Despedida (censurada) de Público.es

Este post de despedida de Publico.es fue publicado a las 16.15 del 14 de septiembre en el blog Fuera de Lugar. Acto seguido avisé al técnico de la web de su publicación, como suelo. Un minuto más tarde y sin mediar palabra lo borraban y me cambiaban las llaves de entrada al blog. Cinco años después, ¡vaya final feo! [Amador Fernández-Savater]


Hola,

me mudo. A partir de ahora me encontraréis en eldiario.es o en el blog de la editorial Acuarela.  
Llevo cinco años participando en Público. Es mucho tiempo y han pasado muchas cosas para hacer un balance rápido. Pero ahora no tengo tiempo para más. La buena noticia es que estoy trabajando en la edición de un libro que recogerá las entrevistas que hice para el periódico entre 2009 y 2011 (tenéis todos los nombres de los entrevistados a la derecha). Ahí trataré de pensar y decir algo más sobre mi experiencia en Público.  
A lo largo de este tiempo, he tratado de construir “un nombre propio que no sea privado”, como dice mi amiga Marina Garcés. Una voz que se deje atravesar por las voces de otros, que de la palabra a otros (con las entrevistas o publicando aquí textos ajenos), que se esfuerce por registrar, procesar y devolver lo que escucha en la calle, que vaya y venga entre teorías y prácticas, mediando y traduciendo. 
He tratado de instalarme en una posición de pregunta y de problematización, no tanto de polarización o agitación, preocupándome más por dar qué pensar que por decir lo que hay que pensar, por proponer algo que pensar sobre lo que (nos) pasa más que por “dar caña” al de enfrente, procurando hablar siempre de/desde realidades en las que estoy involucrado, que me afectan y me tocan muy directamente. 
He tratado de ayudar a pensar la actualidad, no sólo a contarla, desde la no-actualidad del pensamiento que se toma su tiempo para reflexionar, entrando y saliendo del lenguaje periodístico, mezclando en el blog el texto con el vídeo o las imágenes. 
En definitiva, he tratado de oponer un poco de resistencia a la figura del “opinador” que, a izquierda y derecha, predomina hoy en la producción de discurso desde los medios de comunicación. 
He tenido mucha libertad en Público para estas tentativas, sobre todo desde que concentré mi atención en este blog. Mi visión (crítica) sobre este periódico y lo que yo trataba de hacer en él está expuesta más o menos en algunos textos, como “Poder al público”, “A propósito de la salida de Rafael Reig”, “¿Se puede pensar en un periódico?” o “(D)escribir el 15-M”
Desde el cierre de la edición en papel, el aire de este espacio web está demasiado viciado como para poder seguir habitándolo como si nada. Así que he decidido mudarme. No me gustan las mudanzas, soy de natural conservador y me dan mucha pereza, pero aunque he tardado lo mío ya está hecho. 
Doy las gracias a todos los trabajadores de Público que han hecho posible esta aventura, en especial a las personas con las que yo he tenido más relación en este tiempo, Nacho Escolar, Marco Schwartz, Guillermo Rodríguez y Lucía Álvarez. Y gracias a todos vosotros por estar ahí. 

Presentación de "Interferencias", nuevo blog de Stéphane M. Grueso y Amador Fernández-Savater en eldiario.es



10 comentarios:

Ender Wiggins dijo...

Pues no entiendo el borrado. De verdad. Es un texto sencillo, de despedida, sin ningún tema problemático.

Acuarela dijo...

¿Igual esto lo explica: "Desde el cierre de la edición en papel, el aire de este espacio web está demasiado viciado como para poder seguir habitándolo como si nada"? Y el enlace a http://sonicando.com/?p=2597

Anónimo dijo...

Amador, yo veo evidente que es porque dices que seguirás en la competencia más feroz que tiene Público: El Diario, esa es la clave. Desde la jugada de Roures yo he dejado de leer público y leo la zona crítica del Diario siempre que tengo un hueco. Ese es el motivo, según mi punto de vista: desde su blog estás desviando lectores hacia la competencia... besos, Afú

Acuarela dijo...

Pues puede ser, sí... Gracias por la indicación!

Anónimo dijo...

Hombre, yo creo que final feo es el que te has montado diciendo en la propia web que el espacio está viciado. Borrarlo ha sido torpe por parte del periódico, cierto. Te podías haber ido igual y anunciar que te marchabas a el diario, sin embargo, despidiéndote sin tirar piedras sobre el tejado de los que se han quedado. La aparente elegancia de los agradecimientos finales es engañosa; usas el pretérito perfecto compuesto cuando ninguno de ellos está ya en Público, empezando por Escolar, que te vuelve a dar cobijo.

tasman dijo...

Bonita despedida, no sé si al comienzo de eldiario.es se explicará el porqué del cambio, que por lo que veo será a mejor, y en digital, o si preferiréis pasar página y a quien quiera interesarse, que compre la revista Mongolia que para eso ya han publicado el "affair" de público.
Amador, yo también me he mudado definitivamente a partir de hoy.

Acuarela dijo...

Hola Anónimo,

supongo que la vida sería más fácil, cómoda y limpia si no entrásemos nunca en relación con la verdad. Pero nos desharíamos un poco por dentro, no?
Yo aquí sólo he tratado de decir una pizquita de verdad, pensando sobre todo en los lectores que seguían el blog: que me voy, dónde me voy, porqué me voy. Y creo que lo digo serenamente, sin saña alguna.
También hago un breve balance de lo que he tratado de hacer. Y se lo agradezco a quien lo ha hecho posible, que son los trabajadores de Público durante toda su andadura (concretado en las cuatro personas con las que yo he tenido más relación).
La verdad nos gusta cuando sólo tiene consecuencias para el de enfrente. La llevamos peor (¡yo el primero!) cuando nos toca a nosotros. Por eso mejor no decirla. O borrarla.

saludos

@Manuelde_Manuel dijo...

Esto es libertad de expresión, pero, cueste lo que cueste?
La irascibilidad contenida en palabras amables y con ínfulas de agradecimiento melancólico es un uso indebido en tu discurso.

Un saludo

Acuarela dijo...

Creo que con todo lo que ha pasado en el final de Público el cabreo está muy justificado y es natural, la verdad. Pero en el caso de mi última entrada no hay ira ni ninguna intención de hacer daño, sino sólo la necesidad de no mirar para otro lado cuando me toca tan de cerca. Por eso mi "irascibilidad" se limita a una sola frase en todo el texto. Un simple detalle que me sirve para explicar a los lectores interesados porqué Público ha dejado de interesarme.

otro saludo para ti

Anónimo dijo...

Hola,

yo lo que no entiendo es cómo no has metido más caña, la cosa era para estar más "irascible" la verdad, al loro:

(Roures pretende quedarse con Público a través de una inmobiliaria)
http://maspublico.org/roures-y-cases-quieren-quedarse-con-publico-a-traves-de-una-inmobiliaria/

(Roures puja por la web de Público tras despedir a 130 trabajadores)
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/05/22/actualidad/1337712311_279786.html

Pero que nadie diga nada sobre todo esto, que a alguien le podría sentar mal...

Por cierto, ¿el silencio y el hacer como si nada no supone tirar piedras contra los trabajadores despedidos?

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