La cena del miedo (un año después y, lamentablemente, la misma actualidad y el mismo miedo)

La cena del miedo (mi reunión con la ministra Sinde)

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[Amador Fernández-Savater, coeditor de Acuarela Libros, fue invitado (por azar, por error o por alguna razón desconocida) a una reunión el 7 de enero de 2011 con la ministra de Cultura y otras figuras relevantes de la industria cultural española para hablar sobre la Ley Sinde, el tema de las descargas, etc. En este texto cuenta lo que vivió, lo que escuchó y lo que ha pensado desde entonces. Su conclusión es simple: es el miedo quien gobierna, el miedo conservador a la crisis de los modelos dominantes, el miedo reactivo a la gente (sobre todo a la gente joven), el miedo a la rebelión de los públicos, a la Red y al futuro desconocido.]

La semana pasada recibí una llamada del Ministerio de Cultura. Se me invitaba a una reunión-cena el viernes 7 con la ministra y otras personas del mundo de la cultura. Al parecer, la reunión era una más en una serie de contactos que el Ministerio está buscando ahora para pulsar la opinión en el sector sobre el tema de las descargas, la tristemente célebre Ley Sinde, etc. Acepté, pensando que igual después de la bofetada que se había llevado la ley en el Congreso (y la calle y la Red) se estaban abriendo preguntas, replanteándose cosas. Y que tal vez yo podía aportar algo ahí como pequeño editor que publica habitualmente con licencias Creative Commons y como alguien implicado desde hace años en los movimientos copyleft/cultura libre.


El mismo día de la reunión-cena conocí el nombre del resto de invitados: Álex de la Iglesia, Soledad Giménez, Antonio Muñoz Molina, Elvira Lindo, Alberto García Álix, Ouka Leele, Luis Gordillo, Juan Diego Botto, Manuel Gutiérrez Aragón, Gonzalo Suárez (relacionado con el ámbito de los vídeo-juegos), Cristina García Rodero y al menos dos personas más cuyos nombres no recuerdo ahora (perdón). ¡Vaya sorpresa! De pronto me sentí descolocado, como fuera de lugar. En primer lugar, porque yo no ocupo en el mundo de la edición un lugar ni siquiera remotamente comparable al de Álex de la Iglesia en el ámbito del cine o Muñoz Molina en el de la literatura. Y luego, porque tuve la intuición de que los invitados compartían más o menos una misma visión sobre el problema que nos reunía. En concreto, imaginaba (correctamente) que sería el único que no veía con buenos ojos la Ley Sinde y que no se sintió muy triste cuando fue rechazada en el Congreso (más bien lo contrario). De pronto me asaltaron las preguntas: ¿qué pintaba yo ahí? ¿En calidad de qué se me invitaba, qué se esperaba de mi? ¿Se conocía mi vinculación a los movimientos copyleft/cultura libre? ¿Qué podíamos discutir razonablemente tantas personas en medio de una cena? ¿Cuál era el objetivo de todo esto?

Con todas esas preguntas bailando en mi cabeza, acudí a la reunión. Y ahora he decidido contar mis impresiones. Por un lado, porque me gustaría compartir la preocupación que me generó lo que escuché aquella noche. Me preocupa que quien tiene que legislar sobre la Red la conozca tan mal. Me preocupa que sea el miedo quien está tratando de organizar nuestra percepción de la realidad y quien está tomando las decisiones gubernamentales. Me preocupa esa combinación de ignorancia y miedo, porque de ahí sólo puede resultar una cosa: el recurso a la fuerza, la represión y el castigo. No son los ingredientes básicos de la sociedad en la que yo quiero vivir.

Por otro lado, querría tratar de explicar lo que pienso algo mejor que el viernes. Porque confieso desde ahora que no hice un papel demasiado brillante que digamos. Lo que escuchaba me sublevó hasta tal punto que de pronto me descubrí discutiendo de mala manera con quince personas a la vez (quince contra uno, mierda para...). Y cuando uno ataca y se defiende olvida los matices, los posibles puntos en común con el otro y las dudas que tiene. De hecho me acaloré tanto que la persona que tenía al lado me pidió que me tranquilizara porque le estaba subiendo la tensión (!). Tengo un amigo que dice: “no te arrepientas de tus prontos, pero vuelve sobre los problemas”. Así que aquí estoy también para eso.

Quizá haya por ahí algún morboso preguntándose qué nos dieron para cenar. Yo se lo cuento, no hay problema, es muy sencillo. Fue plato único: miedo. El miedo lo impregnaba todo. Miedo al presente, miedo al porvenir, miedo a la gente (sobre todo a la gente joven), miedo a la rebelión de los públicos, miedo a la Red. Siento decir que no percibí ninguna voluntad de cambiar el rumbo, de mirar a otros sitios, de escuchar o imaginar alternativas que no pasen simplemente por insistir con la Ley Sinde o similares. Sólo palpé ese miedo reactivo que paraliza la imaginación (política pero no sólo) para abrir y empujar otros futuros. Ese miedo que lleva aparejado un conservadurismo feroz que se aferra a lo que hay como si fuera lo único que puede haber. Un miedo que ve enemigos, amenazas y traidores por todas partes.

Quien repase la lista de invitados concluirá enseguida que se trata del miedo a la crisis irreversible de un modelo cultural y de negocio en el que “el ganador se lo lleva todo” y los demás poco o nada. Pero no nos lo pongamos demasiado fácil y pensemos generosamente que el miedo que circulaba en la cena no sólo expresa el terror a perder una posición personal de poder y de privilegio, sino que también encierra una preocupación muy legítima por la suerte de los trabajadores de la cultura. Ciertamente, hay una pregunta que nos hacemos todos(1) y que tal vez podría ser un frágil hilo común entre las distintas posiciones en juego en este conflicto: ¿cómo pueden los trabajadores de la cultura vivir de su trabajo hoy en día?

Lo que pasa es que algunos nos preguntamos cómo podemos vivir los trabajadores de la cultura de nuestro trabajo pero añadiendo (entre otras muchas cosas): en un mundo que es y será infinitamente copiable y reproducible (¡viva!). Y hay otros que encierran su legítima preocupación en un marco de interpretación estrechísimo: la industria cultural, el autor individual y propietario, la legislación actual de la propiedad intelectual, etc. O sea el problema no es el temor y la preocupación, sino el marco que le da sentido. Ese marco tan estrecho nos atrapa en un verdadero callejón sin salida en el que sólo se puede pensar cómo estiramos lo que ya hay. Y mucho me temo que la única respuesta posible es: mediante el miedo. Responder al miedo con el miedo, tratar de que los demás prueben el miedo que uno tiene. Ley, represión, castigo. Lo expresó muy claramente alguien en la reunión, refiriéndose al modelo americano para combatir las descargas: “Eso es, que al menos la gente sienta miedo”. Me temo que esa es la educación para la ciudadanía que nos espera si no aprendemos a mirar desde otro marco.

Tienen miedo a la Red. Esto es muy fácil de entender: la mayoría de mis compañeros de mesa piensan que “copiar es robar”. Parten de ahí, ese principio organiza su cabeza. ¿Cómo se ve la Red, que ha nacido para el intercambio, desde ese presupuesto? Está muy claro: es el lugar de un saqueo total y permanente. “¡La gente usa mis fotos como perfil en Facebook!”, se quejaba amargamente alguien que vive de la fotografía en la cena. Copiar es robar. No regalar, donar, compartir, dar a conocer, difundir o ensanchar lo común. No, es robar. Traté de explicar que para muchos creadores la visibilidad que viene con la copia puede ser un potencial decisivo. Me miraban raro y yo me sentía un marciano.

Me parece un hecho gravísimo que quienes deben legislar sobre la Red no la conozcan ni la aprecien realmente por lo que es, que ante todo la teman. No la entienden técnicamente, ni jurídicamente, ni culturalmente, ni subjetivamente. Nada. De ahí se deducen chapuzas tipo Ley Sinde, que confunde las páginas de enlaces y las páginas que albergan contenidos. De ahí la propia idea recurrente de que cerrando doscientas webs se acabarán los problemas, como si después de Napster no hubiesen llegado Audiogalaxy, Kazaa, Emule, Megavideo, etc. De ahí las derrotas que sufren una y otra vez en los juzgados. De ahí el hecho excepcional de que personas de todos los colores políticos (y apolíticos) se junten para denunciar la vulneración de derechos fundamentales que perpetran esas leyes torpes y ciegas.

Tienen miedo a la gente. Cuando había decidido desconectar y concentrarme en el atún rojo, se empezó a hablar de los usuarios de la Red. “Esos consumidores irresponsables que lo quieren todo gratis”, “esos egoístas caprichosos que no saben valorar el trabajo ni el esfuerzo de una obra”. Y ahí me empecé a poner malo. Las personas se bajan material gratuito de la Red por una multiplicidad de motivos que esos clichés no contemplan. Por ejemplo, están todos aquellos que no encuentran una oferta de pago razonable y sencilla. Pero la idea que tratan de imponernos los estereotipos es la siguiente: si yo me atocino la tarde del domingo con mi novia en el cine viendo una peli cualquiera, estoy valorando la cultura porque pago por ella. Y si me paso dos semanas traduciendo y subtitulando mi serie preferida para compartirla en la Red, no soy más que un despreciable consumidor parásito que está hundiendo la cultura. Es increíble, ¿no? Pues la Red está hecha de un millón de esos gestos desinteresados. Y miles de personas (por ejemplo, trabajadores culturales azuzados por la precariedad) se descargan habitualmente material de la Red porque quieren hacer algo con todo ello: conocer y alimentarse para crear. Es precisamente una tensión activa y creativa la que mueve a muchos a buscar y a intercambiar, ¡enteraos!

Lo que hay aquí es una élite que está perdiendo el monopolio de la palabra y de la configuración de la realidad. Y sus discursos traducen una mezcla de disgusto y rabia hacia esos actores desconocidos que entran en escena y desbaratan lo que estaba atado y bien atado. Ay, qué cómodas eran las cosas cuando no había más que audiencias sometidas. Pero ahora los públicos se rebelan: hablan, escriben, se manifiestan, intervienen, abuchean, pitan, boicotean, silban. En la reunión se podía palpar el pánico: “nos están enfrentando con nuestro público, esto es muy grave”. Pero, ¿quién es ese “nos” que “nos enfrenta a nuestro público”? Misterio. ¿Seguro que el público no tiene ninguna razón verdadera para el cabreo? ¿No es esa una manera de seguir pensando al público como una masa de borregos teledirigida desde algún poder maléfico? ¿Y si el público percibe perfectamente el desprecio con el que se le concibe cuando se le trata como a un simple consumidor que sólo debe pagar y callar?

Tienen miedo al futuro. “¿Pero tu qué propones?” Esa pregunta es siempre una manera eficaz de cerrar una conversación, de dejar de escuchar, de poner punto y final a un intercambio de argumentos. Uno parece obligado a tener soluciones para una situación complejísima con miles de personas implicadas. Yo no tengo ninguna respuesta, ninguna, pero creo que tengo alguna buena pregunta. En el mismo sentido, creo que lo más valioso del movimiento por una cultura libre no es que proponga soluciones (aunque se están experimentando muchas, como Creative Commons), sino que plantea unas nuevas bases donde algunas buenas respuestas pueden llegar a tener lugar. Me refiero a un cambio en las ideas, otro marco de interpretación de la realidad. Una revolución mental que nos saque fuera del callejón sin salida, otro cerebro. Que no confunda a los creadores ni a la cultura con la industria cultural, que no confunda los problemas del star-system con los del conjunto de los trabajadores de la cultura, que no confunda el intercambio en la Red con la piratería, etc.

Eso sí, hablé del papel fundamental que para mí podrían tener hoy las políticas públicas para promover un nuevo contrato social y evitar la devastación de la enésima reconversión industrial, para acompañar/sostener una transformación hacia otros modelos, más libres, más justos, más apegados al paradigma emergente de la Red. Como se ha escrito, “la inversión pública masiva en estudios de grabación, mediatecas y gabinetes de edición públicos que utilicen intensivamente los recursos contemporáneos -crowdsourcing, P2P, licencias víricas- podría hacer cambiar de posición a agentes sociales hasta ahora refractarios o poco sensibles a los movimientos de conocimiento libre”(2). Pero mientras yo hablaba en este sentido tenía todo el rato la sensación de arar en el mar. Ojalá me equivoque, porque si no la cosa pinta mal: será la guerra de todos contra todos.

Ya acabo. Durante toda la reunión, no pude sacarme de la cabeza las imágenes de la película El hundimiento: encerrados en un búnker, sin ver ni querer ver el afuera, delirando planes inaplicables para ganar la guerra, atados unos a otros por fidelidades torpes, muertos de miedo porque el fin se acerca, viendo enemigos y traidores por todos lados, sin atreverse a cuestionar las ideas que les arrastran al abismo, temerosos de los bárbaros que están a punto de llegar...(3)

¡Pero es que el búnker ni siquiera existe! Los “bárbaros” ya están dentro. Me gustaría saber cuántos de los invitados a la cena dejaron encendidos sus ordenadores en casa descargándose alguna película. A mi lado alguien me dijo: “tengo una hija de dieciséis años que se lo baja todo”. Y me confesó que no le acababa de convencer el imaginario que circulaba por allí sobre la gente joven. Ese tipo de cosas constituyen para mí la esperanza, la posibilidad de razonar desde otro sitio que no sea sólo el del miedo y los estereotipos denigratorios. Propongo que cada uno de los asistentes a la próxima cena hable un rato sobre el tema con sus hijos antes de salir de casa. O mejor: que se invite a la cena tanto a los padres como a los hijos. Sería quizá una manera de sacar a los discursos de su búnker, porque entonces se verían obligados a asumir algunas preguntas incómodas: ¿es mi hijo un pobre cretino y un descerebrado? ¿Sólo quiero para él que sienta miedo cuando enciende el ordenador? ¿No tiene nada que enseñarme sobre el futuro? El búnker ya no protege de nada, pero impide que uno escuche y entienda algo.

Amador Fernández-Savater (11-1-11)
Fuente de la fotografía:rocketraccoon

NOTAS

1 Alguien en la cena reveló que había descubierto recientemente que en “el lado oscuro” también había preocupación por el tema de la remuneración de los autores/trabajadores/creadores. ¡Aleluya! A pesar de esto, durante toda la reunión se siguió argumentando como si este conflicto opusiera a los trabajadores de la cultura y a una masa de consumidores irresponsables que lo quieren “todo gratis”.

2 “Ciberfetichismo y cooperación”, por Igor Sadaba y César Rendueles

3 Por supuesto, el búnker es la vieja industria. El “nuevo capitalismo” (Skype, Youtube, Google) entiende muy bien que el meollo de la cosa está hoy en que la gente interactúe y comparta, y en aprovecharse de ello sin devolver más que precariedad.

-La noticia en Menéame

462 comentarios:

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Anónimo dijo...

Los derechos de autor no son derechos es una mercancía creada por y para un mercado determinado.

Hay muchos creadores que jamás tendrán acceso a ese chollo de ls derechos de autor

No es plausible que el derecho de una película o de una obra de teatro dure mas años que los derechos de explotación de un invento

No es de recibo que cuando cambian de soporte te vuelvan a cobrar los mismos derechos de autor una y otra vez VHS a DVd de dvd a blu-ray y lo que te rondare.

Por eso la gente ya no traga

Los actores ( y no todo el mundo puede ser actor). los músicos etc, tienen derecho a ganarse la vida trabajando pero ¿tiene derecho cobrar sueldos multimillonarios?

Eso es lo que se ha terminado con internet se proletarizará al mundo del entretenimiento porque la sociedad ya no va a necesitar de ese tipo de ídolos.

Un cambio tecnológico y un cambio sociológico.

Eso no lo para ni la Sinde ni su grupo d e millonarios perjudicados y si no al tiempo

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con muchas cosas que se han dicho aquí, y que también se reflejan en el artículo. Solo que como Iván, creo que nos quedan dos días para disfrutar: ¿nadie recuerda que hasta hace 10 años (o los que sean) se podían fotocopiar libros y que ahora está prohibido?
Yo provengo, si queréis, del "mundo de la cultura" y lo que más he encontrado, con magníficas y adorables excepciones, es gente de la más rancia derecha izquierdista, conservadores a ultranza hasta decir basta, que se protegen y aupan los unos a los otros como en la cosa nostra, te miran como a un infiltrado cuando tu estilo (¡tu estilo!) de hacer las cosas es distinto, se espantan, se cierran como ostras y no te permiten el paso, o te doblegan. Es decir, hay que ser todos iguales, uniformados mentalmente y actitudinalmente, y son ellos los luego te roban (es decir, "proyectan" sobre los otros el saqueo que ellos mismos acaban haciendo del talento ajeno al que no hubieran tenido acceso de no haberte conocido). Son ellos los que se están enriqueciendo y aprendiendo de la cultura que se extiende libremente y sin complejos por la red. Entonces, ahora, que ya saben cómo se hace, sacan la Ley. De ese enriquecimiento no hablan. De ese yo te doy tú me das, no hablan. Porque niegan tu legitimidad. Niegan tu aporte. Niegan que existas porque si lo admitieran, quedarían expuestos como el emperador desnudo ante los ojos de un niño.
Estoy segura de que Amador fue invitado con toda intención. Es una manera de hacerte experimentar lo magnífico que podría ser para ti, que eres talentoso, el "pertenecer" a ese mundo, a "su" mundo. Que es solo cuestión de escoger de qué lado estar. O con ellos, o aislado, muerto. Porque eso es lo que nos va a pasar.
Cuando yo era ilustradora, lo recuerdo muy bien, siempre había el "pillo/a" de la editorial que quería quedarse con los originales, cuando lo único por lo que te pagaban era por los derechos de editar tu trabajo una sola vez en un soporte concreto. Pero había siempre esos otros, con libertad de reflejos y buen entendimiento, que te devolvían tu trabajo sin que tuvieras siquiera que hacer un gesto. Pues bien, los invitados a esta cena, los de la Ley, son los mismos que no te devuelven tus originales. Los ladrones son ellos.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con mucho de lo que aquí se ha escrito, y con el artículo. Yo provengo si queréis, del "mundo de la cultura", y os aseguro que salvo adorables excepciones, se trata de la farándula de la derecha izquierdista rancia hasta decir basta, como dice alguien más arriba.

Que cuando nos llaman ladrones están proyectando sobre nosotros su propia rapacería: hasta hace ¿10 años? ¿20? podíamos fotocopiar libros, ahora no se puede. A internet le quedan dos días.

Ellos no admitirían nunca cuánto se enriquecen con el aporte libre y sin complejos de internet para su propio provecho "creativo", por ejemplo. De admitirlo, serían como el emperador sin sus ropajes. Son los mismos que cuando tú hacías ilustraciones como si nada ocurriese, se querían quedar con tus originales, cuando lo único que tú vendías era el derecho de editar tu trabajo solo una vez en un concreto soporte. Que el original era tuyo. Y no te los devolvían, a menos que la montases, y ni siquiera eso, porque sabían que tú los necesitabas a ellos mientras que ellos podían prescindir de ti. Había otros, en cambio, que no son los de la Ley Sinde, que entendían ese concepto (el de propiedad intelectual).

En fin. Que nos quedan dos días para disfrutar. Y si te han invitado, Amador, es para que reconsideres si estás con ellos, los de la cosa nostra, o si te quedas fuera. Piensa bien lo que conviene.

Anónimo dijo...

he publicado el comentario dos veces porque enel primero me había salido error y creí que no se publicaría. Por eso me repito.

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho el artículo. Muchas de las restricciones a la libertad que estamos viviendo estos días son parte del mismo problema. El miedo a perder el monopolio del poder, de la fuerza y, no lo olvidemos, de la incompetencia. Esta gente nos trae camiones de miseria mientras siguen perpetuando su castillo.
No va a ser fácil porque ellos se juegan mucho.

Tania Bayamo dijo...

Creo que, igual que la salud y la educación, la vivienda, la alimentación, la ropa, la cultura ... deberían ser gratis. Esto es, a cambio de nuestro aporte acorde a nuestra capacidad. La cuestión es ¿cuál es el camino para llegar a este Gran Acuerdo? ¿cómo actuamos mientras? Hay formas de cultura que necesitan de una industria, como el cine. Puedo hacer una pelicula con mis colegas y colgarla en youtube, pero así nunca veré "Casablanca": mirar la larga lista de los títulos de crédito al final de una película. MIENTRAS llega el paraiso de la comuna, la gente tiene que pagar para comer. Aún estamos en un sistema capitalista! Y no creo que llevarse sin pagar la comida de un supermercado sea la fórmula, aunque ellos roben a los productores. No se si es la ley Sinde el camino del "mientras", pero no me parece bien que, SIN PREGUNTAR, puedas bajarte "Casablanca" gratis. Un saludo

Anónimo dijo...

Genial! Voy a hacer como Assange, que saca todo gratis. Un gran ejemplo!!

…oh, pero que pasa cuando publico cables de las embajadas… me retiran la web, las formas de pago… ¿quién pone publicidad en mi web?

¿Qué pasa si me vetan Google o Youtube por antiamericanismo o anticristianismo o por vegano?

Anónimo dijo...

No me des lecciones, no me digas que debo de hacer o que debo de cambiar, lo único que quiero es que me respetes a mi y a mi trabajo, y cuando digo "NO ME COPIES" como es mio me respetes y no me violentes, "NO significa NO".
Copia a quien quiera que le copies y respeta al que no quiera, no necesito poner llave en el cajón, aunque esté abierto no debes ni abrir para ver lo que hay dentro, y si metes mano no te quejes que pillarte los dedos es aplicarte un castigo desproporcionado, al meterlos has hecho un daño mayor he dejado de confiar en ti, el daño se te pasará pero la confianza no la recuperarás.

Goyo dijo...

La opinión de los otros asistentes está explicada (como si hiciera falta). Hay que evitar que las obras se puedan copiar sin control; no se dan cuenta todavía de que es imposible. El único curso de acción que se les ocurre proponer es la represión; no se dan cuenta todavía de que eso no les servirá de nada y sin embargo compromete gravemente cuestiones mucho más importantes (libertad de expresión, privacidad...) No se enteran. Por eso tienen miedo.

by Atx dijo...

Como si de la mismísima novela de George Orwell se tratase ("1984")... Muy ilustrativo.

by Atx dijo...

Mira, no había visto este comentario de "Anónimo":

"No es cierto, Velázquez, Goya, Miguel Ángel... cobraron dinero, mucho dinero por su trabajo y como ellos hay miles."

Te recuerdo que en su época, y sobretodo por estos tres artistas que acabas de mencionar, existía lo que se llama "mecenazgo" (esto es, trabajar para grandes figuras como el Rey, el Papa o el Noble de turno), y así se aseguraban su pan; hoy en día lo mas parecido son las subvenciones del Ministerio y alguna beca de bancos e Industria (uy, suena hasta parecido).

Los artistas de hoy están en la calle, pintando, escribiendo, dando conciertos o grabando vídeos.

El callejón de los negros dijo...

Gracias por compartir con todos. La cobardía les ayudará a cavar su tumba.

Antonio

Balovega dijo...

Una gran entrada y grandes los comentarios... un saludo

Anónimo dijo...

¿Crisis de las élites tradicionales? Sádaba, Savater, Gonzalez Sinde, Victor Manuel junior, Aznarín, Punsetita..., uf, qué largo etcétera habría... Yo creo que las élites se están reproduciendo y adaptando a la nueva realidad como que muy bien, ¿no?

Anónimo dijo...

El que invierte tiempo y dinero en crear algo está en su derecho tanto de regalarlo como de venderlo.

Si lo regala, a mi entender, es porque tiene otro trabajo por el que sí cobra (o quizás tampoco y es un rico heredero). Si lo vende es porque quiere recuperar lo que ha invertido y, si llega el caso, ganar algo y poder vivir de sus creaciones.

Si ha optado por ponerlo a la venta y resulta que la gente se hace con su creación por la cara entiendo que le moleste y quiera proteger sus derechos, como cualquier otro ciudadano. Esto cae por su propio peso.

Si plantas tomates los llevas al mercado para venderlos y resulta que la gente se los lleva sin pagar... Pues vosotros me diréis. Y ya no os digo nada si además esa gente luego percibe dinero el zumo de tomate que ha hecho con ellos. El que plantó los tomates estará que echa chispas.

Quizás haya que definir mejor algunos puntos pero creo que la ley Sinde lo que trata es de evitar eso. Porque lo que pasará al final es que la gente no volverá a invertir su tiempo ni su dinero en crear, salvo los que quieran hacerlo exclusivamente por dar a conocer su obra sin esperar nada a cambio.

Y esto es un tema aparte de la difusión de la cultura y del trabajo altruista que realiza una minoría en la red. Entiendo que eso no es lo que se está debatiendo ahora mismo.

Quizás escribir un libro se pueda hacer sin gastar un duro pero dime tú qué sería del cine, por poner un ejemplo, si nadie cobrara por su trabajo.

Yo, desde luego, no quiero eso. Y por eso pago, porque lo veo justo, igual que pagar impuestos, aunque luego no estés del todo de acuerdo con el reparto que se haga. Pero ese ya es otro tema.

JuPixWeb dijo...

Impecable Amador, como siempre. Creo que has dado en el clavo al plantear el problema desde la óptica del miedo; creo que es lo que nuclea a los cínicos (que se saben parte de la industria del entretenimiento y solo utilizan el argumento de la "protección del artista" desde el cinismo), a los honestos naiv (que realmente creen que copiar es robar y que la "cultura se acaba") y a los pocos damnificados directos, ese "cero-coma-algo" que realmente vive de los derechos de autor y que se me antoja el tipo más egoísta de los tres (porque le importa un bledo la particularidad de su situación o porque, por el contrario, le importa en demasía y se cree su propia mentira (me refiero a esos pocos que conforman el jetset, obviamente))

Un gran saludo!

pd: me extraña que tu padre piense tan distinto a ti en este tema (no porque sea tu padre sino por ser quien es)

Anónimo dijo...

Cuantos se creen que pueden trabajar en el show bussines Ahora paree qu e casi todo el mundo tiene un titulo de artista ¿? Bueno pues eso es falso No s e puede No podemos todos trabajar entreteniendo al projimo Hay una burbuja de creadores y esa burbuja la hace estallar dinternet.
¿se resisten ?Claro cuando la esclavitu se abolio los Amos e los esclvos tenian LEGITIMOS derechso de PRopiedad SOBRE ELLOS pero la esclvitud se abolió y se acabo la juerga de unos pocos
AHORA VA A PASAR LO MISMO LE GUSTE A LA SINDE O NO

Anónimo dijo...

Felicidades por el articulo.

www.cienciayespiritu.com

Martín Remón dijo...

Interesante artículo, que da efectivamente mucho miedo.
1) Tanto miedo da que los encargados de regular el mercado de la creación no conozcan cómo funciona Internet, como que los que saben de Internet no sean capaces de formular unas posibles reglas del juego. "¿Y tú qué propones?" es exactamente la pregunta que hay que hacerse.
2) Puede (en principio) estar muy bien una "revolucion mental". Pero ¿y después? La pregunta sigue siendo la misma: ¿cómo organizar el mercado de la creación? ¿cómo hacer posible que el autor controle lo que se hace y no se hace con su obra?
3) Si no se sabe qué reglas del juego se están defendiendo, muy mal se entiende que se gaste tanta saliva en combatir esteretipos, descalificar las opiniones de los demás, y promover revoluciones que no se sabe adónde van.

Anónimo dijo...

Pagar por descarga no me parece mal, siempre y cuando sea un precio razonable.

Ricky Mango dijo...

Muy apasionada la defensa del nuevo mundo copiable, pero ni una sola propuesta concreta. Retóricas aparte, hay que convenir en que a medio plazo no será posible poner puertas al campo. ¿Soluciones? Para los músicos, actuaciones en directo. Para los escritores, conferencias en directo. Un mundo de personas es un mundo más humano. Para las obras copiables: las subastas.

Me explico. Los consumidores más deseosos de las nuevas obras de un autor pueden ponerse de acuerdo por Internet para, entre todos, pujar por la primera (y única) edición. Si son los suficientes, el precio será suficientemente bajo. Si la disyuntiva es publicar o no publicar, es de esperar que siempre haya un grupo dispuesto a participar en la subasta. La valoración final de la obra será el resultado de esa negociación.

Quizá muchos autores ganen menos con la nueva realidad, pero quizá estaban también sobrevalorados hasta ahora. El resultado será menos paja y más grano. Y el *verdadero* arte saldrá ganando.

Anónimo dijo...

Enhorabuena por el post!!!Se dicen de izquierdas, se dicen progresistas, abanderados del cambio pero en el fondo son más conservadores que Fraga y con comentarios y actitudes fascistas del tipo por lo menos que sientan miedo, pero esto qué es?
La batalla de la opinión pública la perdieron hace muchísimo tiempo, somos legión y al final ganaremos y quien se oponga será arrollado por esta marea de libertad.

Anónimo dijo...

La cuestión es si es justo o no que en un mundo mercantilizado la "única" mercancía que pierda su condición por un desliz del sistema (las TICs) sea la cultura. Sin un análisis radical podemos acabar dándoles la razón. Para muestra un botón: artículo de Simancas en El País (edición Madrid) del 22dic2010: ¿Por qué abolir sólo la propiedad privada?

La respuesta desde un punto de vista anarquista es que como pueblo nos sublevamos contra cualquier intento de privatizar, de crear capital. El conocimiento -"la cultura"- está en el punto de mira de los intereses capitalistas. Del mismo modo que luchamos contra el acaparamiento de tierras, el mercadeo (ahora especulación a la enésima potencia), la industraliazación... por ser nosotros quienes la padecemos, nos sublevamos contra el interés de estos nuevos ricos en ser más a costa de que los demás seamos menos. No me dan lástima. Son parte del problema.

Anónimo dijo...

¡Hola! Gracias por compartir esta experiencia. He seguido tanto el texto como los comentarios con interés, y me he sorprendido al encontrar este artículo hoy:

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Alex/Iglesia/deja/Academia/Cine/desacuerdo/ley/Sinde/elpepucul/20110125elpepucul_8/Tes

¿Concuerda ésto con la postura que usted vio en esa cena?

Anónimo dijo...

Están atrapados en un sistema que se desmorona, han nacido y se han criado en él y con él sucumbirán, porque no podrán adaptarse al nuevo que pueda surgir. Un nuevo sistema que algún día se desquebrajará a su vez...

pablo maria dijo...

La izquierda de este pais lucha por salvar sus piscinas.
Ahora es de esperar un cambio en el arte y que no se convierta en espectaculo vacio(Guy Debord)

Anónimo dijo...

leer el articulo de Ignacio Echevarria en
EL CULTURAL de el periodicò EL MUNDO.

Anónimo dijo...

Bravo!! Un placer leer esta entrada (el miedo destruye al que lo siente, es cosa sabida)

Koke dijo...

plas plas plas plas plas !!!! ole, ole y ole

Gracias!!

Vaya tela con los progresistas de pastel, -carcas que sois unos carcas- esto se lo decíais a vuestros padres, nuestros abuelos, y les estáis superando ampliamente, ellos al menos no se disfrazaban. Falsos, más que falsos, vosotros si que sois unos traidores. Ni falta hacía decir que sois unos cobardes e ignorantes integrales, pero mira, me quedo a gusto. Y Alex de la Iglesia, yo tengo compradas las mejores de tus pelis y pensaba pillarme o ir al cine a ver la última.. olvidate macho..

Wanderer dijo...

Gracias por la crónica.

cultureta dijo...

oh la cultura,
the culture,
le culture.

queridos degustadores/consumidores/coleccionistas/almacenistas/junkies
de LA CULTURA:

No permitais que nadie os niegue vuestra dosis diaria de LA CULTURA.
Teneis todo el derecho del mundo a LA CULTURA,
LA CULTURA es necesaria, imprescindible:
nos hace mucho mejores personas
y además...
nos entretiene.

si no podemos comprar LA CULTURA
como Dios manda
en la FNAC
en el Corte Inglés
en el Carrefour

tendremos que compartirla
tendremos que descargarla
tendremos que robarla

- pero... LA CULTURA es industria / LA CULTURA es negocio:
la industria cultural / el negocio del ocio
¡¡¡¡¡PUESTOS DE TRABAJO!!!!!!
¡¡¡¡¡PUESTOS DE TRABAJO!!!!!!
¡¡¡¡¡PUESTOS DE TRABAJO!!!!!!

¡¡¡LA CULTURA da de comer a muchas familias!!!!

bien, en ese caso
si el estado no puede/quiere hacer la vista gorda mientras hacemos nuestros trapicheítos
CULTURALES
el estado ha de proporcionarnos
x gigas de LA CULTURA por día
GRA-TUI-TA-MEN-TE

el estado ha de subvencionar LA CULTURA,
POR COJONES
y también y ante todo
POR SU BIEN

porque
¿qué sería de nosotros sin LA CULTURA?
¿qué creen sus señorías que haríamos sin LA CULTURA?
Piénsenlo bien...
¿jugar a la petanca?

LA CULTURA es nuestro alimento
LA CULTURA es nuestra medicina
LA CULTURA es nuestro soma
LA CULTURA es nuestra

¡tenemos que tenerla!

Ignatius dijo...

Yo hace un año escribí algo que tal vez pueda arrojar algo de luz para alguno.

http://situacionymovimiento.blogspot.com/2010/01/mecanismos-modernos-copyright.html

Anónimo dijo...

Muy bien contado, me ha gustado mucho.
Muchas gracias

hordashispanicas dijo...

Brillante, partamos de la base, siento en sus palabras un principio de equidad o respeto a los valores democraticos por parte de los que nos gobiernan, intentando darle un minimo de crediblidad a sus argumentos, no los tienen, sencillamente porque no es una democracia, una partitocracia como mucho, muchos pensamos que nos mas que una dictadura o una estafa PPSOE los dos partitodos siempre siempre se ponen decuardo en lo fundamental confirmando lo que todos sabemos pero pocos quieren encarar

NUNCA SEREMOS LIBRES CON EL ESTADO PPSOE NUNCA
NO HAY PRINCIPIO DE SEPARACION DE PODRES SI HUBIERA UNA JUSTICIA INDIPENDIENTE NO PASARIA ESTO Y LOS PRINCIPIOS DE LEGALIDAD Y DE DERECHO PREVALECIRA FRENTE A LOS INTERESES DEL NWO
NO OLVIDEMOS EL 11M LA ESTAFA Y EL ENGAÑO CON EL JUICIO PENDIENTE A SANCHEZ MANZANO SON CAPACES DE LO QUE SEA CON TAL DE ACAPARAR SU PODER Y SER SERVILES CON LOS VERDADEROS AMOS EL FMI=NWO
LA VERDAD
http://vimeo.com/18188926
SOMOS1RNWO

Agustin dijo...

http://books.google.es/books?id=OLgywW-pXXsC&printsec=frontcover&dq=editions:OLgywW-pXXsC&hl=es&ei=_xszTdGZIsHKhAekoIHbCw&sa=X&oi=book_result&ct=book-thumbnail&resnum=1&ved=0CCgQ6wEwAA#v=onepage&q&f=false

Leo este libro y leo el articulo y constato que entre uno y otro texto hay ciertas conexiones. La más evidente que los lectores a los que los escritos van dirigidos los textos no siempre los leen.

A.Martín Mujica dijo...

Todas las opiniones deben respetarse, así como las leyes, nos gusten o no.Pero es lamentable que con mis 70 años y mucha agua corrida por mi puente, cada vez entienda menos. Vivimos en unas sociedades más confundidas que yo mismo. Esto de la Ley Sinde, bueno..bueno...Realmente pa prioridad ha sido pensando en los creadores o ha pesado el poder de la distribuidoras, a las grandes me refiero...De cualquier manera Amador es bueno verter opiniones es la única manera de salir de este túnel, en el que todo da igual, claro en aras de la democracia, o mejor dicho "seudo-democracia".-Un saludo. Martín Mujica

A.Martín Mujica dijo...

Todas las opiniones deben respetarse, así como las leyes, nos gusten o no.Pero es lamentable que con mis 70 años y mucha agua corrida por mi puente, cada vez entienda menos. Vivimos en unas sociedades más confundidas que yo mismo. Esto de la Ley Sinde, bueno..bueno...Realmente pa prioridad ha sido pensando en los creadores o ha pesado el poder de la distribuidoras, a las grandes me refiero...De cualquier manera Amador es bueno verter opiniones es la única manera de salir de este túnel, en el que todo da igual, claro en aras de la democracia, o mejor dicho "seudo-democracia".-Un saludo. Martín Mujica

Fre dijo...

Yo aporto una comparativa "derechos-de-autor-vs-patentes"... algunas industrias son más protegidas que otras...

http://espireando.blogspot.com/2011/01/derechos-de-autor-vs-patentes.html

Mauri dijo...

Me siento más tranquilo que alguien que tiene su modo de vida en la cultura piense como tu.
Yo siempre que comienzo una "conversación" de estos temas siempre "me defiendo" diciendo que yo hasta que no comencé a descargarme música no empecé a comprarme discos. Y hoy en día me compro unos 2 discos al mes a precios justos (los discos que yo compro por internet casi siempre no suelen pasar de los 12 €).

Anónimo dijo...

extraordianario

Anónimo dijo...

Carta abierta a Alejandro Sanz de un investigador del Centro Nacional de Biotecnología

http://www.attacmadrid.org/?p=3640

Por Lucas Sánchez

Anónimo dijo...

El otro dia reflexionando sobre por que en politica los que creen en el liberalismo economico coinciden con los conservadores a nivel social me di cuenta de que a ambas creencias les une el miedo. El miedo a compartir la riqueza, y por tanto perder privilegios, y el miedo al cambio social. Los hombres y mujeres de derechas están unidos por ese miedo irracional que les impide ser empaticos con los demás. unicamente les mueve el instinto de supervivencia, y no la voluntad de crear una sociedad mejor.

Acanto dijo...

¿Un artículo que considera idiotas, indecentes e ignorantes a todos los asistentes a esa cena?. Y el autor del artículo qué es, ¿el héroe o la víctima del evento?. A primera vista podría parecer una víctima -¡pobrecito!, un cordero entre lobos...-, pero en realidad se está retratando como el héroe que defiende los intereses de todos los que no estaban allí. Pero no todos pensamos igual que él.

Por lo que se ve, en la cena cada parte intentó defender sus intereses. Algo lógico. Y lo más asombroso es que Savater no parece que haya ofrecido allí, y tampoco lo hace en su artículo, ni una sola solución al problema, ni una sola idea sobre el nuevo camino a recorrer. ¡Qué fácil resulta defender algo que es en realidad humo: la libertad de copia!.

En mi opinión, habrá que cambiar las reglas del juego y adaptarlas a los nuevos medios. Pero para que siga habiendo producción artística está claro que los creadores deberán seguir siendo remunerados por su obra. Savater no da ideas nuevas porque sencillamente no las hay.

Las nuevas normas tienen que poner en cuestión muchas de las cosas que se están haciendo ahora, esto es cierto. Habrá, por ejemplo, que decidir en qué casos se pueden suprimir los intermediarios, cuánto debe percibirse por copia, cómo se han de difundir las copias, intentar dejar que el autor participe de las reglas de difusión de su obra, etc., etc. Pero la remuneración de la obra artística, hasta que no surja alguna nueva idea sobre cómo compensar al autor, no es más que un reflejo del mercado. Se llama compra: yo te doy algo que deseas y tu pagas por ello. Se hace con todo: desde la comida a las casas en las que vivimos.

Gabriel Martin dijo...

Que yo sepa Don Francisco de Goya y lucientes jamas vio una pelicula ni tuvo conciencia de algo que ocurriría siglos mas tarde llamado cine sin embargo se utiliza su gran nombre como artista para dar en valor unos premios que a la postre se adjudican entre un grupo de personas cuyo criterio es de dudosa cualificacion y otorgados a personas otrora considerados actor@s y que en otro tiempo se les consideraba farsantes. Pues bien quien paga por la utilización fraudulenta del nombre de Goya y a quien, pues yo me siento Goya y todos los españoles somos un poco Goya, y sin embargo a nadie nos dan un duro por apropiarse de ese nombre, que pasa que le dá mucho cache a los premios, como si no hubieran existido en españa personas que aportaron mas al cine y a la cultura que don Francisco y no voy dar nombres porque la lista seria interminable. Me niego a aceptar que utilicen el nombre de tan magnifico pintor y artista para dar nombre a unos premios dedicados a acrecentar el ego de un colectivo de personas que jamas han hecho nada por la sociedad, nada que no haya sido más que pensar en su cuenta corriente e incluso prostituyendose al mundo de la publicidad por el vil dinero como si sus habitos de consumo fueran dignos de ser imitados, farsantes es lo que son y no artistas, todavia a dia de hoy no he oido a ninguno de estos criticar lo que pretende llevar a cabo el alcalde de madrid con los musicos callejeros que por supuesto tambien tienen que vivir de la música y el gallardon ha autorizado a su policia local a confiscarle hasta los intrumentos, no quiero nombrar los adjetivos y calificativos que se me están pasando por la cabeza en este momento por respeto a Amador.
Gracias Amador por hacernos participe de esa reunion y de haber transmitido tambien ese miedo que sienten esos cretinos que espero y deseo que les dure mucho tiempo.
El futuro es nuestro viva la libertad "internet" .

Anónimo dijo...

Curioso que sirvan de cena atun rojo. Curioso la preocupacion por la destruccion del suyo mientras usan su capital para destruir la naturaleza devorando especies en extincion...

Anónimo dijo...

No solo estoy deacuerdo con todo el artículo es que además lo aplaudo.A todos esos actores ahora con nombre se les olvida como empezaron al igual que los cantantes que se quejan de las copias que vende un pobre africano para poder medio comer ese dia.Luego salen donando un traje,una zapatilla o una cinta del pelo para que los que todavia tienen conciencia paguen y se les done a los necesitados.Salen muy generosos ellos poniendo su "imagen" ;que es tan valiosa que con una cinta usada por ellos los pobres de todo el mundo deberian de estarles eternamente agradecidos por su generosidad.Espero que dejen de mirarse el ombligo y no se tomen tan en serio a ellos mismos.Todos tenemos derecho a la comida,la cultura y el ocio .

Giancarlo dijo...

A los que defienden el copy-right se tendría que preguntar si alguna vez utilizaron Skype. En caso positivo, ¿por qué no se ponen el problema de todos los trabajadores de telefonía que así pierden dinero y, quizás, trabajo?

O si alguna vez utilizaron Wikipedia. En esta caso, ¿por qué no se preocupan de los investigadores que escriben enciclopedias para las editoras?

O si compra tickets, viajes, bienes por internet directamente de los productores. ¿Por qué no se preocupan de todos los que antes vivían vendiendo al detalle los que compraban de los distribuidores, que compraban de los productores? Ahora todas esta gente ya no está involucrada cuando ellos compran en internet y no ganan y pierden trabajo...

O si utilizan software gratuito,...

Pero los ejemplo no son solo con internet. Lo mismo vale por todos los cambios industriales (por ejemplo, cuando, gracias a transportes más baratos, se empezaron a trasferir las producciones de bienes en países con mano de obra más barata, los que ahora defienden los trabajadores del espectáculo, antes no se prodigaban para proteger los obreros que perdían trabajo en nuestros países). Todos los cambios tecnológicos conllevan cambios de mentalidad. Quién no se adapta y aprovecha de las oportunidades no puede confiar que leyes proteccionistas puedan ayudarle. Esto sería fascismo!

Y oportunidades hay muchas. Se vea por ejemplo el caso de Spotify, tanto por indicar un caso que involucra directamente material protegido por copy-right.

Pero el problema concreto es que tenemos delante una clase de privilegiados (productores, distribuidores, actores, cantantes, etc.) que están acostumbrados ganar mucho dinero y que no quieren ahora perder sus privilegios.

Tendremos que insistir mucho y no dejar de defender el copy-left.

Anónimo dijo...

Tengo 40 años y nunca había hecho una descarga "ilegal". Ahora con la Ley Sinde me he apresurado a instalarme el Emule antes de que se lo carguen. Y cuando he visto el "tráfico" he pensado que sí había que darle solución a esto. Me ha impresionado el ver la cantidad de gente que se estaba descargando de mi ordenador lo que yo apenas hacía una hora que me había descargado de otros. Y sí he tenido la sensación de que todo esto es un gran acto de pillaje. Pero igual que el pillaje, no se soluciona con represión, sino compartiendo. Gracias por tu reflexión

Lector Iracundo dijo...

¡¡¡¡¡OLE TUS GRANDES COJONES!!!!!

Tienes los huevos más grandes que Pérez Reverte.

Borja dijo...

Aunque ya hace tiempo, me pregunto unas cuantas cosas

¿Quién convocó la cena?

De donde sale la inevitable pregunta: ¿Quién la pagó?

El atún rojo es un producto de lujo. Parece que después de todo a alguien en esa historia le sobra el dinero.

Además, teniendo en cuenta que es un hecho conocido que el atún rojo puede ser declarado especie amenazada, no me parece muy hábil que una ministra de un gobierno que "blabla" (sí, he dicho "blabla") sobre sostenibilidad y medio ambiente predique así con el ejemplo. Mucho más serio me parece si además pagó el ministerio. Por caro y por especie amenazada.

La Casa Con Libros dijo...

Muchas gracias, Amador, por tus reflexiones y por compartirlas tan meridianamente con la gente. Brazos!

Chicken dijo...

Me alegra ver que todavía queda gente fiel a sus principios. Por otro lado, que alguien legisle sobre algo que no conoce es habitual en política, los sufrimos los trabajadores y los empresarios.

Leyendo al artículo me hedado cuenta de una cosa que lo resume todo, estamos confundiendo cultura con negocio y el miedo está en que la cultura deje de ser negocio y se convierta en eso: CULTURA.

Andrés dijo...

Enhorabuena por el post, Amador.

Resulta muy instructivo leerlo "solo" seis meses después, con Teddy Bautista en la cárcel, Gonzalez Sinde hablando de "presunción de inocencia" y Alex de la Iglesia convertido al lado oscuro ;-))

Ivan | Segunda Mano dijo...

Con la perspectiva que dan los últimos acontecimientos acaecidos con la cúpula de la SGAE y alguna de sus empresas satélite, no puedo por menos que sentir que en tal desiguales debates unos luchaban por la Cultura y otros por seguir trapicheando, pero los unos y los otros no eran los que la señora Sinde creía.

Mullin - Tiendas Muebles dijo...

Es increíble ver como el Universo SGAE - Sinde se está desmoronando como un castillo de naipes, como ya no se habla del que fue uno de los detonantes (conviene no olvidarlo) del movimiento 15M.
Apostaría algo a que la Ley Sinde va a quedar olvidada en cajón. Apostaría algo a que no va a desarrollarse su reglamento... Al menos por un tiempo.

Lidia - Bajar de Peso dijo...

Mullin, vas a pemitirme llamarte iluso.
Antes de que acabe esta legislatura van a sacar el reglamento y cerrar unas cuantas webs, ¿has visto la prisa que se han dado para modificar la Constitución? Pues para reglar esto va a suceder algo parecido, así se colgaran la medallita antes los lobbys audiovisuales.

Anónimo dijo...

punto aparte, me parece interesante saber que en las cenas organizadas por el Ministerio de la Cultura se sirve atún rojo, especie de pesca reglamentada y en vía de desaparición. Eso les preocupa menos que procurar salvar a un sistema obsoleto... símbolicamente dice mucho sobre la incoherencia de sus posiciones, que demostraste muy bien en la crónica.

Freddy - Animaladas dijo...

Una ley que no tiene ni pies ni cabeza y que va siglos atras. No me parece nada coherente que no piensen en los adelantos tecnologicos y que en lugar de ir con ellos vayan en su contra.

Anónimo dijo...

Una preciosura de texto... que momento este que nos toca...

Anónimo dijo...

Muy buena ;)

Anónimo dijo...

Muy a destiempo por las fechas de publicación; pero, este es un tema constantemente actual hasta que se encuentre la fórmula o las fórmulas para resolver este conflicto que estoy totalmente de acuerdo en que es artificial, porque no todos, ni siquiera la mayoría de los usuarios son insensibles e irresponsables criminales conspirando para la ruína de la industria. Para eso ellos mismo son suficientes para acabar con su propio negocio.

Talvez todavía alguien pueda ver este comentario, y corroborar un año y medio después de esta publicación que en la práctica ya se ha visto que la criminalización y lucha por mantener una industria obsoleta no lleva a ninguna parte: el claro ejemplo es la ley francesa que está en la picota, porque su aplicación es carísima para los contrinuyentes y la disminución de las descargas por el miedo no ha generado una mayor venta, al contrario, en el perído de vigencia, éstas han caído más de un 3%.

¿Es que alguien realmente puede creer que si los "piratas" se están "forrando" como dicen, la "industria" no se hubiera puesto en marcha para apropiarse del método de distribución controladamente?

El gran problema es que aqui no está en discusión exclusivamente la parte económica. Lo que realmente está en juego ES EL PODER Y LOS PRIVILEGIOS de los hacedores de opinión; del monopolio de la "cultura". Realmente no están preocupados con puestos de trabajo, porque dicha pérdida de empleos no está generada por Internet. Ni siquiera es la forma mayoritaria de distribuir gratuitamente. En realidad, según los propios estudios de la MPAA es minoritario (sólo un 15%, y sólo un 4% los 'keyloggers'). Más del 50% de lo que se distribuye gratuitamente se hace 'entre amigos'. Quien compra se lo pasa a persnas conocidas para que lo copien, porque es muy caro.

Es increíble en gran mercado que tienen los productores, escritores, guinistas, músicos, etc. Pero, esto a medio plazo significa la pérdida de poder de los que hoy detentan la capacidad de determinar quien tiene éxito y quien no, qué se edita y qué no, qué sale al mercado y qué no, llegando al extremo de comprar para guardar en el cajón de los olvidos y eliminar o disminuir la competencia. ¿Es esta la preocupación por la cultura?

La 'industria', tenga la nacionalidad que tenga, no está preocupada con la cultura. Sólo con el dinero y el poder. El orden no puedo determinarlo, auqnue lo segundo es más importante para ellos porque les permite sembrar el mercado para mantener todos los privilegios.

Es reconfortante ver que personas que están del lado de la industria, autores y productores, comienza a tener una visión distinta de la realidad, mucho más cercana a los hechos que los tópicos. El ejemplo más común es la pregunta: ¿Por qué los servidores como Megauploadd ganan tanto dinero, según lo dicho por la insustria? ¿Quien paga 9€, 12€ por esos servicios, no pagaría mejor 15€ por un servicio de calidad como Netflix? Oor cierto, hay algo que funciona muy bien en este sistema de distribución y difusión, porque ya comienzan a flirtear como productores con la posible compra de derechos de series y películas aparcadas para reinicar su emisión y nuevas temporadas. Eso demuestra que una visión adecuada de la nueva realidad y del verdadero potencial de este mercado, en número y calidad, puede generar oportunidades impresionantes.

Jose Mal Partida dijo...

Muchísimas gracias por publicar esta crónica. Esperemos que la lean tanto los asistentes a esa cena como todos los que siguen sin entender el problema.

Gracias

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