Bibliografía Yippies y Contracultura 60: "El Libro de Daniel", de E. L. Doctorow.

«Follemos. Peleémos. Hagamos saltar por los aires el Pentágono. Un revolucionario es aquél que hace la revolución. Si quieres quedarte en casa cascándotela, vale, pero no lo llames revolución.»


de E.L.Doctorow.
Traducción de Carlos Milla e Isabel Ferrer
Roca Editorial de Libros, 

Publicado inicialmente en EEUU en 1971, está basado libremente en las figuras de Ethel y Julius Rosenberg, ejecutados por traición.  Doctorow nos cuenta la historia de Paul y Rochelle Isaacson a través de la voz de Daniel y su hermana, Susan, estudiantes ambos y muy vinculados a las luchas políticas de los 60. Con un estilo brutal y nada sentimental, Doctorow da un repaso a la hipocresía, a la falsedad de los políticos y a la impunidad con que frecuentemente se hacen acusaciones, pero también al victimismo y a la necesidad de venganza de su personaje, Daniel.

A continuación, copiamos un momento de la novela en que se menciona a Abbie Hoffman, a los yippies, su estrategia de utilización de los medios y a su acción de levitar el Pentágono:

Cubierta original de la primera edición (1971)
"[...] Y cómo, pues, introducimos cambios en algo así de poderoso. Cómo hacemos la revolución. De la misma manera que un judoka flaco y canijo tira al suelo a un tío el triple de grande. No sermoneas. No hablas de la pobreza y la injusticia y el imperialismo y el racismo. Eso es como intentar obligar a la gente a leer a Shakespeare: imposible. Mirad ahí fuera, ¿qué véis? Pequeños recuadros azules en todas las ventanas, ¿no? Todos tragándose los anuncios. Joder, esa es la escuela de hoy. En menos de un minuto un anuncio de la televisión puede mostrarte toda una vida. Te cuenta la historia desde la primera cita hasta la boda. Te enseña al recién nacido, la casa, el coche, la graduación. Te hace reír y te hace saltar las lágrimas de nostalgia. Ves a la chica más guapa que has visto en tu vida. Gigantes, y enanos, y chicas corriéndose en descapotables, y caballeros andantes y sus damas, y amor en la playa, y reactores jodiendo el cielo, y una comida deliciosa y humeante en la mesa, y voces vivas de gente en la onda diciéndote que estás en la onda y que aún puedes estarlo más. Los anuncios son unidades de aprendizaje. Así que cuando los hermanos entran en la oficina de reclutamiento de Baltimore y derraman sangre encima de los ficheros de reclutamiento... he ahí la lección. Y los yippies tirando dinero en la Bolsa. Y marchando en el desfile del Día de la Bandera y obligando a los Legionarios a perseguirte y a la pasma a perseguirte y rasgando tus banderas, banderas americanas, el Día de la Bandera. ¿Lo pillas? La sociedad es una impostura y por tanto nosotros tomamos la postura de la impostura. La autoridad es inercia. Romped esa inercia. La legitimidad es ilegítima. Oblígale a enseñar el culo. Dispara y sal corriendo. Tienes cuarenta segundos, tío. ¿Que los medios necesitan material? Pues dales material. Como dice Abbie, todo aquel que hace algo en este país es una celebridad. Haz algo y sé una celebridad. El mes que viene iremos a Washington y exorcizaremos al Pentágono. Haremos levitar el Pentágono mediante oraciones y ensalmos y trompetazos y lanzando invisibilidades mágicas contra las paredes del Pentágono. Vamos a levantarlo y bajarlo. Vamos a matarlo con flores. ¡No os lo perdáis! Saldremos por televisión. ¡Vamos a derrocar a Estados Unidos con imágenes! [...]".

E.L. DOCTOROW
Edgard Lawrence Doctorow
Escritor estadounidense, su obra narrativa se ocupa, en especial, de la historia de su país. Nacido en Nueva York, se educó en la Bronx High School of Science y en el Kenyon College. Trabajó como lector en diversas editoriales neoyorquinas, colaboró en prensa como periodista y, desde 1969, fue profesor en varias universidades. Su primera obra, Bienvenido a los malos tiempos (1960), es una parodia de los westerns que tiene lugar en torno al año 1870; El libro de Daniel (1971, llevada al cine en 1983); Ragtime (1975, llevada al cine en 1981 por Milos Forman), su obra de mayor éxito, retrata la situación de Estados Unidos en 1914. Las novelas: El lago (1980), La feria del mundo (1985) y Billy Bathgate (1989, llevada al cine en 1991 por Robert Benton) muestran diversas facetas de la vida de su país durante las décadas de 1920 y 1930. Otras de sus obras son: Juegos de agua (1994), Poetas y presidentes (1997) y La ciudad de Dios (2000). Doctorow, que también ha escrito relatos y obras teatrales, utiliza técnicas del posmodernismo y mezcla hechos reales con elementos de ficción. Así narradas, las historias aluden siempre a la actualidad. Su última obra hasta la fecha, Homer y Langley, publicada en castellano hace apenas tres años, es una auténtica gozada.

Cartel de la película de Sidney Lumet basada en el libro
Y, en efecto, El Libro de Daniel fue llevada al cine por Sidney Lumet en 1983, con guión del propio Doctorow. Aquí podéis ver el trailer:



Abbie Hoffman y McLuhan: Nosotros somos la información

"La estructura es más importante que el contenido en la transmisión de información. No necesitamos ideólogos, sino diseñadores. Da igual lo que digan de nosotros en TV, nosotros somos la información (el pelo largo, las ropas extravagantes) y el resto es parte del fondo retórico. Marshall McLuhan es más relevante que Marx" (Abbie Hoffman)



Las aventuras de los Yippies (1): Levitando el Pentágono


(Llegó el momento de la acción. Iniciamos una serie de entradas repasando las acciones directas de los yippies, para quienes la palabra "solo tiene sentido si induce e impulsa la acción", como explica Amador Fernández-Savater en el prólogo a Yippie! Una pasada de revolución, de Abbie Hoffman. Utilizamos un fragmento del prólogo de Amador para presentar la levitación del Pentágono, y luego continuamos con algunos de los textos de Abbie sobre el histórico momento. Que lo disfruten.)



CACHONDEO TOTAL EN EL PENTÁGONO (AMADOR FERNÁNDEZ-SAVATER)

El rebelde-payaso no opone al poder su propio poder, sino más bien su propia impotencia, asumida gozosamente. «We’re not leaders, we’re cheerleaders», exclama Abbie Hoffman. Hay que atreverse a hacer el ridículo, a volverse un poco loco. En la marcha antiguerra al Pentágono de 1967, los futuros yippies pretenden levitar el edificio mediante un ritual de exorcismo. La idea es que cuando el hexágono se eleve cien metros en el aire comenzará a girar sobre sí mismo y expulsará los demonios del militarismo y el imperialismo que lo habitan. Las autoridades, algo confundidas por el carácter de la iniciativa y tras pintorescas negociaciones, conceden permiso a los manifestantes para levitar el Pentágono... ¡pero únicamente diez metros! El cachondeo es total. En su autobiografía, Hoffman cuenta muy serio cómo el ritual elevó y exorcizó el edificio endemoniado. No es del todo seguro que mintiera. Allen Ginsberg explicó tras la acción que la burla había disuelto el miedo que infundía (y protegía) la autoridad del Pentágono y que en ese sentido sí lo hicieron levitar.

CÓMO PERDÍ LA GUERRA EN EL PENTÁGONO (ABBIE HOFFMAN)

Hay muchos planes disparatados en marcha. Rodear el Monumento a Washington, el Empire State (verticalmente) y una orgía denominada Día de Hacer el Amor, todo de cara al 21 de octubre. El Día de las Américas una enorme caravana de furgonetas saldrá desde San Francisco para redescubrir América con auténticos exploradores indios, por cortesía del jefe Trueno Rodante [Rolling Thunder] de los soshone. Coches destartalados, autobuses robados, motos, grupos de rock, banderas con flores, marihuana, incienso y suficiente comida para el largo viaje. Rumbo al este. ¡Yupi! Teñiremos de rojo el río Potomac, quemaremos los cerezos, mendigaremos en las embajadas, atacaremos con pistolas de agua, canicas, envoltorios de chicles, bazucas, habrá chicas corriendo desnudas que mearán en las paredes del Pentágono, brujos, swamis, hechiceras, vudú, magos, curanderos y colgados de anfetas lanzarán su magia contra los descoloridos muros. Grupos de rock atronarán el lugar con Joshua Fit the Battle of Jericho. Bailaremos y cantaremos el poderoso OM. Follaremos en la hierba y embestiremos contra las puertas. Todos gritaremos «VÓTAME A MÍ». Levantaremos la bandera de la nada sobre el Pentágono y un inmenso grito de liberación resonará por toda la tierra. «Somos Libres, gran Dios todopoderoso, Libres al fin». Los escolares destrozarán sus pupitres y arrojarán la tinta a los atónitos profesores, los trabajadores de oficinas se despelotarán y correrán por las calles, los repartidores de periódicos romperán los diarios y se sentarán en el bordillo a masturbarse, los tenderos abrirán sus puertas para ofrecer todo gratis, los contables caerán muertos de un fulminante ataque al corazón, los soldados dejarán sus armas. «Se ha acabado la guerra. Vamos a echar un polvo.» Sin necesidad de permisos, ni anuncios en el New York Times, sin enviar cartas, sin reuniones. Ocurrirá porque habrá llegado el momento

(...)

Artaud está vivo en los muros del Pentágono, reventando las costuras de la protesta convencional, inyectando nueva sangre en el movimiento pacifista. Sangre de verdad, sangre simbólica y —como camuflaje— sangre fosforescente. Algo para todo el mundo.

Día de la llegada al Pentágono y se oyen los cánticos: «¡Caña al Ejército! ¡Caña al Ejército!»(1). El SDS agarra la pelota, con la mirada al frente. Robin corta la cinta con un cuchillo de caza y comienza el Ataque de la Brigada de las Flores.

Un melenudo rompe una ventana y le tiran a golpes al suelo. El Pentágono vibra y comienza a alzarse. Alguien le da a un militar una octavilla sobre el imperialismo estadounidense, otro lo rocía con LACE, un potente spray sexual que hace que «te quites la ropa y hagas el amor» (según la revista Time), la gente mete flores en el cañón de los rifles, los manifestantes se tiran gas lacrimógeno entre ellos (según el Washington Post).

Una chica le baja la cremallera a un policía militar y el Sargento Pepper le pide a la banda que toquen el himno estadounidense. Dejan en el suelo las banderas del Viet Cong y agarran sus instrumentos. Oh, say, can you see...(2). Cuando ha acabado alguien grita, «A jugar a la pelota» y comienzan otra vez los empujones.

FLASHBACK: Mi chica y yo, vestidos con sombreros del Tío Sam y Banderas de Flores, saltamos una valla de alambre de espino y en un momento estamos rodeados de soldados.  
—Somos Mister y Miss América y reclamamos esta tierra en el nombre de la América Libre. Plantamos la bandera y aguantamos la posición. Los soldados están perplejos. ¿Puedes pegar al Tío Sam? Recitamos conjuros.
—Están detenidos. ¿Sus nombres?
—Mister y Miss América. Miss América está embarazada.
Los soldados bajan sus porras en señal de respeto.Un sargento escribe en su cuaderno: «Mister y Miss América. Entraron sin autorización». Nos sentamos y hacemos el amor. Otro sargento anula la detención. Un teniente nos detiene. Un cabo cancela la detención. Seguimos haciendo el amor.
Tras unos veinte minutos nos ponemos de pie y ofrecemos lamano a los sargentos. Rechazan darnos lamano.Nos alejamos envueltos en luz, dispuestos a liberar otra zona. La multitud nos ovaciona. «Puedes hacer lo que quieras, es un país libre, hazlo sin más, no te andes con chorradas.» 

(...)   FLASHBACK: «67-68-69-70»
—¿Se puede saber qué estáis haciendo?
—Midiendo el Pentágono. Tenemos que ver cuánta gente hace falta para formar un círculo que lo rodee.
—¿Que estáis haciendo qué?
—Es muy sencillo. Mire, el Pentágono es un símbolo de maldad en la mayoría de las religiones. Usted es religioso, ¿no?
—Eh... sí.
—Pues la única forma de exorcizar los espíritus malignos que habitan aquí es hacer un corro alrededor del Pentágono. 87-88-89...
Los dos exploradores son rápidamente rodeados por un grupo de guardias, agentes del FBI y soldados, con unas armas que acojonan.
—112-113-114...
—¿Vais en serio? Va contra la ley medir el Pentágono.
—¿Vais en serio? Enséñenos esa ley. 237-238-239-240. Ya está. Sargento, ¿cuánto es 240 por 5?
—¿Cómo? ¿Qué coño pasa aquí?
—1200 —responde Bruce, un agente con aspecto imponente que luego nos dice que trabaja en un departamento de seguridad que ni siquiera tiene nombre aún.
Les enseñamos nuestras octavillas. Nos detienen por tirar basura.
—Esto parece Alice’s Restaurant(3). ¿Estáis de broma? Esto no es basura, es arte. —Basura.
—Arte.
—Basura.
—¿Y qué tal Arte Basura? —dice Bruce tras dos horas. Nos dejan en libertad, pero tenemos que salir furtivamente para evitar que Bruce nos siga y encuentre la maría Acapulco Gold que tenemos en el coche.  

La magia está empezando a funcionar, pero hay que convencer a los medios. No puedes ir a decirles «Perdón, pero el Pentágono va a levitar el 21 de octubre». Tienes que enseñárselo.
Viernes 13, el Village Theater, magos, brujas, colgados de anfetas, los Fugs(4) y un variado surtido de pirados, además de un no creyente llamado Krassner. «¡Más arriba, más arriba, más arriba! ¡Hasta que esté bien colocado!»
(¿Es legal decir «¡más colocado!» en un teatro lleno de gente?)(5).
Quemamos una maqueta del Pentágono y utilizaremos las cenizas para hacer que levite el original la semana siguiente. Los medios de comunicación son gratis. Usadlos, no hace falta pagar. No compres espacios publicitarios, haz las noticias. 

FLASHBACK: «Póngame con el departamento de noticias locales... Hola, me he salido de los diggers porque tienen una nueva droga sexual que se llama LACE. Quieren utilizarla en el Pentágono. Va contra mi ética utilizarla en personas contra su voluntad, así que quiero confesar. Lleva LSD y DMSO, un elemento muy penetrante. Es ácido lisérgico criptoetileno, de color morado. Si quiere venir le hago una demostración de cómo funciona.»
La rueda de prensa es a las ocho de la tarde. Hay dos parejas en un sofá. Rocían a los cuatro con el líquido morado. Desaparece en su piel. Tienen cara de estar aturdidos. Se desprenden de la ropa lentamente, como robots. Los periodistas jadean. Comienzan a follar como no-robots. Tras media hora se pasa el efecto de la droga.
—¿Alguna pregunta, caballeros?

LACE, la nueva droga del amor, va al Pentágono.
Esta historia del exorcismo está empezando a ponerse interesante. Veamos si el Progressive Labor37 es tan potente como LACE. El acontecimiento del Pentágono trascendió la cuestión de la guerra. The War Is Over [La guerra ha acabado], canta Phil Ochs, y la protesta se dirige contra todo el tejido de una sociedad opresiva, aturdida, brutal.
Los manifestantes se convierten en animales políticos al cien por cien.
Surge una totalidad que deja sin sentido el término ‘político’. «La guerra ha acabado.» Todo el mundo grita. Alguien escribe Lyndon Johnson ama a Ho Chi Minh en un muro. 

Al corro del Pentágono, fumaremos marihuana
Veinticuatro generales van a pudrirse mañana
A los malos espíritus los vamos a exorcizar
La guerra ya se acabó, vamos gritando sin parar

Los soldados tienen en su mano la opción. «¡Uníos a nosotros, uníos!», les gritamos. Tres nos hacen caso. Dejan los escudos y las armas y se salen de la fila. Los sargentos los atrapan y los llevan de vuelta al olvido y al castigo.
Llevo seis horas de viaje. Alucinante, gracias a fuertes dosis de revolución, sin comida ni agua, con una pastillita morada que me ha dado Charlie del Oracle de San Francisco.

Se apodera de mí una sensación de integración que surge tras mear en el Pentágono: una combinación de necesidades biológicas y emociones.

Mi chica y yo nos retiramos a las entrañas de D. C. y nos permitimos una noche de descanso tras una orgía de champán servido en el casco de un policía militar. Esto sí que es una pasada de revolución.

Los padres preocupados llaman al Departamento de Defensa para comprobar que no han detenido a sus hijos y reciben el consejo de llamar a la oficina del Mobe. Venimos dispuestos a dar nuestra vida y discutir la ética de aparcar en un paso de peatones.

NOTAS:

(1) Los hippies se apropian del grito de guerra (Beat Army) que en los partidos de fútbol americano entre la armada (Navy) y el ejército de tierra (Army) profieren los primeros.
(2) Primeras palabras del himno nacional estadounidense.
(3) Canción del cantautor Arlo Guthrie en la que relata cómo fue detenido por tirar basura.
(4) Grupo musical creado por los poetas Ed Sanders y Tuli Kupferberg que participó en protestas contra la guerra de Vietnam.
(5) «Más arriba» (Higher) es un juego de palabras con high, cuya principal acepción es ‘arriba’ (en referencia a la levitación del Pentágono), pero que también significa ‘drogado’. «¿Es legal decir “¡más colocado!” en un teatro lleno de gente?» ironiza sobre la frase «Gritar “fuego” en un teatro lleno de gente», que en el ámbito judicial estadounidense alude a la necesidad de imponer límites a la libertad de expresión.
(6) Partido comunista estadounidense con raíces maoístas

"Un gobierno no gobierna más que con la confianza pública" (Blanchot)


(creemos que es oportuno subir de nuevo este fragmento de Escritos Políticos, de Maurice Blanchot)

Un gobierno no gobierna más que con la confianza pública.
Un gobierno no gobierna, sin la confianza pública, más que por la fuerza.
Está claro que la confianza pública se ha visto traicionada en las negociaciones del Châtelet*.
Está claro que el gobierno ya no puede gobernar sin el espectro de la guerra civil.
Está claro que el gobierno, al no ser ya un interlocutor, sino el detentador de las fuerzas de represión, debe dimitir.

COMITÉ DE ACCIÓN ESTUDIANTES-ESCRITORES

*Las negociaciones del hotel Châtelet, más conocidas como los acuerdos de Grenelle, entre el gobierno, la patronal y los sindicatos, tuvieron lugar a finales de mayo de 1968; tales negociaciones concluyeron con una revalorización del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), una subida de los salarios, una disminución de la jornada laboral y el reconocimiento de las secciones sindicales. Se firmaron el 27 de mayo de 1968. [NdT]

Traducción: Diego Luis Sanromán

La fuerza anónima del rechazo, prólogo de Marina Garcés
Tres apuntes sobre los escritos políticos
En estado de guerra: Maurice Blanchot + Mafia K'1 Fry
El rechazo absoluto de Blanchot
Marina Garcés sobre Blanchot, Albert Camus y Merleau-Ponty

Licencia Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 España

"Fuera de lugar" en imágenes


Bibliografía Yippies: "Roba este libro", de Abbie Hoffman

Abbie Hoffman escribió Steal This Book en 1970 y lo publicó en 1971, con el objetivo de ofrecer una guía para vivir gratis al margen de las grandes corporaciones. El libro, que vendió más de 250.000 copias entre abril y noviembre de 1971, incluye en su primera sección ("Survive") información sobre cómo conseguir gratis comida, ropa, muebles, transporte, alojamiento, educación, atención médica, medios de comunicación, etc. La siguiente sección ("Fight!") contiene consejos sobre cómo iniciar un periódico underground, una radio o televisión de guerrilla, cómo actuar cuando se desata la violencia en una manifestación, cómo lograr asesoramiento legal, técnicas para robar en las tiendas, cultivar cannabis, vivir en una comuna... La última parte, titulada "Liberate", incluye capítulos denominados "Fuck Chicago", "Fuck Los Angeles" y "Fuck San Francisco". El libro es una ampliación de Fuck the System (1967), un panfleto que ha acompañado en algunas ediciones estadounidenses a Revolution for the Hell of It (que hemos publicado en Acuarela como Yippie! Una pasada de revolución). Independientemente de si controláis inglés o no, merece la pena echarle un vistazo aunque solo para ver las magníficas ilustraciones.


El viaje de los viajes: los Freak Brothers

Al subir al blog la entrada sobre Magic Trip, la película que reconstruye el viaje psicodélico de los Merry Pranksters, nos acordamos de los Freak Brothers, y en concreto del número 11, en el que hacen un enloquecido viaje por EEUU sin duda inspirado en los Pranksters. Y no hemos podido resistir la tentación de subir al blog aquella tremenda portada:



¿Hay vida antes de la muerte? (reseña de Fidel Moreno sobre Fuera de Lugar)


Amador Fernández-Savater publica sus entrevistas.


¿Qué está pasando aquí? ¿Qué ha sido del mundo y de nosotros en estos pocos años? La pregunta en mil variantes se repite con furor acelerado en esta suerte de agonía que llamamos crisis. Decimos crisis en un impulso de domesticar el desorden, como si sólo se tratase de un bache o de una nueva transición, ya saben, las vueltas que da el mundo para estarse quieto. Como si esto que está pasando no fuese más que un apagón angustiante pero finalmente pasajero, una sacudida que nos devolverá dentro de poco a la normalidad confortablemente iluminada. Sanos y salvos y de lo mismo a lo mesmo.

¡Qué aburrimiento! Las charlas de café se entretienen dando vueltas en el sumidero viscoso de la queja: de la indignación a la impotencia y al tamtan de la siempre rabiosa actualidad. La situación es tan cargante que en algunos bares y comercios se exponen cárteles que prohíben hablar de cómo está la cosa, en un intento desesperado de dar la espalda a la onerosa realidad de lo que hay.
Pero… ¿lo que hay es lo que hay? ¿Hay vida más allá de la muerte? O mejor, ¿hay vida antes de la muerte? Quiero decir, perdonen tanto interrogante, si es posible zafarse del lugar tan agitado, tan doliente y tan pasivo que nos tiene reservado la realidad. Leyendo el libro Fuera de lugar uno se encuentra que sí, que es posible ir más allá de lo posible, repensar el mundo en términos ambivalentes y dinámicos, más allá de las dicotomías y estereotipos al uso, y pensarse también uno mismo más allá de lo que en principio se es. Y todo ello sabiendo que el más allá está más acá y que uno es también el que no es, tan cualquiera como cualquiera.
Esta selección de entrevistas -introducidas con un atinado prólogo de su autor, ordenadas con resonantes epígrafes y actualizadas por los propios entrevistados con interesantes codas que dan cuenta del paso del tiempo- es la historia polifónica de un proceso mental que está en marcha: en sus distintas voces podemos reconocer la defunción de un mundo y también la emergencia de otro nuevo, con otros valores y otras formas de organizar la vida en común y la propia vida, en una trama de afectos que nos confunde amistosamente con el otro.
Cuando alguien quiera explicarse el cambio de sentido común que hemos vivido estos años encontrará en este libro la mejor síntesis. Y ese es el mérito de Amador, que, por mucho que le pese, se ha convertido en una de las voces más lúcidas de una generación sin tribunas, precisamente por renunciar a la categoría de opinador, descender a la plaza y poner oídos a las voces de los otros.
Frente a la realidad acomodaticia de los medios, estas entrevistas dibujan un campo de fronteras cambiantes, un mundo lleno de grietas y de agujeros liberadores, donde eso que llamamos crisis activa posibilidades de transformación colectiva. La catástrofe aquí no es sólo derrumbe sino revelación y activación de fuerzas latentes. Frente a las deprimentes y repetitivas charlas de café, frente a las recetas que prescriben adaptarse a lo que hay porque lo que hay es lo que hay, este libro nos trae inspiradoras conversaciones que nos hablan desde otro lado. Son conversaciones que están, como reza el título, fuera de lugar: se ocupan de desplazamientos que se salen del mapa de lo posible, desactivan hechizos que nos sujetan a realidades paralizantes, señalan desbordes y ficciones que alteran el sentido y nos enseñan a ver de nuevo. Amador piensa con los otros, y al margen de los desvíos particulares de cada entrevistado, acaba construyendo un discurso emancipador, lleno de ventanas y puertas, que poco tiene que ver con las respuestas políticas habituales, un discurrir que nos contagia sus formas de interrogar la realidad para que esta nos someta un poquito menos. Atajos mentales, hechizos desactivados y experiencias compartidas para surfear en buena compañía el tsunami que nos lleva.
Un libro imprescindible.


Fidel Moreno es escritor y cantante. Ha trabajado como freelance para editoriales y es redactor de la revista y coordinador de la radio de El Estado Mental.
www.hombredelgado.blogspot.com.es

Las ilustraciones son de Acacio Puig y las frases están extraídas de las entrevistas del libro.

Filmografía Yippies y Contracultura 60: Magic Trip

Hora de alucinar: aquí tenéis Magic Trip, una reconstrucción del viaje psicodélico de los Merry Pranksters de Ken Kesey una "comuna" hippie que defedía la experimentación lúdica y espiritual con LSD en su autobús Further en 1964. 


Filmografía Yippies y Contracultura 60 (hasta ahora):
Chicago 10
The Weather Underground

¿En qué están pensando?

(Reseña en el blog de José Andrés Rojo en El País sobre Fuera de Lugar, de Amador-Fernández-Savater)


Peter Pal Pelbart
Fuera de lugar (Acuarela & Antonio Machado) está lleno de filósofos y de profesores de filosofía. El libro reúne las entrevistas que Amador Fernández-Savater fue publicando en el diario Público entre finales de 2008 y mediados de 2011, salvo alguna excepción, y las ofrece en un formato más generoso y con un añadido: cada uno de los elegidos escribe un folio o un par de folios para comentar o valorar o actualizar lo que dijo en su día. El libro está atravesado por las resonancias que produjo el 15-M, pero admite una lectura al margen de estas coordenadas. En cualquier caso, la crisis que padecemos es su centro de gravedad y, por así decirlo, la invitación es a tomársela como una oportunidad: para cambiar hábitos, conquistar espacios diferentes, repensar viejos tópicos ya oxidados.

¿En qué piensan, pues, los filósofos que convocó Amador Fernández-Savater? ¿Cómo se le ocurrió citar a esta gente que tan poco entusiasmo despierta en nuestros días? Los arrinconan en los planes de estudio, tiran la filosofía al estercolero como (Sigue leyendo)

Joaquín Secall: "Me cabrea el cinismo y la impunidad de los que se supone que están en el poder para trabajar por nosotros"

Entrevista en eldiario.es a Joaquín Secall, que ha hecho algunas de las portadas e ilustraciones más espectaculares de Acuarela Libros, además del comic Anillo de fuego. Aquí van algunos ejemplos:

El Cantante de Gospel, Harry Crews

Rotten, John Lydon

Estrella del alba, Wu Ming 4

Really the Blues, Mezz Mezzrow


El disfraz frente al uniforme, por Abbie Hoffman

"Cualquier uniforme es nuestro enemigo. No son más que una extensión de la vida maquinal. La forma en que nosotros vestimos —con disfraces— está en oposición total a la cultura del uniforme. Los disfraces son lo contrario de los uniformes." (cita de Abbie Hoffman en
Yippie! Una pasada de revolución)

En octubre de 1968, los activistas yippies Jerry Rubin y Abbie acudieron disfrazados a su comparecencia ante la Comisión de Actividades Antiamericanas (la HUAC, el órgano responsable de los procesos anticomunistas de los años cincuenta): Rubin iba según la descripción de Hoffman en Yippie! Una pasada de revolución "con un disfraz completo de guerrillero y conspirador mundial, con un fusilM-16 de juguete y munición real" (foto de arriba); por su parte, Abbie se presentó vestido de "indio con plumas, cuchillo de caza y látigo", acompañado además de un yoyó. Años antes, Rubin ya había acudido a otra cita ante el HUAC disfrazado de soldado de la guerra de Independencia estadoudinense, repartiendo copias de la Declaración de Independencia.

Cuatro objetivos yippies

 (Fragmento de Yippie! Una pasada de revolución, de Abbie Hoffman)

Cuatro objetivos yippies:

1. Fusionar marihuana y política en un movimiento potlítico con bases de hierba: una fertilización cruzada de las filosofías hippie y de la Nueva Izquierda.*
2. Un vínculo que una a todas las partes de underground que lo desearan en una gran congregación nacional.
3. El desarrollo de un modelo de sociedad alternativa.
4. La necesidad de hacer un alegato, sobre todo en términos de acción-teatro revolucionario, sobre Lyndon Johnson, el Partido Demócrata, la política electoral y el estado de la nación.

* Potlitics es la fusión de los términos pot (‘marihuana’) y politics (‘política’). Hoffman continúa con el juego de palabras al hablar de un movimiento grass leaves (‘hojas de hierba’) en lugar de un movimiento grassroots (‘de bases’).

Bibliografía Yippies y Contracultura 60: Motherfuckers! De los veranos del amor al amor armado

Seguimos con la Bibliografía Yippies y Contracultura de los 60 con este libro que recoge, por primera vez en castellano, los textos, panfletos y pósters de Black Mask/Up Against the Wall, Motherfuckers!


Traducción de Carmen Toledano.
Colección Memorias del Subsuelo.

"Vivían como ratas" Abbie Hoffman
"Eran gente muy desagradable: barbudos, gordos, airados, beligerantes, feos, perdedores y duros" Wayne Kramer
 
"[...] Las vallas del Festival de Woodstock son derribadas mientras alguien saquea un almacén propiedad de la organización y reparte entre la muchedumbre sacos de dormir y tiendas de campaña. En el Lower East Side de Nueva York exhiben navajas, aunque también tienen armas de fuego. Se preparan para algo mayor.


Proveen de comida a los sin techo de la ciudad, al mismo tiempo que retan a la industria del rock and roll, a los empresarios rebeldes y a MC5. La visita de la banda de Detroit acaba con sus miembros huyendo de la ira motherfucker. No piden nada. Lo toman todo. Simulan el asesinato de un poeta y realizan una abierta apología de una asesina real, Valerie Solanas y sus disparos contra el arte (Andy Warhol). Intentan cerrar el Museo de Arte Moderno, inundan de vagabundos salas de arte y pretenden acabar con todos los policías de la ciudad. Pelos largos, hombres lobo, drogas, comunas y chaquetas negras de cuero. Están frente al Pentágono, desafiando a los policías que lo custodian, mientras los yippies pretenden hacerlo levitar. No eran hippies, ni tampoco una organización política al uso. Eran una banda callejera politizada, una tribu y un clan revolucionario, un oscuro grupo de afinidad convertido en una verdadera familia cuyo discurso giraba en torno a una constelación de ideas que incluían a Dadá, la anarquía y la autodefensa armada [...]".



Incorporamos también aquí un par de pasajes dedicados a los yippies del fantástico prólogo de Servando Rocha: "Unos Hell Angels con manifiestos políticos" Black Mask & Motherfuckers en su tiempo.

"[...] En enero de 1967 el Lower East Side se encontraba lleno de flyers que anunciaban una exposición de artistas denominada "Angry Arts" y que tenía como motivo central protestar contra la guerra de Vietnam. Entre los participantes estaban Osha Neumann (conocido posteriormente como Tom Motherfucker) y también Ben Morea, aunque ambos aún no se conocían. A pesar de la radicalidad ya expuesta por Black Mask por medio de sus textos y panfletos, aún Morea y los suyos creían en una cierta capacidad revolucionaria del arte. En cambio, y pese a lo sorprendente que pudiera parecer, el líder yippie-hippie Abbie Hoffman ya poseía una mayor lucidez al respecto. Para él, el evento resultaba un sinsentido absoluto por cuanto "exigir a los artistas un arte antiguerra es como exigir a los cocineros que hagan comida antiguerra". Finalmente, una veintena de activistas contra la guerra, surgidos de ese mismo festival artístico, justo cuando eran las diez de la mañana y se celebraba misa, irrumpieron en la catedral de St. Patricks de Nueva York portando enormes pósters en contra de la guerra. El escándalo fue importante [...]".


"[...] Los Motherfuckers eran, definitivamente, algo extraño. A lo sumo, experiencias pasadas como el dadaísmo, sobre todo los comunistas dadaístas alemanes y su defensa de los consejos obreros, vanguardias artísticas de ruptura como el futurismo (devaluado por el nacionalismo defendido por Marinetti) o el constructivismo ruso o la Bauhaus, podían compartir tal discurso. Y, en aquellos años, otros como Rebel Worker en Chicago y, en Francia, la Internacional Situacionista y Socialismo o Barbarie, se les asemejaban en algunos aspectos. En el medio más cercano, esto es, en la misma ciudad de Nueva York, este recorrido que unía arte con política los emparentó con una concreta visión de la desviación social en forma de hippies salvajes y con un movimiento -eventual e irónicamente convertido en una especie de virtual partido- conocido como Yippie! que había logrado hacer tambalear al poder por medio de sus potentes performances, desafíos y la arrogancia hacia las autoridades mostrada por sus miembros, sobre todo Jerry Rubin y Abbie Hoffman. A su alrededor, atraídos por esa oscuridad que emanaba de sus acciones, un puñado de anarquistas sin organización, artistas outsiders y pandilleros, empezó a frecuentar su entorno [...]".

"[...] NOTA 13 (Sobre la Convención del Partido Demócrata): Black Mask y luego los Motehrfuckers/La Familia mantuvieron estrechos contactos con algunos yippies. En el caso concreto de Ben Morea, mantuvo una declarada simpatía hacia personajes y figuras yippies como Abbie Hoffman y Jerry Rubin. Esa simpatía ha llegado hasta nuestros días, lo cual sorprende si observamos el altísimo grado de rechazo que black maskers y motherfuckers mostraron hacia buena parte de la nueva izquierda, pero, igualmente, en un claro ejemplo d ela base hippie radicalizada de los mismos. Junto a los yippies, estrecharon lazos con los diggers de San Francisco y con algunos militantes de SDS. En el fondo, la actitud de una vida abnegada y entregada a la causa revolucionaria mostrada por estos yippies era admirada por Morea y los suyos, a pesar de su misticismo, pacifismo y folclore. Rubin en Do It! (Blackie Books) afirmaba que "la revolución no es lo que creéis, la organización a la que pertenecéis o por la que votáis: es lo que hacéis durante todo el día, vuestro modo de vivir".


*We can be together (rca, 1969), JEFFERSON AIRPLANE. Como se indica en las primeras páginas del libro, la letra de esta canción está inspirada en el panfleto "BAMN" de los Motherfuckers. La canción fue interpretada en el Dick Cavett Show, el 19 de agosto de 1969. Fue la primera vez que se pronunció la palabra "fuck" en una televisión comercial americana.