Más referencias para la filmografía reggae

Para ir cerrando por el momento la colección de películas reggae que he ido seleccionando estos meses, voy a mencionar unos cuantos títulos que aún no he visto pero pintan apetecibles.


 
The Upsetter (The Life and Music of Lee Scratch Perry)
Una película de 2008 sobre el gran chamán del reggae, el incomparable Lee Scratch Perry (de quien Keith Richards dijo que es "el Salvador Dalí de la música"). Narrada por Benicio del Toro (!!!!) y dirigida por Ethan Higbee y Adam Bala Lough.







Roots Time (2006, Silvestre Jacobi)
La historia se presenta como "la historia de dos rastafaris en una Road Movie por el interior de Jamaica", lo cual invita a pensar lo mejor o lo peor. No obstante, leo en este blog que fue "ganadora del premio a mejor película en el festival de Portobello en Londres", buena señal.




Documentales sobre el movimiento rasta:

- Rastafari voices : A documentary On The Reasoning & Livity Of Rastafari (1979)

- Rastafari (2013)
- RBG - The Story of Marcus Garvey 
- Roaring Lion
- HIM Haile Selassie, the lion of Judah

Otros documentales/películas: 
- Get Up, Stand Up - L'Histoire Du Reggae (fragmento)
- Jam Down (de 1980, se centra en los Congos)

- Sound Business (documental de 1981, se centra en los sound systems de UK)
- Superstonic Sound - The Rebel Dread (documental de Don Letts que a través de su vida hace un recorrido sobre el reggae, el punk y otras corrientes de la cultura moderna británica)



Ritmos del corazón

Roots Rock Reggae - Inside the Jamaican Music Scene (1977) 

Un título relativamente humilde teniendo en cuenta la longitud y la calidad de documentales hechos posteriormente pero que cuenta con entrevistas e imágenes muy potentes: Lee Scratch Perry en el estudio (a partir del minuto 9 más o menos), actuaciones de Bob Marley, Jimmy Cliff, los Abyssinians, y Jacob Miller ensayando (para mí, lo mejor) y tocando con los Inner Circle.

Y todo ello en solo 60 minutos y grabado en el 77, cuando todo parecía posible (o quizá no tanto) en el mundo del roots reggae.










Palabra, Sonido y Poder


Con título tan elocuente Word, Sound and Power es un concepto rasta que se refiere al poder del lenguaje y por extensión de la música se publicó en 1980 este fantástico documental de Jeremiah Stein sobre la banda Soul Syndicate, una formación mítica de la que dice Colin Larkin en The Virgin Encyclopedia of Reggae: "Al igual muchos de los músicos que han tocado reggae durante años, sus nombres y su trabajo siguen siendo relativamente desconocidos fuera del mundo de los entendidos, pero es de esperar que, algún día, su trabajo (y el de muchos otros) reciba el debido reconocimiento".

Pues aquí está  para hacer justicia Word, Sound and Power, que capta a los Syndicate en su salsa, tocando en directo en un patio jamaicano y divagando en el medio rural sobre el pensamiento rasta y la música. Los músicos son el grandísimo Earl Chinna Smith a la guitarra, George Fully Fullwood al bajo, Carlton Santa Davis a la batería, Tony Chin a la guitarra rítmica y Bernand Touter Harvey a los teclados.

Si tuvieran que pasar a la historia por un tema sería sin duda None Shall Escape the Judgement, que se hizo famosa con la interpretación de Johnny Clarke y que tocan aquí en directo, para cerrar la cinta, con su compositor original, Earl Zero. Aunque Zero quizá no ascienda a las puertas de Zion con tanta facilidad como Clarke, parece imposible concebir un final mejor para el docu...

Aquí lo tenéis completo (Word, Sound and Power), no lleva subtítulos pero hay tanta música que la verdad es que no hacen falta aunque no os enteréis de qué hablan en los intervalos. Si queréis echarle un vistazo rápido para haceros una idea, recomiendo la improvisión en el minuto 42.50 que se marcan.

Ficciones reggae y más

Continuamos con la filmografía reggae y hoy nos ha dado por la ficción.

Si hay una película que puede desafiar a The Harder They Come como mejor película de ficción sobre el reggae en Jamaica (no incluyo en esta contienda a Babylon, que está centrada en el mundillo caribeño-británico), es Rockers (1978). Argumentos a su favor son el humor, la enorme selección musical, el realismo (parece que en principio iban a hacer un documental) y un reparto en el que figura lo mejorcito de la música jamaicana de los setenta: Leroy "Horsemouth" Wallace, Gregory Isaacs, Jacob Miller, Burning Spear, Big Youth, Dillinger...

Y sobre todo, momentazos como estos:

- Este tipo con chandal amarillo haciendo breakdance en una tienda de discos mientras de fondo suena Dillinger.
- Jacob Miller cantando Tenement Yard (es decir, una canción sobre rastas que quieren que los dejen tranquilos en el gueto) en una fiesta para ricachos. Sobre esto no hay un vídeo en youtube colgado, pero está en torno al minuto 42 para cuando os hagáis con una copia.
- El acapella de Burning Spear (Jah No Dead).
- Y mucho más... pero no quiero destriparlo todo.


 De la escena musical de Kingston nos vamos a todo correr a la la vida rural de los rastas con Countryman (aquí con subtítulos),un título menos conocido pero no menos divertido. Aunque peca tanto de ochentera que a veces da casi grima (lo por otra parte le da un delicioso regusto kitsch), es un acercamiento valiente y sin prejuicios a la ideología rasta y aporta la, que yo sepa, primera historia sobre un superhéroe rasta.







La tercera película, Brooklyn Babylon (2001, subtitulada aquí), no la he visto,y además la música es hip-hop, el primohermano del reggae, pero si no me equivoco presenta un retrato interesante de la comunidad jamaicana en el exilio neoyorquino. La historia: una versión moderna de Romeo y Julieta reconvertida en conflicto entre judíos y afroamericanos.



(Texto de Tomás Cobos)

La historia del reggae contada por la BBC

Otra cinta notable que recoge la historia de la música jamaicana es Reggae - The Story of Jamaican Music (2002), de la BBC, dirigido por Mike Connolly y con Lloyd Bradley como asesor (autor de Bass Culture: la historia del reggae).

Aunque en las tres horas de programa tocan muchos palos y no da tiempo a aburrirse, no es exhaustivo, pero ofrece maravillosos documentos gráficos, da una panorámica bastante amplia de la historia del reggae con los testimonios de todo bicho viviente, tanto en Jamaica como en el resto del mundo (atención: en el segundo programa, a partir del minuto 44, temazo de Steel Pulse y luego comentarios de John Lydon alias Johnny Rotten diciendo que era prácticamente el único blanco que sabía de reggae!!, incluyendo imágenes del Pistol en Jamaica) y sitúa relativamente bien la historia de la música en el contexto social y político, no solo el jamaicano sino también el británico.

Está dividido en tres partes: la primera hora está dedicada a los 50 y 60 fundamentalmente, la segunda al roots reggae y Bob Marley, y la tercera a la historia a partir de los 80.

Resulta curioso cómo --esto lo cuenta muy bien Bradley en Bass Culture-- la BBC se pasó los sesenta y gran parte de los setenta discriminando el reggae en su programación, tanto en la radio como en la televisión. Pero como rectificar es de rastas, les perdonamos por este documental.



Junto con la serie para televisión se publicó un libro de fotos de Dennis Morris, acompañado de un texto de Lloyd Bradley, al que aún no hemos podido echar mano, pero conociendo otros trabajos de Morris y Bradley promete mucho (de ahí que lo incluyamos en la bibliografía reggae)


Dub por un tubo

Esta semana queríamos añadir a la filmografía reggae dos importantes referencias sobre la historia de la música jamaicana, en este caso sobre el dub, el reggae abstracto que cincelaron los ingenieros de la isla caribeña a finales de los sesenta y principios de los setenta. (Para quien esté un poco perdido en esto del dub, tenemos una definición básica en el glosario además de varios párrafos en Reggae: Una cultura supersónica, el prólogo a Bass Culture: la historia del reggae).

El primer título es Dub Echoes (2009), una joya dirigida por Bruno Natal, donde se entrevista, entre otros, a estos personajes: Lee Perry, 2ManyDJs, Scientist, King Jammy, Sly & Robbie, Mad Professor, Bunny Lee , U Roy, Kode 9, Don Letts, Howie B, Congo Natty, Ticklah,  Gussie Clarke, David Katz, Steve Barrow, etc. etc.

Entre otros atractivos, las entrevistas del documental están editadas "in a dub style", jugando con ecos, reverb, etc. A mí personalmente me fascina también que no se limite a narrar el surgimiento y auge del dub en Jamaica sino que también se da mucha importancia a la influencia del dub en la música electrónica posterior.

La otra cinta es Dub Stories (2006), de Nathalie Valet, que está más dirigida a los ya iniciados y recoge mucho mejor el estado actual del dub en Europa. Hay muchas más imágenes modernas (impagables) de sound systems donde se puede observar el impacto hipnótico de los graves en una sesión de dub potente. No hay tanta "estrella" del mundo jamaicanófilo, aunque aparecen Lee Perry y Mad Professor entre otros, pero el punto fuerte son las opiniones de visionarios modernos como Adrian Sherwood, Iration Steppas, King Shiloh... y varios protagonistas de la escena francesa (el documental es francés) como Zion Train y High Tone.

Dos películas complementarias para quitarse el sombrero.


El Cantante de Gospel: poca cabeza sin cortar

(reseña de El Cantante de Gospel en Un libro al día)


El pueblo se llama Enigma y tiene menos de mil habitantes. Enigma. El Cantante de Gospel, al que en toda la novela no se llama por su nombre, es el más famoso de todos los que nacieron allí. De vez en cuando, cada vez de forma más espaciada, regresa a su pueblo a ver a su humilde familia, que convive, en la enorme y costosa casa que él les pagó, con los cerdos cuya cría ha sido su sustento. Lejos del glamour que le acompaña a él y a su siniestro representante Didymus. Pero esta vez vuelve en mal día. Vuelve justo el día en que Willalee está encerrado en el calabozo, acusado de asesinar a golpes de picahielo (sesenta y uno, concretamente) a MaryBell, joven belleza local que, mira por dónde, estuvo realacionada con el Cantante de Gospel. Willalee, de raza negra, en serio peligro de que la multitud se tome la justicia por su mano, recibe casi tantas visitas... (SIGUE LEYENDO)



Babilonia, deejay, dub: aquí tenéis nuestro GLOSARIO REGGAE

Con ánimo de difundir las maravillas de la música jamaicana compartimos aquí el glosario reggae que elaboré para Bass Culture: la historia del reggae (Lloyd Bradley). Como ya avisé en una nota del libro, la idea era que sirviera de guía de consulta rápida para el público no familiarizado con la música y la cultura jamaicanas, por lo que no se trata de definiciones exhaustivas ni mucho menos canónicas (que sirva de aviso ante las más que probables discrepancias de los iniciados), teniendo en cuenta además la diversidad y complejidad de interpretaciones de algunos de estos términos. La principal fuente para su elaboración han sido los libros que mencioné en el prólogo al libro, en especial Reggae: The Rough Guide (Steve Barrow y Peter Dalton), Wake the Town and Tell the People: Dancehall Culture in Jamaica (Norman Stolzoff) y Reggae Routes (Kevin Chang y Wayne Chen). Spread the word!

(T.G.C.)

acetatodubplate»): Discos de acetato producidos en tiradas muy pequeñas —con frecuencia un solo ejemplar— para su utilización en sound systems (no para su venta al público). El propósito era atraer a los clientes al sound system por la exclusividad de sus acetatos pero, posteriormente, con el desarrollo de la industria discográfica en Jamaica, también servían para comprobar la reacción popular a las nuevas canciones y crear expectación de cara a su posterior publicación comercial en vinilo.
BabiloniaBabylon»): En el vocabulario rastafari, Babilonia (en referencia al cautiverio de los judíos en el Antiguo Testamento) representa el sistema opresor en sentido general, por lo que también se aplica de manera concreta al colonialismo/imperialismo, el sistema capitalista occidental, el Gobierno, la policía o el mundo urbano (frente al rural).
Beat Street: La zona de Orange Street y sus alrededores se denominó así, «Calle del Ritmo», por la alta concentración de sound systems y establecimientos relacionados con el mundo de la música.
blues dance: Nombre que recibían los bailes donde se ponía la música de los sound systems. El término «blues» es una abreviatura de rhythm & blues, el género predominante en un principio en estos bailes. En el Reino Unido recibían este nombre y también el de «blues parties» aunque, a diferencia de Jamaica, no se celebraban en recintos al aire libre sino en locales sin licencia, con frecuencia en sótanos, pisos vacíos, garajes, etc.
boogie: Se denonima «Jamaican boogie» o «JA boogie» a la variedad jamaicana de rhythm & blues que se producía a finales de los cincuenta y principios de los sesenta. El boogie o boogie-woogie estadounidense era un tipo de blues rápido y muy bailable con gran peso del piano, muy popular entre los afroamericanos hasta los años cuarenta. El término «boogie» también se utiliza para referirse al estilo de tocar el piano en el boogie-woogie.

Harry Crews: la grotesca y sonora carcajada del gótico sureño

(especial Crews en la muy recomendable web de Indienauta)

Hace meses que os dije que la buena gente de Acuarela & A.Machado iban a aparecer bastante por estas páginas, gracias a su saber hacer editorial y excelente ojo para detectar historias apasionantes y arriesgadas. Pues bien, hoy nos vamos a adentrar, por partida triple, en la que quizás sea la referencia estrella de su fantástico catálogo, Harry Crews, algo así como la sardónica, grotesca y sonora carcajada del gótico sureño. El azote de los “normales” y el abanderado de los white-trash freaks. El pintor de un mundo espeluznante, brutal, desesperado y… aterradoramente humano.

Fallecido en 2012, Harry Crews escribió más de 20 novelas, ensayos, relatos y una autobiografía. Pero también fue marine, campeón de los pesos ligeros en el ejército, karateka, adiestrador de halcones, alcohólico y drogota, profesor de (SIGUE LEYENDO)

"La Tierra de Mira Detrás": cosas nunca vistas en la historia del cine


Sí, quizá la frase de Werner Herzog para describir el documental Land of Look Behind sea algo exagerada ("Esta película logra cosas nunca vistas en la historia del cine"), pero tampoco le anda muy lejos. Jim Jarmusch, por su parte, dijo de esta película que es "chocante... bella... casi perfecta".

En 1981 Alan Greenberg (con un equipo en el que también estaba Jörg Schmidt-Reitwein, socio de Herzog) se acerca a Jamaica a rodar imágenes del funeral de Bob Marley, pero la riqueza de lo que observan en el país caribeño amplía el plan original y, como dice el NY Times, les lleva a embarcarse en "una especie de meditación sobre la música y la religión de la isla, sus tradiciones y su orgullo, un acercamiento a las actividades cotidianas de sus habitantes y algunas de sus esperanzas para el futuro".

Werner Herzog también dijo que es la película que mejor capturaba la Vida, o algo así, y no le faltaba razón. Land of Look Behind puede interesar mucho a lo ya convertidos a los misterios musicales de Jamaica (como las apariciones de Gregory Isaacs y el poeta Mutabaruka), pero ofrece bastante más.

Citando de nuevo el artículo del NY Times, es un documental que "no satisfará a los espectadores que les gusta que les expliquen todo, ya sea con una voz en off o con una trama mundana y previsible. No tiene ni lo uno ni lo otro y ahí reside su pequeña debilidad y su distintiva potencia". (Robert Palmer)

Y por primera vez, que sepamos, os traemos los subtítulos en español (de Tomás Cobos). Se agradecen las sugerencias/correcciones sobre fallos y demás. La película entera la tenéis aquí, creo que se puede bajar fácilmente para ponerle los subtítulos.


Preparen el cáliz y disfruten.


Feliz cumpleaños, Bob

Un día cálido como hoy, en 1945, nació Bob Marley, en Nine Mile, Saint Ann, Jamaica (por eso lo de "cálido"). 

No vamos a hacer un nuevo panegírico de su vida, ya hay bastantes, pero sí queríamos recordarle con algunos materiales: un vídeo en directo con letra incluida; un fragmento breve de Bass Culture: la historia del reggae (Lloyd Bradley) sobre la que para muchos es la época más interesante de los Wailers (y de Bob) y también la menos conocida fuera del mundo de los aficionados al reggae: el breve pero intenso periodo creativo con el productor Lee Scratch Perry; y por último una de las películas que quizá lo reflejen mejor.








  • Primero el tema en directo con letra: se trata de War. El vídeo ya lleva la letra traducida pero la reproducimos también debajo.




Hasta que la filosofía que hace
A una raza inferior y a otra superior
Sea definitiva y totalmente desacreditada
Y abandonada;
En todos lados habrá guerra.
Yo digo "Guerra".

Hasta que no existan
Ciudadanos de primera y segunda clase
En cualquier nación;
Hasta que el color de la piel de un hombre
No tenga mayor relevancia que
El color de sus ojos;
Yo digo "Guerra".

Hasta que los derechos humanos básicos
no sean garantizados por igual a todos,
sin excepción de razas,
es la guerra.

Hasta ese día,
el sueño de paz duradera,
la ciudadanía mundial y las leyes de la
moralidad internacional
no serán nada más que una ilusión
efímera que se buscará pero nunca se obtendrá;
Ahora en todos lados hay guerra, guerra.

Y hasta que los viles y miserables
regímenes que atenazan a nuestros hermanos
en Angola, Mozambique , África del Sur.....
en una esclavitud infrahumana, hayan sido
derrocados y destruidos en sus cimientos
en todos lados habrá guerra, digo "guerra".

Guerra en oriente, guerra en occidente,
guerra en el norte, guerra en el sur,
guerra, guerra, rumores de guerra.

Y hasta ese día, el continente africano
no conocerá la paz, los africanos lucharemos,
lo vemos necesario y sabemos que ganaremos
ya que confiamos en la victoria

del bien sobre el mal, del bien sobre el mal.

  • A continuación, el fragmento del capítulo de Bass Culture que narra esa época en que los Wailers se aliaron con el astronauta jamaicano Lee Scratch Perry para contribuir a levantar los cimientos del mejor roots, antes de dar el salto al estrellato mundial.

Visto el panorama, hacía falta que diera el primer paso un inconformista. ¿Y qué podemos encontrar más inconformista que la combinación volátil e inteligente de los tres Wailers (Peter Tosh, Bunny Wailer y Bob Marley) y el productor Lee Perry? Individualmente eran ya capaces de dar al mundo algo sobre lo que reflexionar. Juntos, su actitud no podía encontrar otro canal que el de la rebeldía más seria. Scratch y Bob tenían aproximadamente la misma altura y compartían el carácter peleón que se suele asociar a hombres de menos de un metro setenta, con una curiosidad insaciable e inquieta. Los tres Wailers habían tenido encontronazos recientes con la ley: a Peter lo habían detenido junto a Prince Buster en una manifestación contra Rodesia; Bunny acababa de cumplir una condena de un año en la cárcel por posesión de marihuana; lo mismo que le había ocurrido a Bob, aunque en este caso la condena había sido de un mes. Bob también había pasado más de un año viviendo y trabajando en Wilmington, Delaware, por lo que había tenido un contacto de primera mano con las luchas negras en Estados Unidos y, como veremos más adelante, había aprendido mucho de su mánager negro estadounidense, Danny Sims. Aunque el número de seguidores que tenían estaba en crecimiento, los Wailers tenían reputación de problemáticos con P mayúscula para los empresarios de la industria discográfica. Lee Perry era y es un incordio de primera categoría y ni siquiera le hacía falta llevar la contraria a propósito, pues de manera natural se enfrentaba a tendencias que ni siquiera existían.

Era inevitable que esta alianza se metiera de cabeza en el roots reggae pese a partir desde puntos de vista dispares como la injusticia en el gueto y las baladas de amor con armonías a tres voces de la vieja escuela, ya que la consciousness o letras de conciencia negra y el comentario social eran los dos principales pilares de los Wailers. Ya hemos hablado de sus dramas de rudies, pero antes de esa época sus principales producciones para Studio One a principios de los sesenta habían sido un single titulado Rasta Put It On y las aventuras en solitario de Peter Tosh, Maga Dog y Rasta Shook Them Up. El grupo llevaba estudiando el pensamiento rasta desde principios de la década y ahora estaba sacándolo a la luz: Bob ya había comenzado a dejarse rastas en el pasado, antes de volver al corte afro; y durante el concierto del Día de la Independencia de 1968 en el teatro Regal, mientras otros artistas iban bien vestiditos y cantaban tonadillas llenas de optimismo, Bob Marley salió al escenario con vestimentas de rasta y sandalias y soltó un cántico rastafari. Aguantó en escena toda la canción, ignorando las risas de desprecio que llegaban desde el público. Por su parte, Scratch era el productor de Kingston más innovador, el más ingenioso, el más intelectual, el más dispuesto a tomar riesgos, con un estilo muy elaborado, culto y lúcido, y se había sumergido en la pocomania, los ritos evangélicos y el pensamiento rasta desde un punto de vista musical y espiritual. En 1969 tenía los bolsillos repletos gracias a los ingresos de sus instrumentales bajo el nombre de Upsetter en el Reino Unido y estaba deseoso de utilizar su dinero en algo un poco más gratificante artísticamente que el nuevo coche que le acababa de llegar desde Inglaterra.






  • Y, por último, la película que hemos elegido es Marley, de Kevin MacDonald. No sé si será la historia "definitiva", como reza el póster de la película (lo hemos puesto más arriba), pero por ahí le andará. Conozco bastante gente que la ha visto, sin tener antes mucha idea del personaje o de Jamaica, y se han emocionado. Tiene también sus detractores (pocos), pero no deja indiferente. Os dejamos con el trailer.
¡Feliz cumpleaños, Bob!


El Black Power de La Diáspora Negra (libro de Ronald Segal)

Village Festival, de Inatace Alphonse
Como ya comenté en su día, The Black Diaspora es un auténtico monumento en papel sobre la diáspora negra, la vida en el exilio forzado del pueblo negro esclavizado por las potencias colonialistas occidentales. No podía faltar en nuestra colección de literatura reggae ya que coincide plenamente con la visión conscious que tiene el movimiento rasta de la historia: conciencia de la negritud, del origen en África, conciencia de la propia historia. Contar la historia no contada, la de los esclavos, de los padecimientos y calamidades sufridas, pero también de su cultura, sus revueltas, su valentía, su dignidad. De su orgullo. Puro Black Power.

Yo descubrí el libro al leer Bass Culture: la historia del reggae de Lloyd Bradley, en la selección de bibliografía comentada que incluye al final. Esto es lo que dice Bradley (hijo él mismo de la diáspora negra):


Ronald Segal, The Black Diaspora (Faber and Faber). Que no os desanime cierto aroma a libro de texto; The Black Diaspora es una obra absorbente que sigue, de manera bastante literal, la diáspora negra desde África al Caribe y el continente americano, y después a Europa. Una iniciación de valor incalculable para quienes estén remotamente interesados en cualquier forma de arte negro, ya que traza un recorrido físico y cultural hasta los orígenes de cada fenómeno sociocultural en el África previa a la esclavitud.

Aunque también puede asustar el grosor del libro (pese a no llegar al volumen de Bass Culture) y la ausencia de fotos o ilustraciones (me he pasado horas fascinado buscando imágenes en internet), es un libro que deja marca, desde el cuestionamiento inicial del argumento que daba por hecho que un pueblo "avanzado" estaba en derecho de esclavizar a otro supuestamente menos avanzado --algo que desmonta Segal--, hasta un análisis concienzudo de la historia reciente de esas comunidades negras y los países en los que han vivido, pasando por la cruda descripción de las condiciones bajo la esclavitud, las rebeliones, las representaciones artísticas, incluyendo las riquísimas expresiones musicales (Cuba, Brasil, Jamaica, EEUU...). Todavía no me entra en la cabeza cómo es posible que Ronald Segal haya escrito además de este libro tantas otra obras, incluyendo textos sobre la historia de la India, Leon Trotsky, el dólar estadounidense, Israel, etc. etc. etc. (incluyendo un libro sobre la esclavitud del pueblo negro en el Islam). ¡De dónde sacaba el tiempo este señor!

Durante la lectura he señalado montones de páginas que quería incluir aquí a modo de ejemplo, pero al final he optado por elegir solo tres citas breves que muestran la capacidad de síntesis y análisis de Segal (disculpad la apresurada traducción, si algún día lo publicamos la revisaré a fondo).


[...] Toda la angustia de la esclavitud habría sido intolerable sin algún medio de buscar algún sentido y consuelo, y entre estos medios estaban los cuentos. Había narradores de estos cuentos que le daban una vuelta de tuerca al texto del Génesis. [...] Aquí había un medio en el que la idea de la supremacía blanca se confrontaba, dando la vuelta a la idea reiterada por los blancos de que sobre la raza negra había una maldición divina que la Biblia confirmaba.
Entre los más ricos en variedad y color estaban los cuentos de esclavos con animales como personajes. Algunos comunicaban la recomendación de una estrategia de resistencia. En uno de ellos, un esclavo se encuentra con un animal, y este comienza a hablar con él, pero el esclavo se va corriendo y se lo dice al amo. El amo le advierte de que será castigado si resulta que está mintiendo y a continuación se dirige a comprobar con sus propios oídos si es cierto que el animal habla. Pero el animal no dice una palabra y castigan con latigazos al esclavo. Cuando el esclavo regresa para quejarse al animal, este responde: "Ya te lo dije el otro día, negro, hablas demasiado".
[...] En un sistema con una represión tan rigurosa y unos castigos tan atroces, la revuelta era una respuesta que solo podía venir de un espíritu lleno de furioso desafío. El hecho de que se registraran tantas revueltas organizadas era prueba de ese irreprimible espíritu negro que el sistema sureño (de EEUU) reconocía al dedicar tanto esfuerzo a quebrarlo. Los actos individuales contra los amos, los vigilantes negros y otros blancos eran más numerosos. Los incendios provocados eran, después del robo, la forma de delito más común de la que se acusaba a los esclavos. Los esclavos también se automutilaban como forma de castigar a sus amos. Y siempre estaban los que por desesperación o venganza optaban por el suicidio. [...] Miles de esclavos intentaban escapar en busca de su libertad cada año. La mayoría eran jóvenes y varones, pero los casos de fugitivos de mayor edad o mujeres no eran extraños ni mucho menos. A veces huían de los castigos, antes o después de los mismos; a veces, en protesta por el maltrato; a veces, para reunirse con los miembros de sus familias de quienes les habían separado. A veces huían de amos que se enorgullecían de tratar a sus esclavos con especial amabilidad. La propia sorpresa de que hubieran huido expresada en los anuncios publicados para su captura pone en evidencia lo mucho que les costaba a los sureños blancos entender que los esclavos pudieran huir por el sencillo motivo de que querían ser libres.
David Edward Cronin, 1888

[...] La religión como forma de revuelta de los negros y pobres ha tomado otra forma en Jamaica, para extenderse después, sobre todo entre los emigrantes jamaicanos, por toda la diáspora. Influidos por la ideas de Marcus Garvey, que mantenía que los negros son el pueblo elegido de Dios, el movimiento rastafari surgió en 1930, para proclamar que Ras Tafari, coronado ese mismo año como Haile Selassie I, emperador de Etiopía, era la reencarnación divina. Se trata de un movimiento tan político como religioso que desafía a "Babilonia", es decir, el poder blanco y el materialismo, y aglutinaba tanto a pacifistas que buscaban retirarse a vidas de sencillez devota como a los que defendían la violencia como vehículo de liberación. El destronamiento de Selassie en 1974 y su muerte el año siguiente provocó un desplazamiento teológico entre algunos de sus seguidores, mientras que otros se negaron a creer la noticia. El rechazo de "Babilonia", crucial en su ideología [...], se mantuvo inmutable, con nuevos conversos al mensaje rastafari a través del reggae. [...] El hecho de que las grandes confesiones cristianas no lograran el seguimiento de los negros en Jamaica queda ilustrado por el auge del pentecostalismo, cuyas dos iglesias lograron un incremento en el número de fieles del 4 por ciento de 1963 al 20 por ciento en 1970. No cuesta entender el motivo. El pentecostalismo, una forma de fundamentalismo cristiano que se centra en el Espíritu Santo, ofrece dignidad a los marginados y los desposeídos, ya que enseña que cada persona tiene un valor individual y, "al recibir el Espíritu", recibe dones supernaturales. Para el pueblo negro, el atractivo de esta idea se potencia por unas creencias y unas prácticas que están en armonía con su propia herencia, desde la invocación del Espíritu Santo, los ritos de sanación y los bailes y los ritmos con los pies y manos durante la adoración, hasta la prohibición de alisarse el pelo.
Castera Bazile
A quien se anime a hacerse con el libro, le recomiendo que busque de segunda mano la edición que lleva en la portada el cuadro de Village Festival, de Inatace Alphonse, con el que abrimos esta entrada, en muy opinión muy superior a la que veo ahora al entrar en Amazon.
(Texto de Tomás Cobos)

Lo último de Tiqqun/Comité Invisible: "A nuestros amigos" (lectura de Amador Fdez.-Savater)

 

1- Introducción: extender las plazas

Recientemente, en un viaje a Argentina, un amigo de allá me preguntó, tras escuchar mi relato sobre las peripecias políticas que van del 15M a Podemos, si en la sociedad española hay un impulso al cambio que va tomando formas distintas o el deseo de volver a vivir en un capitalismo “tranquilo”. Es decir, si hay elementos de una “mutación civilizatoria” o se quiere volver a lo que había pero ya no hay (ni siquiera como expectativa), un cambio sin cambio.

No supe bien qué contestar, más allá de alguna banalidad (“un poco de todo”, “depende de para quien”), pero la pregunta se me quedó retumbando dentro. ¿Cuál es el movimiento de fondo de lo que estamos viviendo desde 2011? ¿Se trata de “ver caer” a los culpables de que las cosas ya no son como eran y buscar quien nos devuelva a la “normalidad” o de inventarnos otras maneras de vivir?

Siete años después de publicar ese paradójico best-seller subversivo que fue La insurrección que viene, el último libro del colectivo Comité Invisible (CI) titulado A nuestros amigos arranca constatando que “las insurrecciones, finalmente, han llegado”. Primavera árabe, 15M, Syntagma, Occupy, Gezi... Y a partir de ahí hace una apuesta: en los movimientos de las plazas hay indicios de una “mutación civilizatoria”, sí, pero sin lenguaje ni brújula propia, lastrados por el peso de herencias ideológicas no elegidas y en medio de una gran confusión.

A nuestros amigos es un pequeño acontecimiento en el mundo editorial, no en el sentido de que sea un éxito de ventas o de marketing, sino una anomalía en las maneras de escribir y publicar. No es un libro de autor, otra marca personal en la red de los nombres, sino que viene firmado por la denominación ficticia de una constelación de colectivos y personas que sostienen que “la verdad no tiene propietario”. No es un libro que surja simplemente de la lectura de muchos otros libros, sino también de un conjunto de experiencias, de prácticas y de luchas que consideran importante pensarse y contarse a sí mismas. No es un libro que pretenda alimentar un ruido de temporada ni convencer a nadie de nada, y por eso se dirige “a los amigos”, a los que de alguna manera ya caminan juntos aún sin conocerse, proponiendo una serie de señales, como esas muescas que dejan los senderistas para otros amantes de las caminatas, con la diferencia de que este camino no existe con anterioridad, sino que se hace (colectivamente) al andar.


¿Quién demonios es este Crews?

Esa es la pregunta que se hace Daniel Arjona en El Cultural (El Mundo) a propósito de una reseña de Una infancia: Biografía de un lugar (Harry Crews) en la que dice: "Crews miraba aquel mundo desde el suelo, con su chupete de azúcar, y lo reinventó después en un libro tan inclasificable como emocionante".
Aquí tenéis la reseña completa y a la izquierda podéis comprobar las maravillosas ilustraciones que lleva el libro (de Michael McCurdy). En este caso se trata de la imagen que se utilizó para la portada de una edición estadounidense.







Crudeza y ternura en los grabados de McCurdy para Infancia (Harry Crews)

Muchos nos habéis preguntado por las ilustraciones, tan llenas de crudeza y ternura, que acompañan al último libro de Harry Crews que hemos publicado en Acuarela, Infancia: Biografía de un lugar (1978).

De la cubierta y de los puntos de lectura se ha hecho cargo, una vez más, nuestro sospechoso habitual, Joaquín Secall (a quien le debemos buena parte del éxito de nuestros libros, junto a nuestro otro ilustrador, Acacio Puig), pero en esta ocasión se ha servido de los grabados en madera del ilustrador norteamericano Michael McCurdy (1942) que aparecían en la edición de la Universidad de Georgia en el año 1995.

McCurdy reside actualmente en Massachusetts, el grabado en madera es su técnica habitual, ha ilustrado cerca de 200 obras (10 de ellas de su propia autoría) y colabora habitualmente en publicaciones tan prestigiosas como New Yorker, Esquire y Field and Stream. Uno de sus trabajos más celebrados fue la edición homenaje para el sesquicentenario de la edición de Walden de Thoreau.

Los marcapáginas que se ha sacado de la manga nuestro querido Secall están desapareciendo de las librerías a la velocidad del rayo y se se están convirtiendo en raro material de coleccionista. ¡Corre a por los tuyos!