SUR PROFUNDO, COUNTRY NOIR, LOS VECINOS DE LOS TURNIPSEED...

Con unos tres años de diferencia con respecto a la película de Debra Granik (que recibió el primer premio en el Festival de Sundance del 2010), nos acaba de llegar, de manos de Alba, en su colección de novela negra, esta joya sureña de Daniel Woodrell, Los huesos del invierno (Winter's Bone, 2006). 

"Todos los días hay que estar preparado para morir... Solo así puedes salvarte": quien pronuncia estas palabras, drogado hasta arriba, es un tipo sin una oreja y con una gran cicatriz llamado Lágrimas. Su sobrina, Ree Dolly, anda bucando a su padre, que ha desaparecido estando en libertad condicional: si no lo encuentra antes de treinta días, la ley le quitará la casa. Ree tiene dieciséis años, una madre enferma y dos hermanos pequeños: es el sostén de la familia y hará lo que sea para evitar el desahucio. Lo más bonito que tiene es una escopeta.
 
Daniel Woodrell acuñó la expresión country noir para referirse a sus novelas, ambientadas en las montañas de Ozark, en Missouri frontera con Arkansas. En efecto, si tomamos el paisaje, el sentimiento y los personajes de una canción country y situamos ahí una trama criminal en torno a la producción de metanfetamina, tenemos Los huesos del invierno (Winter's Bone), base de la película de culto que en 2010 ganó el Festival de Sundance. Bíblica, tremenda, iniciática, tierna y heroica, con un siniestro sentido de la solidaridad familiar y una heroína de antología. 

Y desde aquí queremos recomendarla vivamente, tanto la novela como la película, ambas excepcionales (entre la una y la otra no hay más que un banjo de diferencia), pero para no perpetrar spoilers enojosos, nos limitaremos a destacar este párrafo que aparece al inicio de la novela:

"[...] Probablemente esas piedras las habían amontonado sus antepasados directos y estuvo un buen rato intentando imaginar la vida de los pioneros, buscando algún rastro de ellos en la suya. Cerrando los ojos podía evocar a sus antepasados, aquellos primeros Dolly que tantos huesos se rompían, se los rompían y se los curaban, se los rompían y se los curaban mal, e iban renqueando por la vida año tras año con los huesos mal curados, hasta que caían muertos de pronto una noche por culpa de algo que hacía ruido de pulmones encharcados. El recuerdo representaba a los hombres prácticamente ociosos entre noches de desenfreno o temporadas en chirona, fabricando licor ilegalmente, reunidos alrededor de la espita, con las orejas mordisqueadas, sin algunos dedos, mancos de balazos, que jamás se disculpaban ni a regañadientes. El recuerdo representaba a las mujeres a mayor tamaño, más de cerca, con la soledad en los ojos y los dientes feos y amarillentos, la boca grapada a prueba de sonrisas, trabajando en los campos ardientes del primer día al último, las manos rasposas como farfolla seca, los labios agrietados todo el invierno, un vestido blanco para la boda, uno negro para el entierro, y Ree asintió. Sí. [...]".

Sí, en efecto, parece que es nuestro querido Harry Crews quien habla. Tullidos y desesperanza. Gente que no cree en la existencia de esa otra gente sin taras que sale retratada en los satinados catálogos de Sears Roebuck. Nos encontramos de nuevo en el Sur Profundo. Y sí, los Dolly pueden ser perfectamente los vecinos de los Turnipseed de Cuerpo, y las montañas de Ozark, en Missouri, frontera con Arkansas, un avatar de Enigma, Georgia, pueblo natal de El Cantante de Gospel.

A continuación, gentileza de YouTube, os ofrecemos la película entera, en inglés con subtítulos en castellano (¡pero no dejen de leer el libro y de seguir a este autor, Daniel Woodrell, otro buen representante de esa cosa tan peregrina que ha venido a denominarse Gótico Sureño!). 

Que ustedes lo disfruten...

Pincha aquí: Winter's Bone.




1 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy devorando el tag "Sur"
Me tiene loco la cantidad de información que tenéis aquí; interesantísimo.
Ni que decir que estoy esperando el próximo libro de Harry Crews como agua de mayo.
Mil gracias.

Publicar un comentario en la entrada