exposición, el ser-en-situación, el entrelazamiento, la presencia común. Es una experiencia extática que nos pone «fuera de sí» y dentro del campo de relaciones heterogéneas en el que estamos irremediablemente implicados y al que llamamos mundo. Si la metafísica occidental encuentra su consistencia en el presupuesto de un punto de vista soberano, la crisis de la presencia puede ser la antesala de un desplazamiento, porque disuelve todo ideal de una presencia autoritaria y dispone otro punto de partida para la política, una política extática, del habitar.

Los movimientos: hegemonía y autonomía (carta a Serge Quadruppani por Wu Ming 1)


Carta de Wu Ming 1 a Serge Quadruppani, novelista y militante histórico de la izquierda extraparlamentaria francesa, en el contexto del movimiento contra la guerra de Irak de 2003. La traducción es de Hugo Romero. 
 
Querido Serge:

Contesto con gusto a tus perplejidades.

El tema que planteas (la autonomía de los nuevos movimientos y su relación con la izquierda institucional) merece reflexiones radicales pero no esquemáticas, rigurosas pero no rígidas. Probablemente me extienda en mi respuesta algo más de lo que esperabas, por lo que te pido excusas.

Cuando alguno de nosotros, en algunas entrevistas, ha constatado que la izquierda, tanto la italiana como la de otros lugares, no solamente resulta insuficiente o inadecuada, sino que se encuentra en estado ruinoso, y que sólo podrá salvarse si se refunda de arriba a abajo, no teníamos la intención, desde luego, de decir que esa fuese la tarea histórica de los movimientos.

Estamos convencidos de que los movimientos no son meros "grupos de presión" al servicio de la izquierda política, ni una especie de electroestimulador cardiaco para burocracias y funcionarios sin imaginación.

Los movimientos son y deber seguir siendo independientes. Su cualidad más importante es la mezcla de hegemonía cultural y autonomía.

La hegemonía es lo que impulsa a tres millones de italianos a mantener la bandera de la paz en su balcón, aunque los vasallos e infanzones insisten en que la guerra en Irak ha terminado y que han ganado "los buenos". La hegemonía es lo que ha permitido "agrietar el frente" belicista y ha decidido el éxito de la oceánica manifestación mundial del 15 de febrero de 2003.

Sin la hegemonía, solamente queda la marginalidad que se autocelebra poniendo "al mal tiempo, buena cara", sin posibilidad de obtener resultados concretos y llevar hacia adelante el conflicto.

La autonomía, por su parte, es lo que permite que los movimientos experimenten, sean origen de comunidad, tengan proyectos y prácticas que prefiguren la sociedad post-capitalista, sean autogobierno, autogestión y la más plausible alusión al camino que debe recorrer la comunidad humana.

Sin la autonomía, los movimientos se reducen a "opinión pública", mera materia prima para sondeos y estadísticas.

El error de fondo a menudo cometido es considerar a los movimientos como un "subconjunto" de la izquierda. Por el contrario, los movimientos libertarios / igualitarios / solidarios / comunitarios, precedieron por varios milenios al nacimiento de la izquierda. Ya eran activos en el seno del orden feudal y probablemente sobrevivirán a la desaparición de la izquierda. Para decirlo más claramente: lo que llamamos izquierda (con todas sus ortodoxias y herejías, en todas sus encarnaciones, desde la liberal-democrática hasta la izquierdista) no es más que la institucionalización de un subconjunto particular de los movimientos, subconjunto formado a partir de 1789, pasando luego por los años 1848 y 1917.

Los movimientos deben reaprender a pensarse más allá de la izquierda y fuera de ella. Quienes forman parte de los movimientos y proceden del phylum o tronco de la izquierda (por más "herética" y, al menos en las intenciones, libertaria que sea) debe pensar más allá de sí mismo y de su phylum.

Es necesario abandonar la representación bidimensional y la metáfora parlamentaria que ve todas las diferencias de posición como "más a la derecha que algo" o "más a la izquierda que tal otra cosa". La tierra no es plana, es esférica y ligeramente achatada por los polos. Por otra parte, no es más que un guijarro suspendido en los cielos.

En los movimientos han existido y todavía existen componentes que la izquierda ha ignorado o denigrado. Por ejemplo, durante largo tiempo ha sido ajena a la tradición de la izquierda, excepción hecha de las corrientes anarquistas, la idea de que los humildes y los parias, los "condenados de la tierra", el subproletariado, puedan ser sujetos activos y no solamente un "ejército de reserva" manipulable o la hez de la sociedad. Esa idea la hemos heredado, por un lado, de aquellas corrientes culturales que desembocaron en el "nacionalismo negro", al que luego sobrepasaron, y, por otro lado, de las experiencias sintetizadas en la teología de la liberación.

Obviamente, los movimientos "meten los pies en el plato", interfieren también con la "política politicista" de la izquierda, y deben tener cabezas de puente, y promontorios desde los que asomarse para ratificar conquistas, para seguir logrando el reconocimiento y la extensión de diversos derechos, para cerrar el paso a leyes y operaciones represivas, etc. Sin embargo, al hacer esto, los movimientos no deben nunca dejarse arrastrar hacia una visión subalterna respecto a la izquierda política.

Cuando funcionan bien, estos agentes sociales agrietan el frente capitalista, lo que es solamente uno de los efectos mensurables del terremoto, no el terremoto mismo. En pocas palabras: los movimientos contra la guerra han dado la posibilidad a los gobiernos de Francia y de Alemania de obstaculizar o retrasar el unilateral camino de Bush hacia Bagdad. Este es uno de los efectos visibles en la "escala Mercalli" de los sismólogos anticapitalistas. ¡Pero esto no significa que Chirac y los movimientos hayan marchado juntos!

La posición de Jacques Chirac no era desinteresada. Era un epifenómeno, pero al examinarla podemos entender en qué medida tres años de movimientos han influido en la mentalidad en Europa, impulsando al 80% de los ciudadanos del continente a rechazar el horror de la nueva "guerra [preventiva] de los treinta años".

Observamos la crisis de la izquierda con la misma mirada "sismológica": es una consecuencia de la irrupción de los movimientos es la escena pública. Cualquier cosa que la izquierda haga o no haga en este país en los próximos años será -para bien o para mal- una consecuencia de tal irrupción y del trabajo de todos nosotros.

Este trabajo debe continuar con una perfecta autonomía en cuanto a proyecto y expresión, presionando de cuando en cuando sobre los diversos frentes y resquebrajándolos, actuando sin paranoias. No seríamos, de hecho, independientes si estuviésemos excesivamente preocupados por los riesgos de "recuperación", empeñados en distinguir al 100% cada uno de nuestros pasos de los pasos dados por los núcleos dirigentes de la izquierda. El sindicato COBAS no es realmente independiente de la CGIL, puesto que cada paso que da lo hace en controversia con la CGIL o la sombra de ella.

Autonomía es actuar como sientes y crees justo.

Decir que la vieja izquierda está en crisis irreversible no implica que sea tarea nuestra salvaguardarla. Si quiere y puede, se salvará a sí misma, dándose la vuelta como si fuese un calcetín.

Ciertamente, esto plantea un problema: en ciertos aspectos, hay que suplir a la vieja izquierda. Durante los últimos años, en Italia y en otros lugares, la ausencia de una decidida oposición legal y "reformista" ha forzado a los movimientos a sustituirla, a colocarse a la defensiva, a proteger lo existente contra el avance de lo peor, como en el caso del artículo 18 del Estatuto de los trabajadores, de la escuela pública, del Estado de bienestar, etc. En otros países y en otros periodos esta tarea de "conservación razonable" correspondía a la socialdemocracia. Los movimientos deberían poder dedicarse libremente a llevar hacia adelante la tendencia hacia lo común y la comunidad. Deberían poder dedicarse libremente a federar las experiencias nacidas desde abajo, sobre el terreno, etc. Si la crisis de la izquierda nos deja atados a la acción defensiva, ¿tendremos espacio y tiempo para hacerlo? El riesgo que se corre es que, mientras se defienden las viejas tierras de propiedad pública (como el welfare, o Estado de bienestar), el capital invada los nuevos espacios (los empleos, las redes y su economía del don, el software libre, los embriones de economías del apoyo mutuo y el intercambio justo, etc.).

Te será fácil rebatirme: esta izquierda no defiende esos viejos territorios; de hecho, frecuentemente abre el camino a los depredadores, privatiza, reestructura, etc. La pregunta es entonces esta: ¿no podría ser mejor tener otra izquierda activa en la retaguardia, mientras que los movimientos se sitúan en las posiciones más avanzadas?

También en este caso es necesaria una mirada desencantada y sismológica sobre la cuestión de la ONU y la batalla que ha tenido lugar entre la "coalición de los dispuestos" y las delegaciones de los países contrarios a la guerra. Esta izquierda, de golpe y porrazo, fetichiza a la ONU y su papel, piensa que el "multilateralismo" pasa por ella y, sobre todo, piensa que el multilateralismo consiste en un equilibrio de poderes entre Estados-nación.

Por el contrario, nosotros pensamos que los movimientos están construyendo una esfera pública no-estatal. En cuanto a la ONU -recordemos que en sus primeros años la Internacional Situacionista hizo propuestas provocadoras para la reforma de la UNESCO-, hemos llevado algunos razonamientos a su lógica consecuencia: "Decís que la ONU experimenta un nuevo impulso. Bien, si es así, y si es verdad que, como ha escrito el New York Times, la oposición a la guerra es la segunda superpotencia mundial, ¿cómo es que esa superpotencia no está representada en el Palacio de cristal [edificio de la ONU en Manhattan]?". En resumen: desenmascaramos el bluff.

Querido Serge, me he extendido bastante, pero quería ser claro y abordar el tema desde todos los puntos de vista que se me ocurrían en este calurosísimo día. He escrito esta carta en las páginas de un desgastado cuaderno, paseando por Villa Pamphili, en Roma, deteniéndome de rato en rato para fijar nuevas impresiones, abusando de la paciencia de mi compañera.

Wu Ming 1 
8 de junio de 2003


El dub visto por la enciclopedia Virgin (bibliografía reggae)



Otro libro clásico que durante muchos años ha servido de referencia a los reggaéfilos es la Virgin Encyclopedia of Reggae, que como su título indica trata de englobar (casi) todo lo que se conoce del género y sus subgéneros hasta la fecha de publicación (1998, al menos la edición que yo tengo), como dice Lloyd Bradley en Bass Culture: "se presenta en orden alfabético, desde los Abyssinians a Tappa Zukie, con biografías resumidas y discografías detalladas, y al hacerlo describe la música jamaicana desde el primer ska hasta el último dancehall. Todo de manera muy accesible". La edición la dirigió Colin Larkin, quien imagino que tuvo a su disposición todo un ejército de hormigas que recorrieron Jamaica, Inglaterra, Reino Unido y gran parte del resto del universo en busca de toda la información que han recogido y que hace las delicias de los que amamos el asunto.

Eso sí, tiene una pega importante: ni una imagen/ilustración en el interior, aparte de que la cubierta es bastante fea (pese a la foto de Lee Scratch Perry micrófono en mano).

Pese a ello, es un libro que con el tiempo no he dejado de leer, no ya por las frecuentes consultas sobre artistas oscuros de los que no he encontrado apenas nada en internet o en otros libros, sino porque la redacción de los artículos no es enciclopédica sino que se trata de minibiografías narradas con gusto y ritmo, además de algunas entradas sobre estilos o conceptos jamaicanos, como este sobre el dub (matando dos pájaros de un tiro, sí señor; por cierto, disculpen de nuevo la traducción libre y apresurada):

DUB: reggae crudo en esencia, esta forma de culto y al mismo tiempo eternamente popular elimina la mayoría de la melodía de la música en la mesa de mezclas, dejando la sección rítmica (música 'drum 'n' bass' en la jerga del reggae) y residuos de los otros instrumentos, a menudo con abundantes capas de eco. Los discos de reggae con efectos sonoros y arreglos datan de la época del ska. Para 1969-1970 muchos productores, entre ellos Lee Perry, Chin-Randy's, Joe Gibbs, Bunny Lee y Lynford 'Andy Carpp' Anderson, estaban haciendo temas en gran medida instrumentales que dependían en gran medida de la sección rítmica (Clint Eastwood de los Upsetters en 1970, por ejemplo), y solo faltaba incorporar unidades de delay como la Copycat y la Echoplex para iniciar el boom del dub.

En 1972, animado por Bunny Lee, King Tubby, un ingeniero de electrónica y propietario de sound system comenzó a mezclar discos en un cuatro pistas y para finales de 1973 su nombre aparecía como artista en las versions (el nombre es una corrupción de la "versión instrumental" o "versión 2") de los singles de otros artistas, especialmente los de Bunny Lee y Lee Perry. Al mismo tiempo, el ingeniero Sylvan Morris en los Harry J./Studio One y Errol Thompson en Randy's experimentaban también con el sonido dub. Álbumes completos de dub de tiradas limitadas comenzaron a aparecer de manera ocasional en las tiendas, y rápidamente se convertían en artículos de coleccionista. Entre las más conocidas están las colaboraciones entre Perry y Tubby, como el ingenioso LP en stereo Blackboard Jungle Dub, que tenía tres remezclas diferentes, una para cada altavoz y otra para los dos, y King Tubby Meets the Upsetter At the Grass Roots of Dub, un disco que fue el álbum reggae underground por excelencia de 1974 en el Reino Unido. Las mezclas extraordinariamente precisas, a menudo de una potencia asombrosa, de Tubby también enriquecieron numerosas producciones de Bunny Lee y sus sellos Jackpot, Justice y Attack.


Para mediados de los 70 prácticamente no se publicaban singles de reggae sin una versión dub en la cara B y artistas como Augustus Pablo y Glen Brown se habían labrado una carrera con música instrumental en forma dub. Nuevos ingenieros como Prince (posteriormente King) Jammy, Pat Kelly (también cantante) y Scientist fueron tomando el relevo de los mezcladores originales de dub, pero para 1982 el boom original estaba prácticamente agotado, salvo algunos acérrimos del género como los ingenieros británicos Mad Professor y Adrian Sherwood. Sin embargo, para 1991, una nueva hornada de músicos inspirados por el dub como Jah Shaka, Sound Iration y los Disciples habían fundado el movimiento "new roots", situando de nuevo al estilo en el mapa, aunque con equipo digital e intenciones modernas. [...]


Tiqqun + Comité Invisible + Agamben: los «autores» del libro La Hipótesis Cibernética


Es muy poco común que un grupo anónimo se lea y se traduzca tanto como a un filósofo célebre. Pero es lo que ocurre con Tiqqun, un colectivo que publicó únicamente dos números de una bella revista entre 1999 y 2001, y que sin embargo es hoy una referencia de primer orden para todo aquel interesado en reinventar a la vez una filosofía de combate y una acción política de transformación adecuada al presente. Su nombre se cita como uno más entre otros: Butler, Žižek, Rancière, Badiou, Tiqqun... 

Tiqqun cuestiona radicalmente (y no es uno de sus aportes menores) el monopolio académico del pensamiento filosófico y político. Combinando una lectura singular de algunos autores, como Foucault, Heidegger o Agamben, y desarrollos teóricos propios, Tiqqun dibuja una serie de figuras conceptuales que se proponen como un mapa muy sugestivo de la dominación y de aquello que la desafía. 

El estallido del grupo Tiqqun en 2001 –del que no se sabe prácticamente nada– libera varias esquirlas, una de las cuales se asienta en un pueblecito francés: es la llamada «comuna de Tarnac». Desde ahí surgen textos como Llamamiento (2003, sin firmar) o La insurrección que viene (2007, firmado por el Comité Invisible), que se inscriben muy claramente en el marco teórico de Tiqqun, aunque tal vez en una versión menos filosófica y más directa, más militante, más decididamente política.

En noviembre de 2008, la policía antiterrorista francesa detiene a 20 personas en Tarnac y alrededores. Hasta diez personas han sido acusadas hasta ahora de «asociación criminal con objetivo terrorista» en conexión con unos sabotajes que se dieron en las líneas de ferrocarril francesas. Apenas se han presentado pruebas contra los acusados, a los que se les imputa por lo demás la escritura del texto La insurrección que viene (!) y sus vínculos con lo que el gobierno y los media han llamado «el movimiento anarco-autónomo».

Este episodio policial-judicial, un montaje con todas las de la ley que se disuelve poco a poco por inconsistencia, ha puesto el foco mediático sobre Tiqqun, la comuna de Tarnac y el Comité Invisible, amplificando y multiplicando el interés y la atención pública por esta constelación de grupos, personas, nombres ficticios, formas de vivir, de hacer y de decir.


Después de publicar La insurrección que viene, que fue un paradójico bestseller subversivo traducido a varias lenguas, el Comité Invisible acaba de publicar su último libro, A nuestros amigos, donde apuestan por replantear abiertamente la cuestión revolucionaria, es decir, el problema de la transformación radical (de raíz) de lo existente, pero por fuera de los esquemas del comunismo autoritario que condujeron a los desastres del siglo XX .

Por su lado, el filósofo italiano Giorgio Agamben no necesita presentación, su renombre hoy en día es internacional. Pero sí se puede decir que, a diferencia de otros autores de referencia para Tiqqun como Heidegger, Foucault o Reiner Schümann, Agamben es para este no-grupo un cómplice y un interlocutor directo, vivo, presente. De hecho, una de las mayores aportaciones de Tiqqun es haber inventado una especie de «política agambeana», una política inspirada en un autor al que precisamente resulta bien difícil encontrarle una.

(este texto es la tercera y última parte de la nota editorial incluida en La Hipótesis Cibernética; los dos textos anteriores son "¿De dónde salen los textos  que incluimos en La Hipótesis Cibernética?" y "¿Qué es La Hipótesis Cibernética?"; en breve colgaremos en la web el léxico tiqquniano que incluimos en el libro)

Reggae, Rasta, Revolution

Cuando me llegó el libro por correo, habían pasado ya años desde que leyera en la selecta bibliografía incluida por Lloyd Bradley en Bass Culture que Reggae, Rasta, Revolution (subtítulo: Jamaican Music from Ska to Dub), de Chris Potash, es "una antología muy disfrutable que construye un cuadro poliédrico de la estructura, la política, la religión, la sociología, la internacionalización y los realizadores del reggae".

Hacía tanto tiempo que no recordaba que es una colección de textos de diferentes autores y, pese al admirable título, tardé tiempo en prestarle atención, ya que los libros de música que agarran de aquí y allá para presentar un mejunje final vendible sin pies ni cabeza no me atraen demasiado. Tampoco ayudaba la foto de Marley en la portada (no por Marley en sí, sino por prejuicios anticomerciales) ni la ausencia de fotos en el interior.

Craso error. Con el tiempo, el libro de Potash es uno de esos textos a los que se vuelve continuamente y por ese motivo agradezco tanto las notas a lápiz que, para desgracia de los que mantienen sus libros tan pulcros como el día que los compraron, tomé al margen. Tanto garabeteé sobre sus páginas que me está costando mucho seleccionar textos con los que ilustrar la riqueza del compendio de Potash, que aparte de seleccionar y editar los materiales procedentes de revistas, periódicos, libros y webs, escribe una presentación de diez páginas que toca algunos temas centrales de la música de la isla: mística y política, los inicios saltarines del ska y la psicodelia del dub, la curiosa pasión jamaicana de los skinheads, la globalización del reggae...

Vamos ya con algunos ejemplos del tipo de temas que recoge el libro (a veces basta con el título):

Linton Kwesi Johnson, poeta dub
  • "Reggae, rastafarianismo e identidad cultural", de Verena Reckord.
  • El lenguaje y la identidad de los rastas, de John W. Pulis.
  • Textos sobre Marley: una entrevista de Bob con Melody Maker, un artículo sobre el viaje de Marley a Zimbabwe, una entrevista con Rita, Ziggy y Cedella Marley.
  • Un texto del crítico rock Lester Bangs en el que analiza sus motivos para amar el reggae.
  • Una entrevista con Jimmy Cliff.
  • Cuatro páginas de Lloyd Bradley escritas en 1996 en las que explica a los incrédulos que el creciente mercado de reggae en CD ofrecía algunas ventajas a los aficionados al género. 
  • Un análisis  de Hebdige sobre marginalidad, criminalidad y rebeldía que traza una línea desde los tambores rebeldes de las plantaciones hasta los rastas pasando por los rudies o matoncillos urbanos.
  • Artículos sobre Lee Scratch Perry y Buju Banton.
  • La identidad jamaicana a través del dub y Linton Kwesi Johnson en UK.
  • La explosión del dancehall.
  • ¿Qué demonios es un sound system? por Andrew C. Campbell (alias Tuffie)
  • Los nexos entre los indígenas americanos y el pueblo negro, entre el jazz y el reggae, etc etc etc.
En definitiva, una pena que no hubiera pillado antes el libro, porque de haberlo leído antes de escribir "Reggae: una cultura supersónica", lo habría fusilado a diestro y siniestro. Os dejo con un fragmento del texto de Bradley incluido en el libro que me llamó especialmente la atención:

El reggae siempre fue instantáneo en su relación entre el música y su público. Es un evento de participación masiva, con el énfasis en la masa, totalmente apartado del concepto triste y solitario de sentarse a escuchar discos con auriculares, moviendo la cabeza y murmurando 'lo impresionante' que es. De hecho, el rock progresivo y sus sucedáneos parecen haber ignorado Jamaica por completo. Desde el primer día, en los años cincuenta, la dirección del reggae la dictaron las personas a las que iba dirigido. Y todo lo que la gente quería [...] era mover el cuerpo.

Siete estrategias para sabotear La Hipótesis Cibernética (en programa de radio)



Según Tiqqun, vivimos en el tránsito entre el paradigma soberano del poder (vertical, estático, centralizado) y el cibernético (horizontal, dinámico, distribuido). El orden cibernético es un orden que alimentamos entre todos, con nuestra participación, feedbacks y datos. El modelo serían Google o Facebook, pensados como formas de gobierno y no solo como inocentes páginas de contactos o buscadores. Un poder radicalmente distinto, pero no menos opresivo. En el programa de hoy trataremos de plantear modos de sabotear La Hipótesis Cibernética (LHC)

Programa de radio en El Estado Mental 
(abrir directamente en reproductor externo)


Referencias usadas:


 Músicas:


Marcas:

Presentación del programa y de la musica (free jazz)
minuto 4.00: ¿Quién o qué es Tiqqun?
minuto 8.25: ¿Qué es La Hipótesis Cibernética?
minuto 20.40: Del orden económico al cibernético
minuto 25.20: La Hipótesis Cibernética no como orden estático, sino como dinámica de autoorganización
minuto 45.08: El orden cibernético gobierna por anticipación
minuto 1.00.20: Sabotear La Hipótesis Cibernética (7 estrategias)
minuto: 1.01.45: La lentitud 
minuto: 1.14.20: El ritmo
minuto: 1.21.40: La niebla

¿De dónde salen los textos que incluimos en La Hipótesis Cibernética?


 (Entrada anterior: ¿Qué es La Hipótesis Cibernética?)

«La hipótesis cibernética» es un texto aparecido en el número II de la revista Tiqqun (2001). Ese número II llevó por título: Zonas de Opacidad Ofensiva.

En esta edición, hemos decidido acompañarlo de un texto del Comité Invisible que retoma y actualiza la crítica de LHC desde sus más recientes avances (redes sociales, smart cities, open government, etc.). Se trata de «Fuck off Google» y es el quinto capítulo del último libro del Comité Invisible, A nuestros amigos. Pepitas de Calabaza publicará el libro en mayo de 2015 y nos ha autorizado generosamente a publicar aquí ese capítulo (¡muchas gracias, Julián!). «Fuck off Google» prolonga la crítica de LHC y añade, a las estrategias de subversión mencionadas antes, una reflexión inédita sobre la potencia y algunos límites de las prácticas hacker.

Finalmente, el libro se abre con un texto breve de Giorgio Agamben, leído en una conferencia tumultuosa desarrollada en el contexto de la detenciones antes referidas. El texto de Agamben ofrece, de manera muy sucinta, dos o tres buenas claves para entender de dónde viene y en qué consiste la especificidad y la potencia del pensamiento de Tiqqun, destacando sobre todo la idea de que, más allá de una crítica de «el Poder», para Tiqqun se trata sobre todo de un análisis (estratégico, es decir, orientado a la acción) de los diferentes dispositivos de poder. En el caso de este libro, de la hipótesis cibernética.

"Como abogado tuyo te aconsejo..." (VIII)


Óscar Zeta Acosta


“Como abogado tuyo, te aconsejo que no te preocupes”.  
[Esto va por quien quiera venir a vernos a la Feria del Libro este fin de semana: caseta 178 con nuestros socios de la editorial Antonio Machado]


DR. GONZO (alias Óscar Zeta Acosta
en "Miedo y Asco en Las Vegas" de Hunter S. Thompson.


¿Qué es La Hipótesis Cibernética (LHC)?

(comenzamos a destripar en varias entradas la nota editorial y el glosario con los que tratamos de situaros antes de sumergiros en La Hipótesis Cibernética de Tiqqun; alguna parte está ya en la contraportada y solapas que hemos subido a la web, pero en esta versión los textos están completos)



Al mismo tiempo una teoría y una nueva forma de gobierno, La Hipótesis Cibernética (LHC) es una definición de lo vivo y una tecnología de poder.

Una teoría, fundada por los científicos e ingenieros Norbert Wiener, Claude Shannon, Gregory Bateson o John Von Neumann y con múltiples prolongaciones hasta nuestros días (tecnologías de la comunicación, inteligencia artificial, ciencias cognitivas), que postula los comportamientos biológicos, físicos y sociales como íntegramente programados y programables. Una tecnología de poder, para la cual gobernar significa «coordinar racionalmente» los flujos de informaciones y decisiones que se producen «espontáneamente» en el cuerpo social.

Según Tiqqun, vivimos en el pasaje que va desde el paradigma soberano del poder (vertical, estático, centralizado y trascendente) hasta el cibernético (horizontal, dinámico, distribuido e inmanente). El orden cibernético es un orden que alimentamos entre todos, con nuestra participación, nuestros feedbacks, nuestros datos. El modelo serían Google o Facebook,si los pensamos como formas de gobierno y no simplemente como inocentes páginas de contactos o buscadores. El poder cibernético extrae y procesa información, gestiona lo vivo
entendido como información, aspira a gobernar el mundo como Facebook o Google gobiernan las redes virtuales.

La visión cibernética del mundo es la de un vasto complejo de circuitos homogéneos que se trata de engrasar permanentemente, filtrando y ordenando la información, restableciendo una y otra vez el equilibrio, detectando las anomalías, estructurando las posibilidades, previendo o gestionando los accidentes. Para que todo fluya. En un orden circular. En un ecosistema controlado. En un hormiguero humano.

¿Qué estamos pidiendo entonces cuando, en las plazas, las calles o las redes, reclamamos más transparencia, más comunicación, más participación, más cercanía y contacto entre gobernantes y gobernados, un gobierno más abierto y a la escucha...? ¿Un perfeccionamiento de LHC?

Tiqqun apuesta más bien por devenir ingobernables. Es decir, opacos a la visión cibernética, ilegibles para sus códigos, imprevisibles para sus máquinas de computación y control.

¿Cómo? Por un lado, aprendiendo a discernir en lo real lo que escapa, lo que hace obstáculo a LHC, a su racionalidad fría, a su tiempo «real»: los cuerpos y sus encuentros, las palabras errantes, la temporalidad que implica toda duración. Ruidos, fluctuaciones y perturbaciones para LHC.

Por otro, buscando inspiración en los más diversos campos –desde la acción política a las ciencias, pasando por la literatura o la filosofía– para inventar técnicas y estrategias que desordenen LHC y su mundo: el ritmo del free jazz, la interferencia según William Burroughs, el caos fecundo teorizado por Ilya Prigogine, el pánico tal y como lo describe Elias Canetti, la revuelta invisible planteada por Alexander Trocchi, la guerrilla difusa diseñada por Lawrence de Arabia, la línea de fuga conceptualizada por Deleuze y Guattari, la niebla narrada por Boris Vian...
Finalmente, como se verá, la cuestión revolucionaria no es un problema de programa, sino de ritmo.

El gobierno cibernético. Teoría y acción política frente a la datificacion del mundo




Título: La hipótesis cibernética
Autor: Tiqqun 
(con G. Agamben y Comité Invisible)
Editorial: Acuarela & A. Machado
Precio: 12 euro

Es indudable que todavía reina cierta ingenuidad “ontológica” y “política” por cuanto se refiere a la tecnología. No pensamos, casi nunca, que la tecnología (en sus diferentes formas y soportes, desde el motor de búsqueda o las redes sociales hasta el smartphone, la smartcity, etc.) no se inserta en el mundo, sino que crea mundo; como también solemos ignorar que, detrás de cada dispositivo tecnológico, hay un conglomerado de intereses y explotaciones socioeconómicas, una nueva forma de poder político en juego. Y eso es lo que señala, precisamente, el libro ‘La hipótesis cibernética’. Lo firma Tiqqun.
“Tiqqun”, además de una palabra de la cábala, es también el nombre de un no-grupo (¿francés?) que publicó un par de números de una revista de pensamiento político subversivo, y que estuvo –según se dice, pues apenas se sabe algo- en el origen de la llamada “Comuna de Tarnac”, acusada de sabotaje en 2008 y demonizada como “movimiento anarco-autónomo” por los media. De esa comuna, y de la colaboración con otras personas, surgieron algunos libros de teoría y acción política que han tenido un potente recorrido e influencia, como el ya célebre ‘La insurrección que viene’ firmado por el Comité Invisible.
En el libro publicado ahora, se presentan 3 textos. Un prólogo del filósofo italiano Giorgio Agamben, donde describe la posición teórica de este no-grupo Tiqqun como la identificación de las dos perspectivas foucaultianas, las técnicas de gubernamentalidad y los procesos de subjetivación. Los otros dos textos, que configuran propiamente el libro, analizan el sujeto y la sociedad en un momento en que la humanidad ya no puede entenderse sin su entorno tecnológico. ‘Fuck off Google’, firmado por el Comité Invisible, y ‘La hipótesis cibernética’, del mencionado no-grupo Tiqqun, desarrollan rigurosamente el cambio político que ya estaríamos viviendo: el poder no está centralizado, no es fijo ni actúa verticalmente, sino que se basa en el dinamismo, en la datificación del mundo, en los sujetos como “perfiles”, en la comunicación, en la información, en la horizontalidad y las redes que hoy tanto adoramos como “herramientas democráticas”…
Para Tiqqun, la acción política que necesitamos no es entonces crear más redes, ni reclamar horizontalidad o más información, ni acelerar la comunicación para organizarnos (todo ello va en favor de ese nuevo poder cibernético), sino adoptar la ralentización, un ritmo de desconexión; crear zonas de opacidad, extender la niebla para no ser “datificable” por Google o FB, devenir más cuerpo y menos “perfil”, porque se trata de devenir irrepresentables y, así, ingobernables... –XAVIER BASSAS

Reseña de La Hipótesis Cibernética publicada en Encuentros, suplemento cultural del Diari de Tarragona, el 30 de mayo de 2015. 



Los Sex Pistols estaban financiados por la URSS para "desestabilizar el mundo occidental", admite un exagente del KGB

(artículo original en inglés)


Los primeros Pistols, en una foto de la autobiografía Rotten
Alexandrei Varennikovic Voloshin, agente jubilado del KGB, ha reconocido esta semana en la cadena rusa de televisión que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) se encontraba detrás de la creación de la escena punk de los 70 y financió a importantes grupos del movimiento como los Sex Pistols, los Clash y los Ramones.


El gobierno soviético de la época gastó "cientos de millones de rublos" en esta operación secreta con la que pretendían "crear un caos absoluto" y "pervertir a la juventud occidental y convertirlos a ideologías nihilistas, antisistema y antiamericanas", explicó en una entrevista de una hora retransmitida en la televisión estatal.

De hecho, las famosas canciones del legendario grupo de punk Sex Pistols las escribió un equipo de psicólogos y propagandistas bélicos de la URSS. “I am an anarchist” ("Soy un anarquista"), “God save the Queen and her the fascist regime” ("Dios salve a la Reina y su régimen fascista"), “No future” ("No hay futuro") y otras letras nihilistas y antisistema pretendían desatar una oleada de cinismo hacia las autoridades, fomentar el uso de drogas duras y atraer a la juventud hacia ideas revolucionarias contrarias al sistema.

El agente jubilado del KGB afirma que el plan tuvo un gran éxito.

En aquel momento entendimos que la música era un medio poderoso de propaganda con el que llegar a los jóvenes", explicó Varennikovic, de 77 años.

Nuestra misión era utilizar la rabia adolescente en nuestro beneficio y convertir la generación occidental del 'baby boom' en una cultura decadente, drogadicta y antisistema que generara levantamientos y sumergiera las democracias occidentales en un caos absoluto. Llegamos a infiltrarnos en las emisoras de radio populares para promover esta música y llegar a millones de personas todos los días", reconoció, visiblemente orgulloso de los logros obtenidos.

Para muchos de los que estábamos en el KGB, infiltrarnos en la escena punk de los 70 fue uno de los experimentos de propaganda soviética más exitosos hasta el momento", reconoció durante la entrevista.

Algunos expertos admiten abiertamente que el nihilismo punk, que se expresó mediante el uso de drogas más duras y autodestructivas como la heroína y la anfetamina, llevó al presidente estadounidense Richard Nixon a la Guerra Contra las Drogas, una campaña de prohibición de drogas e intervenciones militares con el objetivo declarado de reducir el tráfico ilegal de drogas en Estados Unidos y el resto del mundo.


Los ritmos africanos del reggae (y IV)


(cerramos aquí la conexión rítmica rasta-África-reggae, en este caso con un fragmento de la Rough Guide, un libro del que ya hablamos en la bibliografía reggae -disculpen de nuevo la apresurada traducción, es un libro que sorprendentemente aún no tiene versión en español-; y más abajo os invitamos a escuchar otra exhibición de percusiones jamaicanas, Keep Cool Babylon, de Ras Michael & The Sons of Negus)

Mucho antes de que Jamaica tuviera una industria discográfica, la música desempeñaba un papel vital en las vidas de la gente, sobre todo de la mayoría pobre. De generación a generación sobrevivieron fuertes y variadas tradiciones y no faltaban los acompañamientos musicales en los funerales, las ceremonias religiosas, el trabajo y los eventos sociales de todo tipo. Desgraciadamente, como con todas las auténticas músicas populares, los ejemplos de estas tradiciones solo se grabaron cuando ya habían dejado de ser centrales ─o estaban a punto de dejar de serlo─ para la vida cotidiana de la mayoría de los jamaicanos, incluso en las áreas rurales. [...]
La mayoría de los jamaicanos descienden, al menos en parte, de africanos del centro y de la costa occidental de África, esclavizados por los ingleses para trabajar en las plantaciones que hicieron de la isla una valiosa colonia desde la mitad del siglo XVII hasta la abolición de la esclavitud en 1838, como recordaron al mundo tantos cantantes reggae de los setenta. No es extraño que la cultura folclórica haya reflejado directamente esta herencia, no solo en lo que ha retenido de África ─sobre todo el papel central del tambor─ sino también en los elementos de la cultura que se les impuso en Jamaica. A este híbrido de elementos africanos y europeos ─sobre todo británicos─ se le añadieron los de otras razas [...]
[...] Dos de las tradiciones folclóricas jamaicanas más influyentes datan del auge de los cultos evangelistas durante mediados del siglo XIX [...] Tanto el Revival Zion como la Pocomania combinaban elementos religiosos africanos y cristianos, e incluían palmas, golpes con los pies y la utilización de bombo, caja, címbalos y maracas.
La influencia de los dos se encuentra, junto con las misas de las iglesias bautistas a la estadounidense, en los primeros discos del grupo jamaicano vocal más exitosos de los sesenta, los Maytals (más tarde conocidos internacionalmente como Toots and the Maytals). Los ritmos de las misas de Pocomania también han resurgido en los dancehalls. El innovador productor jamaicano Lee Perry, por ejemplo, se habría inspirado en estos ritmos para componer su éxito People Funny Boy [etc. etc.]


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