W.I.T.C.H. Conspiración Terrorista Internacional de las Mujeres del Infierno

[Hoy queremos dar las gracias a Marta, librera de la Machado, por el aviso y la propuesta de dedicar un cuelgue a la reciente reedición en La Felguera Editores de este fantástico libro, en cuyo prólogo ("¿Crees en los hechizos? W.I.T.C.H. o la guerrilla que abrazó el lado oscuro") aparecen referenciados nuestros queridos Yippies. ¡Ahí va!]


Traducción de Inmaculada Pérez

"En 1967, justo antes de la aparición de algo tan potente y salvaje como W.I.T.C.H. (Conspiración Terrorista Internacional de las Mujeres del Infierno), disfrutaba de un enorme atractivo el Youth International Party, un ficticio partido que en realidad representaba a un movimiento conocido como "Yippies". Los hippies más radicales, aquellos amantes de la performance activista, la parodia y el boicot, se situaban tras las huestes yippies. Habían logrado convertirse en una amenaza desestabilizadora: eran sumamente contagiosos y se desarrollaban a través del teatro guerrillero, las performances antibélicas y distintas acciones directas espectaculares, como la invasión de la Bolsa de Nueva York, donde lanzaron billetes de un dólar, provocando que los agentes de bolsa se tirasen al suelo a la desesperada captura de algún billete. El capitalismo en su rostro más feroz.

El yippie era un ser de pesadilla, "un vagabundo drogado con el fusil al hombro tan feo que la sociedad pequeño-burguesa se aterroriza de su aspecto" e, incluso, "un loco hijo de puta con pelos largos y barbudo cuya vida es teatro y que crea a cada instante la nueva sociedad mientras destruye la vieja"* (*Jerry Rubin. Do it!, 1971). Abbie Hoffman, su líder, llegó a ser tan conocido como el mismo alcalde de Nueva York. En sus rostros y panfletos, en sus manifestaciones e interrupciones callejeras, podía leerse un mensaje que advertía de un final inminente: aseguraban que ellos, llegado el momento, darían sus vidas por todo aquello. Revolución o muerte.

Todo esto sucedió antes de que las esperanzas se vinieran abajo, la guerra de Vietnam se mantuviera hasta 1975 y surgiera la lucha armada. Pero estamos en 1967 [...]".

Bajo las siglas de W.I.T.C.H. (Nueva York, 1968-1970) se escondía una sorprendente guerrilla feminista, precursora de las Guerrilla Girls o Femen, cuyas armas eran los conjuros y hechizos mágicos, el arte feminista y la acción directa. Su actividad fue frenética, escandalosa y prodigiosa. Muy pronto, la estética y el estilo de aquel grupo de brujas urbanas, de guerrilleras sin escoba, prendió la mecha en distintas ciudades americanas: se crearon células feministas que recogieron aquel mensaje.

Sus siglas fueron cambiando de manos. Las brujas estaban por todas partes. Citadas como uno de los más fascinantes ejemplos del activismo de los sesenta, el grupo pasó a registrarse con letras de oro en la historia del feminismo radical, aunque también representaban algo temido, salvaje y casi innombrable.

Publicada originalmente por La Felguera Editores a comienzos del 2007, esta obra (un auténtico manual de combate) se convirtió rápidamente en un exitoso libro debatido en todo tipo de ambientes y del que se publicaron ediciones piratas en Argentina y en nuestro país. Sin embargo, el libro se agotó y desapareció de las librerías. Debido a su importancia, han decidido rescatarlo. Para celebrar el regreso de W.I.T.C.H., incluyen un extenso ensayo titulado «Adiós a todo eso» (el último comunicado firmado por ellas y hasta la fecha inédito), tan actual que resulta sobrecogedor, y que sin duda es una de las más lúcidas críticas jamás escritas hacia el machismo de los izquierdistas y de la escena pretendidamente «sensible» a las demandas de las mujeres.

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