La amistad de Tolkien y C.S. Lewis


ENCUENTRO CON J. R. R. TOLKIEN:

 “[…] Cuando empecé a enseñar en la Facultad de Literatura inglesa hice dos nuevos amigos, ambos cristianos (parecía que esta extraña gente surgía por todas partes), que más tarde me ayudarían enormemente a superar la antigua imagen. Eran H. V. V. Dyson (entonces en Reading) y J. R. R. Tolkien. La amistad con este último marcó la caída de dos viejos prejuicios. Al entrar por primera vez en el mundo me habían advertido (implícitamente) que no confiase nunca en un papista, y al entrar por primera vez en la Facultad (explícitamente) que no confiara nunca en un filólogo. Tolkien era ambas cosas […]”. C.S. Lewis


 
(Texto correspondiente a la obra Surprised by Joy (Cautivado por la Alegría) de C.S. Lewis. Editado en España por Ediciones Encuentro, Madrid, 1989. Traducción de Mª Mercedes Lucini).

Ambos formaron parte del cenáculo de los Inklings, grupo de académicos y escritores ingleses vinculados a la Universidad de Oxford, en su mayoría de creencias cristianas, que se reunió en Oxford entre los primeros años 1930 y los 60, aunque su época más próspera duró sólo hasta finales de 1949. Los Inklings eran entusiastas de la literatura, que ponderaban el valor de la narrativa en ficción e impulsaban la escritura de fantasía. Su amistad estuvo marcada por sus diferencias en materia religiosa.
Tolkien escribió el poema Mythopoeia como respuesta a una pregunta de C. S. Lewis en la que se cuestionaba si los escritores de cuentos no se dedicaban a “dorar mentiras”, viniendo a ser los mitos “sólo mentiras susurradas a través de plata”. El poema lleva como encabezamiento: «To one who said that myths were lies and therefore worthless, even though “breathed through silver”. Philomythus to Misomythus», lo que viene a ser «Para uno que dijo que los mitos eran mentiras y por tanto sin valor, aunque sean “susurrados a través de plata”. De Filomito a Misomito.»

"... los árboles no son "árboles" hasta que se los nombra y se los mira,
y nunca así se los nombra hasta que aparecen
quienes despliegan el complicado aliento del lenguaje,
débil eco y oscura imagen del mundo... [...]
No ve ninguna estrella quien no ve ante todo
hebras de plata viva que estallan de pronto
como flores en una canción antigua,
que el eco musical desde hace tiempo
persigue. No hay firmamento,
sólo un vacío, o una tienda enjoyada
tejida de mitos y adornada por elfos; y ninguna tierra,
sino la matriz de donde todo nace.
El corazón del hombre no está hecho de engaños
y obtiene sabiduría del único que es Sabio
y todavía lo invoca. Aunque ahora exiliado,
el hombre no se ha perdido ni del todo ha cambiado."
  

A su vez, Lewis le dedicó a Tolkien la obra “Cartas del Diablo a su sobrino”.(Obra completa en PDF). Ambos escritores, junto a Charles Williams, son los protagonistas de las saga fantástica de James A. Owen, The Chronicles of the Imaginarium Geographica”, serie que ya va por el quinto volumen y que será llevada al cine. «Un profesor de Oxford muere en extrañas circunstancias y uno de sus discípulos recibe lo que parece ha sido el móvil del crimen, un curioso ejemplar de atlas, Imaginarium Geographica. Perseguido por feroces wendigos él y sus dos compañeros de viaje huyen hacia donde se dibuja la línea del fin del mundo: la Tierra de Dragones. Esta es la auténtica aventura jamás contada de cómo tres de los más grandes cartógrafos del universo fantástico llegaron hasta los confines del mundo y descubrieron qué esconde la tierra donde todo puede suceder y cómo son los oscuros seres que la habitan»


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